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Conflicto de volantazos

Dos kamikazes se dirigen el uno contra el otro a gran velocidad esperando a ver quién será el último en ceder para apartarse antes de la colisión. Eso mismo es lo que está ocurriendo en el este de Europa entre los aliados de la OTAN y Rusia en el marco del conflicto ucraniano.

Una semana más y otra reunión con la que engrosar la lista de intentos occidentales por desencallar el conflicto en torno a Ucrania tras la pasada reunión del lunes 7 de febrero entre el presidente ruso Vladimir Putin y su homólogo francés Emmanuel Macron. Una reunión que se añade a la lista de contactos iniciados desde los aliados de la OTAN en la que se encuentran el presidente Biden, Boris Johnson o el representante de exteriores de la Unión Europea Josep Borrell. 

El encuentro de la semana pasada fue una cumbre tras la cual, desde fuentes del Elíseo se anunciaba a bombo y platillo el comienzo de unos acuerdos tras los cuales, aseguraban, Putin se había comprometido a finalizar las maniobras militares iniciadas en Bielorrusia y a replegar a sus tropas asegurando que no iniciarían nuevas acciones militares en dicha zona geográfica ya que este país no tenía ni tiene “intenciones ofensivas” sobre Ucrania. Sin embargo, en esta política de tensión iniciada desde Rusia, pronto salieron al corte de unas declaraciones en las que aseguraban no haber comprometido nada y en las que, además, ninguneaban a los miembros de la Unión asegurando que, de producirse algún acuerdo, este debía darse con respecto al patrón de la organización, ya que “Francia ni siquiera lidera la OTAN”.

Lo cierto es que ninguna de las dos partes está interesada en iniciar un conflicto a gran escala y, ni mucho menos establecer una política de sanciones como consecuencia del comienzo de un conflicto armado. De hecho, ya son muchas las fuentes que aseguran que este será un conflicto sostenido en el tiempo y que serán numerosos los encuentros entre las diferentes partes para resolver un conflicto ficticio en el que los ciudadanos ucranianos se han visto atrapados.

Luojie | Cagle Cartoons

Son muchos los motivos para el encalle de la cuestión, y es que, si para Europa el gas ruso es vital para su seguridad energética, para Rusia entonces es de vital importancia la relación comercial que mantienen con la Unión Europea, un conglomerado de socios que supone hasta casi un 40% de los intercambios comerciales que mantiene el país con el exterior, no solo mediante la venta de gas, sino con multitud de materias primas fundamentales para su economía, el cual también representa a su principal proveedor de bienes y servicios comprados en el exterior. Una porción del pastel que se encuentra a años luz del lugar que representa China para este sector. Algo a lo que además habría que añadirle la estrecha relación financiera que une a ambas partes y que supone tanto el principal origen como destino del mercado de capitales para el Estado ruso

Es justamente esta inevitable interdependencia la que mantiene y mantendrá el conflicto latente a lo largo del tiempo, y es que, si Putin pretende mantener el concierto simulando un conflicto con Washington por Ucrania y las tropas desplegadas en el continente en el marco de la OTAN, lo cierto es que la tensión que mantiene su gobierno viene referida en torno a Bruselas por el sentimiento de agravio generado a raíz de las sanciones impuestas en 2014 y su cada vez menor influencia en Europa del este tras la paulatina integración de las ex repúblicas soviéticas en el seno de la UE, una zona geográfica que Rusia percibe como propia y de la que se está sintiendo cada vez más relegado tal y como ya señalaba hace unos meses.

Elizabeth Brockway | The Daily Beast

Y, así pues, en esta misma retórica confortativa salió en seguida la Unión Europea en defensa del presidente francés, en unas declaraciones en las que Borrell defendía el papel diplomático de Macron en su diálogo con Rusia en las que apuntaba: “Las negociaciones siguen siendo posibles siempre que haya personas dispuestas a sentarse a la mesa y hablar. Veo que aún hay una esperanza de no entrar en una confrontación militar. Y esto le da mucha importancia a la visita de del presidente [Emmanuel] Macron a Rusia. Tranquiliza saber que la Presidencia del Consejo asume un papel importante en una situación como esta. Recuerde 2008, cuando Rusia atacó Georgia y fue [el entonces presidente francés Nicolas] Sarkozy quien desempeñó un papel similar al acercarse a Rusia de inmediato y comenzar a hablar” a lo que además añadió “Se necesitaba que un líder europeo fuera, y Francia ocupa la presidencia del Consejo” reforzando la autorización que las instituciones europeas le han brindado para la ocasión. 

De cualquier modo, este ha sido otro episodio en un conflicto en el que cada una de las partes parece acelerar cada vez más y en el que parece solo quedar por ver quien terminará por dar el volantazo final. La vía del diálogo nunca se puede dar por finalizada. 


Jesús del Peso Tierno (España): estudiante de Relaciones Internacionales, Universidad Rey Juan Carlos de la Comunidad de Madrid.

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