El mundo ya no se ordena en guerras abiertas, sino en tensiones invisibles. La disputa entre Estados Unidos y China redefine poder, tecnología y recursos. ¿Estamos ante una nueva Guerra Fría o algo más complejo? Eso conversamos con Marcos Graba, fundador de Reporte Asia. Por Tomás Peña
Más de setenta años separan el golpe de Estado contra el primer ministro iraní Mohammad Mossaddegh en 1953 y el asesinato del líder supremo Ali Khamenei en 2026, ambos orquestados por Estados Unidos. Aunque el contexto y las motivaciones estratégicas son diferentes, los paralelos entre ambos episodios ofrecen lecciones relevantes sobre la importancia de conocer la historia antes de intervenir para procurar un cambio político en otro Estado.
La inteligencia artificial está reconfigurando el sistema internacional al dar poder a actores tecnológicos no estatales. Empresas como Anthropic influyen indirectamente en la política global, al moldear capacidades y decisiones de otros actores. Por Estanislao Molinas
Dos siglos después, la “fruta madura” no cayó: Cuba resiste en el corazón del tablero hemisférico, asediada por la presión energética de Washington y una crisis persistente que la empuja a negociar sin ceder el control de su sistema.
Las guerras y las tensiones internacionales ya no son episodios aislados: instalan una imprevisibilidad constante que empuja a Nueva Delhi a recalibrar su lugar en la puja de poder mundial para reposicionarse y ganar ventaja.
Cuando la inmigración comenzó a ser presentada como una amenaza a la seguridad nacional, la administración Trump consolidó una política migratoria cada vez más agresiva. Entre detenciones masivas, deportaciones aceleradas y una retórica que asocia inmigración con seguridad, Washington no sólo reconfigura su política interna, sino que proyecta tensiones y nuevos alineamientos en el sistema internacional.
En ocasiones muy específicas de la historia internacional, un solo acontecimiento es capaz de alterar la arquitectura geopolítica de una región entera; en otras, incluso puede sacudir las bases mismas de la configuración global del poder.
Entre aranceles unilaterales y límites judiciales, la política comercial de Estados Unidos sacude el orden económico global y obliga a América Latina, y a Argentina, a repensar su posición y sus dependencias estratégicas.
La captura, detención y procesamiento de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos abre ventanas de oportunidad y riesgos tangibles para los principales actores petroleros de Vaca Muerta, la mayor reserva de hidrocarburos no convencionales de Argentina y uno de los proyectos energéticos más relevantes del hemisferio occidental.
En un mundo fragmentado, donde la diplomacia financiera reconfigura los frágiles equilibrios geopolíticos, la firma del acuerdo entre bloques se perfila como el paso decisivo de las nuevas lógicas económicas entre Europa y Sudamérica.
La energía nuclear atraviesa un nuevo renacimiento. Este resurgimiento no responde a una moda ni a una ideología concreta, sino a la convergencia de dos transformaciones profundas que están redefiniendo el siglo XXI.
Irán vuelve a quedar en el centro del reordenamiento global. La presión de EE.UU., el sostén pragmático de China y Rusia, y una crisis interna de legitimidad exponen un nuevo paradigma: la disputa por la hegemonía ya no busca ocupar territorios, sino neutralizar sistemas en un mundo en transición.
A nivel internacional, la cuestión provocó respuestas contrastadas: desde apoyo y celebración por parte de sectores pro-democracia, hasta fuertes críticas por violaciones al derecho internacional y rescate de doctrinas intervencionistas tradicionales. Por Candela Molina
Durante los últimos meses, el interés estratégico de Estados Unidos por Groenlandia ha escalado a un nivel sin precedentes. Las declaraciones públicas del presidente Donald Trump captaron la atención de la prensa internacional, los gobiernos europeos, organizaciones multilaterales y los estrategas alrededor del mundo.
El orden económico liberal diseñado por Estados Unidos atraviesa una fase de desgaste acelerado. La fragmentación comercial y el giro ideológico de Washington erosionan su legitimidad, abriendo un período de transición marcado más por la desintegración que por un nuevo consenso global. Por Candela Molina
2026 asoma distinto: como un tiempo de proyección, decisiones y reencuadres. Si todo está conectado, también lo está la esperanza de darle forma, juntos, a un futuro más legible y compartido globalmente.