Saltar al contenido

El fracaso económico ruso

Han pasado 30 años desde la disolución de la Unión Soviética. Es decir, Rusia ha abandonado el comunismo pero, ¿De verdad podemos decir que Rusia tiene un mercado moderno como Estados Unidos o Europa? ¿Hasta qué punto ha mejorado con respecto a como estaba en la época soviética?

Es claro que Rusia es una potencia militar pero respecto al bienestar de sus ciudadanos, este país está muy lejos de entrar en eso que llamamos el “primer mundo”. El país, con una vasta extensión, es un gigante de recursos naturales. Tienen gas natural y petróleo, pero sus ciudadanos ven muy poco de esta riqueza. De hecho, algunos se llegan a plantear si no estaban mejor durante el comunismo.

La añoranza de los tiempos soviéticos se ve reflejada en las propias palabras del presidente Vladimir Putin : “Quien no eche de menos la Unión Soviética, no tiene corazón”.

Si hablamos de “libertad y democracia” la situación empeora aún más. Cualquiera que se atreva a hacer oposición a Putin corre el riesgo de acabar en la cárcel o incluso -como sucedió con Alexei Navalny, su principal opositor político- ser envenenado.

El presidente ruso y su gobierno han sido acusados en reiteradas ocasiones de querer acallar las voces opositoras, siendo el último gran caso el envenenamiento de Aleksei Navalni, acérrimo opositor del régimen.

Para entender por qué ha fracasado la transición de Rusia al capitalismo debemos remontarnos al año 1991, donde comenzó un nuevo renacer para Rusia y en donde Boris Yeltsin fue una figura clave para la transición económica. En las primeras elecciones democráticas, consiguió hacerse con la presidencia de la República Socialista Soviética de Rusia. Su papel principal fue enfrentarse al golpe de estado que organizaron el Partido Comunista y la KGB en agosto de 1991, fue una resistencia decisiva para que este alzamiento fracasara.

Su imagen subido a un tanque, dirigiéndose al pueblo en defensa de la democracia, disparó su popularidad. El proceso democrático en el país estaba adquiriendo un alcance cada vez más amplio y un carácter irreversible. Los pueblos de Rusia se estaban convirtiendo en dueños de su destino. Toda su popularidad y capital político, lo iba a emplear en acelerar el cambio de una economía controlada por el estado a una de mercado.

AFP/ Boris Yeltsin subido a un tanque frente al parlamento soviético en lo que fue un fallido golpe de estado en la URSS. Cuatro meses más tarde se disolvería.

El problema era que la transición al capitalismo trae muchos desafíos, sobre todo en el corto plazo. Prácticamente todos los bienes tenían un precio estipulado por el estado que, en muchos casos, era más bajo que el precio de mercado. De repente Rusia se abrió al comercio mundial, con precios libres para todos los bienes. ¿Qué ocurrió?. Los precios de los bienes se dispararon de un día para otro. Sin embargo, tanto la mayoría de los sueldos como las pensiones de los jubilados seguían con las cifras de la época soviética.

Casi todos los países ex comunistas sufrieron inflación durante los años 90. Sin embargo, muchos de ellos consiguieron levantar cabeza porque también aumentaron la productividad. Este es el caso de Polonia o República Checa. La economía rusa no corrió la misma suerte y se hundió. El PIB del país cayó a la mitad en pocos años. Todo esto se explica, en parte, por la corrupción. Yeltsin quería privatizar todas las empresas estatales, pero el proceso estaba tan viciado que todas esas empresas terminaron en manos de oligarcas.

Boris Yeltsin fue Presidente de la Federación Rusa desde 1991 hasta 1999, cuando fue reemplazado por Vladimir Putin.

La realidad es que los rusos cada vez eran más pobres. Y la popularidad de Yeltsin cayó hasta tal punto, que en 1993, tan sólo 2 años después de llegar al poder, el Congreso le quiso poner una moción de censura. Como respuesta a dicha moción Yeltsin envía tropas para expulsar del parlamento a sus rivales armados y se desata una feroz batalla en la capital. La Casa Blanca de Moscú, sede del parlamento ruso, fue bombardeada por los tanques enviados por Yeltsin. Se produjeron cientos de muertes. Y así es como Yeltsin se dio cuenta de que la democracia no le era tan deseable como él mismo creía años atrás. Días más tarde se redactó una nueva constitución rusa para evitar que el parlamento limitara el accionar del ejecutivo ruso. Sin embargo, nadie en Occidente levantó la voz, ya que Yeltsin prometía un sistema capitalista en un país que por décadas compitió con Estados Unidos por la hegemonía económica mundial.

En 1995 la situación económica de Rusia seguía siendo lamentable. Así que el Gobierno ideó un nuevo esquema para la segunda ola de privatizaciones. Hablamos del conocido como préstamos por acciones. La idea era que los oligarcas prestaran dinero al Estado ruso a cambio de hacerse con la gestión de las empresas estatales más valiosas: las gasísticas, las petroleras, entre otras. Si el Estado no devolvía los préstamos a tiempo, éstos se convertirían en acciones

Entre el 3 y 4 de octubre de 1993 se desataron en Moscú feroces combates cuando Yeltsin envió tanques al Parlamento Ruso para bombardearlo y expulsar a los opositores.

