De la promesa de un internet libre al acercamiento entre Silicon Valley y el poder político estadounidense, la tecnología se convierte en un terreno de disputa geopolítica. ¿Quién decide el futuro de la innovación y qué margen tienen países como Argentina para construir el suyo?
A 220 kilómetros al norte de las Islas Malvinas, la Cuenca Malvinas Norte cuenta con algo más que petróleo: guarda una pregunta que el Reino Unido lleva sesenta años sin responder.
Mientras la extrema derecha (AfD) arrasa en el este de Alemania, la izquierda (Die Linke) ganó Berlín hablando del costo de la vida y la vivienda. Si gobierna con coherencia, la capital puede convertirse en un bastión y modelo para una izquierda global que busca recuperar la confianza con resultados materiales.
El pasado 4 de octubre, más de 120 millones de brasileños se volcaron a las urnas para elegir al próximo presidente del gigante de Sudamérica. Se trata de la mayor economía de América Latina, uno de los principales socios comerciales de la Argentina, un actor con peso propio en el Sur Global y una pieza codiciada en la disputa entre las grandes potencias. Por eso, los ojos del continente (y de otras latitudes también) están puestos en Brasil.
En un escenario internacional marcado por la creciente transformación de las relaciones de poder y la aparición de nuevos desafíos transnacionales, la diplomacia parlamentaria adquiere una relevancia cada vez mayor como instrumento de diálogo, cooperación e integración. Desde esta perspectiva, se plantea la necesidad de repensar la integración internacional reconociendo a los actores parlamentarios como participantes relevantes en la construcción de respuestas colectivas frente a los desafíos contemporáneos.
Entre las demandas de reforma, la rivalidad de las potencias y el ascenso del Sur Global, Naciones Unidas busca su lugar en un orden multipolar.
Mientras Europa endurece sus políticas migratorias, Austria mantiene abierta una puerta excepcional para los descendientes de víctimas del nazismo. Entre memoria, identidad y reparación histórica, el §58c plantea una paradoja. ¿Quién puede cruzar las fronteras que el presente vuelve a cerrar?
Antes de los aranceles y los tratados, la geografía ya había dispuesto las condiciones de los Estados.
Las manufacturas de bajo costo, la demanda de materias primas y el financiamiento chino abren oportunidades y exponen vulnerabilidades en la región. Los casos de Chile, Brasil y Argentina muestran qué está en juego y qué margen existe para negociar.
¿Qué queda de un país cuando el miedo se convierte en política de Estado? A 25 años de los atentados contra las Torres Gemelas, evaluamos las huellas de aquella tragedia en el Estados Unidos actual. ¿Sigue el país atrapado entre los escombros?
Jeffrey Friedman sostiene que el deep engagement sobrevivió intacto a la primera presidencia de Trump. Pero, ¿se sostiene la misma tesis frente a un segundo mandato? Los cuatro pilares que sostenían esa estrategia empiezan a ceder. Lo que emerge no es otra grand strategy identificable, sino el regreso de las zonas de influencia, adaptadas al siglo XXI.
Los flujos migratorios no constituyen únicamente un desafío humanitario y fronterizo, sino también un recurso susceptible de adquirir valor estratégico. La instrumentalización de la movilidad puede generar mecanismos de presión y alterar las relaciones de poder entre Estados. ¿Es Ceuta un ejemplo?
Los medios se perfeccionaron, pero en el camino se perdieron sus fines, y hoy vivimos en constante sobreestimulación. De Ortega a Heidegger y Saramago, un ensayo sobre por qué la civilización más avanzada de la historia habita una época de ceguera y desencanto
Un país europeo, uno árabe y uno sudamericano, con menos de 10 millones de habitantes cada uno, apostaron a la neutralidad activa como política de Estado y a la diplomacia preventiva como forma de construir confianza mucho antes de que estalle cualquier conflicto. Así alcanzaron una misma reputación: la de ser interlocutores confiables entre los «grandes».
Estados Unidos y China compiten por algo más que simplemente desarrollar el modelo más avanzado de inteligencia artificial. Las nuevas cumbres globales y los esfuerzos por sumar socios revelan una disputa aún más profunda: el control de la infraestructura, los estándares y las condiciones de acceso a la misma.
Cuando se habla del cambio climático, la conversación suele centrarse en el aumento del nivel del mar, el derretimiento de los glaciares o los fenómenos meteorológicos extremos. Sin embargo, uno de sus efectos más tangibles puede encontrarse en un lugar inesperado: una copa de vino.