A 220 kilómetros al norte de las Islas Malvinas, la Cuenca Malvinas Norte cuenta con algo más que petróleo: guarda una pregunta que el Reino Unido lleva sesenta años sin responder.
El pasado 4 de octubre, más de 120 millones de brasileños se volcaron a las urnas para elegir al próximo presidente del gigante de Sudamérica. Se trata de la mayor economía de América Latina, uno de los principales socios comerciales de la Argentina, un actor con peso propio en el Sur Global y una pieza codiciada en la disputa entre las grandes potencias. Por eso, los ojos del continente (y de otras latitudes también) están puestos en Brasil.
En un escenario internacional marcado por la creciente transformación de las relaciones de poder y la aparición de nuevos desafíos transnacionales, la diplomacia parlamentaria adquiere una relevancia cada vez mayor como instrumento de diálogo, cooperación e integración. Desde esta perspectiva, se plantea la necesidad de repensar la integración internacional reconociendo a los actores parlamentarios como participantes relevantes en la construcción de respuestas colectivas frente a los desafíos contemporáneos.
Antes de los aranceles y los tratados, la geografía ya había dispuesto las condiciones de los Estados.
Las manufacturas de bajo costo, la demanda de materias primas y el financiamiento chino abren oportunidades y exponen vulnerabilidades en la región. Los casos de Chile, Brasil y Argentina muestran qué está en juego y qué margen existe para negociar.
La IA promete transformar la gestión de las políticas públicas, pero su aplicación en la evaluación ex ante todavía genera más expectativas que resultados. De cara a 2030, la pregunta ya no es si tendrá un papel, sino cuál será.
Jeffrey Friedman sostiene que el deep engagement sobrevivió intacto a la primera presidencia de Trump. Pero, ¿se sostiene la misma tesis frente a un segundo mandato? Los cuatro pilares que sostenían esa estrategia empiezan a ceder. Lo que emerge no es otra grand strategy identificable, sino el regreso de las zonas de influencia, adaptadas al siglo XXI.
Los flujos migratorios no constituyen únicamente un desafío humanitario y fronterizo, sino también un recurso susceptible de adquirir valor estratégico. La instrumentalización de la movilidad puede generar mecanismos de presión y alterar las relaciones de poder entre Estados. ¿Es Ceuta un ejemplo?
Estados Unidos y China compiten por algo más que simplemente desarrollar el modelo más avanzado de inteligencia artificial. Las nuevas cumbres globales y los esfuerzos por sumar socios revelan una disputa aún más profunda: el control de la infraestructura, los estándares y las condiciones de acceso a la misma.
Mientras el mundo señala a la Argentina como un país racista, la historia, la Constitución y los hechos cuentan una versión muy distinta ¿Estamos frente a una verdad o ante la mayor «funa» internacional en la era de las redes sociales?
En el tablero latinoamericano, Estados Unidos es una de las claves para comprender el desarrollo político y económico. Sus intervenciones militares, económicas y diplomáticas han marcado al continente y a sus Estados. Entender los hechos históricos es clave para anticipar los que vienen.
¿Por qué en una cumbre internacional los líderes, y sus respectivas banderas, se colocan en un orden determinado? ¿Quién decide dónde se sienta cada invitado? La respuesta está en el arte de aplicar las normas, las tradiciones y la cortesía que disciplinan armoniosamente la interacción entre representantes y funcionarios de diferentes Estados.
Los fundamentos epistemológicos y antropológicos del Leviatán no solo moldearon el nacimiento del realismo clásico: constituyen el sustrato sobre el cual la disciplina de las Relaciones Internacionales todavía piensa el conflicto, la anarquía y el poder entre Estados.
Empujada por la invasión a Ucrania y los vaivenes de Estados Unidos, la ampliación de la Unión Europea retomó su impulso con un fuerte valor geoestratégico. ¿Qué países tienen más y menos posibilidades? Una narración entre Albania y España.
La idea de que Estados Unidos deja lentamente de ser una potencia hegemónica, es una afirmación que se repite como un mantra cada vez que oímos como China expande su presencia económica o Rusia desafía el orden de seguridad europeo.
Mientras las grandes reformas institucionales continúan bloqueadas, Naciones Unidas enfrenta otra transformación no menos importante. Los recortes impulsados por Estados Unidos, la iniciativa ONU80 y la elección del próximo Secretario General abren una nueva discusión sobre legitimidad, eficiencia y capacidad de adaptación. Por Máximo Fernández