La consecuencia de dicha medida fue que los oligarcas se hicieron con empresas gigantes a precio de saldo. Por ejemplo, el capo de los oligarcas rusos, Boris Berezovsky, se hizo con la petrolera Sibneft, valorada en 3.000 millones de dólares, gracias a un préstamo de 200 millones de dólares al Estado ruso. Pero este es sólo un ejemplo. Para el año 1996, Yeltsin ya se había encargado de crear una generación de multimillonarios que le debían favores. Los oligarcas le devolvieron los favores, con apoyo político y financiamiento electoral a su partido.

En 1996, Rusia tenía elecciones pero la mayoría de los medios estaban en manos de estos “empresarios”. El principal opositor de Yeltsin por aquel entonces era Guennadi Ziugánov, líder del partido comunista, atacado, difamado y lapidado por los medios rusos. En 1998 se produjo la crisis financiera rusa. La moneda perdió un 70% de su valor de la noche a la mañana. Pero la caída del rublo no se detuvo ahí, en diciembre de 1998 se necesitaban el triple que en agosto para obtener un dólar.

Guennadi Ziugánov fue el principal opositor en las elecciones presidenciales de 1996, terminando segundo en la primera vuelta pero siendo derrotado duramente en la segunda por la presión de Yeltsin en los diferentes sectores político.

Lo bueno es que una crisis es sinónimo de oportunidad. Una moneda débil permite a las empresas de un país ganar competitividad. 1998 fue un punto de inflexión para el país, la economía rusa revivió y las reformas económicas de Yeltsin empezaron a dar resultado, 1999 fue el primer año de una senda de crecimiento que se extendió hasta el 2008, año en el que estalló a nivel global la Gran Recesión. Entre 1999 y 2008 Rusia tuvo un crecimiento económico promedio anual del 6,9%. En esto tuvo bastante que ver el precio del petróleo. El barril de Brent pasó de costar 10 dólares a comienzos de 1999, a rebasar los 50 en 2005 y alcanzar los 140 dólares en el verano de 2008. El que más se benefició de esta época de bonanza tiene nombre y apellido: Vladimir Putin. En agosto de 1999 se convertía en primer ministro y el 31 de diciembre en presidente del país. Yeltsin acordó con Putin el blindaje de su inmunidad y, justo después, dimitió.

Arrancaba una nueva era para Rusia. El crecimiento económico disparó el consumo en Rusia. Por fin los rusos empezaban a notar diferencias después de haber dejado atrás el estancamiento soviético. En un principio Putin tomó buenas decisiones; eligió como principal asesor económico a Andrei Illarionov, un economista liberal. Su gobierno simplificó y redujo los impuestos. Utilizó con prudencia los multimillonarios ingresos que el Estado estaba obteniendo con el alza del precio del crudo, cada vez más importante para la economía del país

Putin culminó muchas de las reformas concebidas en los años 90, incluida la legislación para mejorar el sistema judicial. Pero todos los esfuerzos por reforzar la seguridad jurídica de Rusia saltaron por los aires con el caso Yukos. En 2003 Rusia arrestó a Mijaíl Jodorkovski, en aquel momento el hombre más rico del país gracias al éxito de la mencionada empresa, que se había convertido en la principal petrolera rusa. Un año después, Yukos fue desmembrada y sus activos asumidos por Rosneft, una empresa petrolera perteneciente al Estado. Condenado por fraude fiscal, Jodorkovski fue encarcelado en Siberia.

Jodorkovski, quien fuera enjuiciado y condenado por presunto fraude fiscal, fue indultado por Putin y, desde el exilio en el Reino Unido, arremete constantemente con fuertes acusaciones al gobierno ruso.

El caso Yukos fue el comienzo de la guerra de Putin contra los oligarcas. Atacar a los magnates era una medida muy popular, la gente sentía que aquellos hombres de negocios se habían apropiado de las riquezas rusas. El problema es que Putin no emprendió esta guerra para crear una economía realmente capitalista donde hubiera competencia entre empresas, sino que simplemente cambió a la vieja casta de oligarcas por otra. De los amigos de Yeltsin pasamos a los amigos de Putin.

En Rusia impera un capitalismo de amiguetes. Como sucedía con los emperadores romanos, el dedo de Putin marca el destino de los nuevos ricos de Rusia. Cualquier aventurero que intente hacer fortuna sabe que puede perder el favor del Estado si se sale de la línea oficial, si se vuelve demasiado codicioso o si sus activos comienzan a parecer demasiado atractivos para el Kremlin. El Estado tiene el derecho de tomar cualquier decisión, les guste o no a las empresas. En Rusia, los negocios deben trabajar por el bien del Estado. Tan pronto como se pierde de vista eso, siempre sucede algo desagradable.

Rusia ha enfocado la modernización de su economía como una cuestión de tecnología armamentista y no como una estrategia de apertura a los mercados internacionales y seguridad jurídica. Que se haya convertido en un régimen autoritario poco ayuda, y la política exterior de Rusia tampoco está siendo benévola con la economía. Así es como llegamos a la Rusia actual, un país que no logró modernizarse y adaptarse al sistema dictado por occidente: el sistema de las democracias capitalistas.


Julián Resentera Ficcardi (Argentina): estudiante avanzado de la licenciatura en economía, Universidad Nacional de Cuyo.

Un comentario sobre "El fracaso económico ruso" Deja un comentario

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: