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Una visita diplomática para salvar el suministro de gas

Por Concepción Mejías Carrascosa

El viaje del Secretario de Estado, Antony Blinken por los países de la frontera sur de la OTAN y el dudoso cambio de opinión de Madrid sobre la cuestión del Sáhara Occidental ¿Qué está pasando?

Ilustración por Paula Durán

Anthony Blinken, diplomático estadounidense y actual Secretario de Estado, comenzó una gira por Israel, Cisjordania, Argelia y Marruecos. Estos estados conforman la frontera sur de la Alianza, y son unos grandes aliados estratégicos, especialmente ahora, en la carrera para asegurar una fuente de suministro energético alternativo al gas ruso.

¿Por qué en este momento?, y ¿en qué está afectando estas visitas al nuevo grado de acercamiento y complicidad desarrollado entre Estados Unidos y España?

Empezamos con Marruecos. El Departamento de Estado de los Estados Unidos se declaró a favor del plan de Rabat para el Sáhara Occidental, plan al que también se ha sumado España en los últimos días y con el que ha saldado la deuda que tenía pendiente con el Estado marroquí desde 2021.


El plan de Rabat sobre el territorio del Sáhara Occidental descarta de manera absoluta la autonomía del Sáhara. Su propuesta se basa en mantener a esta zona bajo su órbita, concediéndole organismos legislativos, judiciales y ejecutivos “independientes” puesto que las decisiones que estos tomen deberán siempre estar suscritas a los criterios nacionales marroquíes, además Marruecos tendría poder de decisión en las relaciones exteriores, defensa de la región y religión. Es decir, la “autonomía” del Sáhara tendría capacidad de decisión en ciertos aspectos de materias económicas, de infraestructura, desarrollo social y cultura.

España, que en un principio se había mostrado neutral ante el conflicto del Sáhara, ha dado un giro de 180 grados en su política exterior cuando el Presidente Pedro Sánchez comunicó que el plan de Rabat respecto al Sáhara era “la base más seria, realista y creíble para la resolución del diferendo sobre el Sáhara marroquí”.

Este cambio de maniobra en el juego geopolítico de España puede estar fomentada por el actual conflicto en Europa del Este, y los varios intentos, no del todo fructuosos, que Madrid ha llevado a cabo en los últimos años para acercarse más a Estados Unidos.


Respaldando esta teoría hay una serie de factores que deben ser tomados en cuenta. El primero de todos, el gas. Aunque España, respecto a otros países europeos, pueda encontrarse en una situación más favorable puesto que dispone de diversas fuentes de abastecimiento, debe también considerar la importancia que está tomando Estados Unidos en las importaciones de gas licuado.

El segundo, la cercanía de la presidencia de España del Consejo de la Unión Europea en el segundo semestre de 2023. España asumirá, por bases rotativas, la presidencia del Consejo de la Unión Europea, momento para el cual sería altamente interesante, de cara a la visibilidad y protagonismo en la arena internacional, que España contase no solo con el apoyo, sino con unas buenas relaciones exteriores con Washington.

En adición, a lo largo de su visita a Marruecos, Blinken pretende utilizar la presencia en el país del futuro príncipe heredero de Abu Dabi en Rabat para abordar la colaboración del Golfo al esfuerzo de la guerra en Europa.


España lidera el almacenamiento de gas pero apenas puede distribuirlo a la UE.

Siguiendo el recorrido de Blinken, otro de los países que es de parada obligatoria para el Secretario es Argelia. Aprovechando que la mayor feria comercial de toda África tendrá lugar en Argelia, se reunirá con representantes comerciales estadounidenses en este país, para analizar los lazos económicos y la inversión comercial. Además, Blinken ya ha reservado en su agenda una cita con el presidente argelino, Abdelmayid Tebune, y el ministro de Exteriores, Ramtane Lamamra, para poder debatir sobre la situación de estabilidad y seguridad en la región, al igual que el avance en el discurso de libertad y Derechos Humanos.

No obstante, el motivo más importante de esta visita y la razón que está movilizando la esfera internacional europea y estadounidense al completo, no es otro que tratar de reabrir el gasoducto del Magreb, que se cerró en 2021 por las tensiones que existían entre Argelia y Marruecos.

Todos estos movimientos, acercamientos e intentos de acuerdos, mantienen un mismo fin claramente definido; desvincular cualquier tipo de relación de necesidad que pueda existir con Rusia y proseguir así en el propósito de aislar internacionalmente y presionar cada vez más a un Putin que, con el paso de los días, se encuentra cada vez más acorralado.


Concepción Mejías Carrasocosa (España): graduada en Derechos Humanos y Relaciones Internacionales, Universidad Autónoma de Madrid.

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