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Influencia de Arabia Saudita en América Latina

Desde la fundación de las culturas milenarias a lo largo de los siglos y de la historia, la influencia que estas tienen respecto a otros grupos ha sido siempre una constante en la historia de la humanidad. Arabia Saudita ha sido una de aquellas culturas que han traspasado fronteras desde su fundación hasta nuestros días, siendo sus costumbres diferentes a lo que comúnmente vemos en Occidente, desde la conquista musulmana en el sur de España que culminó en 1492 en Granada y la llegada de los moriscos en las expediciones de Hernán Cortez a lo que hoy es México, y por consecuencia a todas las colonias españolas en América Latina.

Ilustración: The Guardian

La influencia árabe en aquel territorio desde la conquista, la independencia y la historia moderna ha estado muy marcada en la vida nacional, gastronomía,  arquitectura, palabras del español e incluso la manera de vestirnos que los mexicanos se han encargado de transformarla y adaptarla para su uso cotidiano.

El café, el mazapán como dulce típico por excelencia, los tacos al pastor que son tradición en el país, el castellano que cuenta con más de 4000 palabras de origen árabe y la sagrada Virgen de Guadalupe que tiene origen musulmán, es una derivación wad-al-hub (río de lobos) el cual se encuentra en el sur de España donde veneran a una virgen morena del siglo XII. Todo eso y más, ha demostrado que el D.F. en lo más profundo de su cultura tiene pasados entrelazados con España y Arabia Saudita, lo que repercute hasta nuestros días en uno de los países más importantes la región como referente cultural, económico y político.

Otro aspecto de la influencia árabe, como se mencionó, es su arquitectura que podemos ver plasmada como un gran ejemplo, el centro histórico de la Ciudad de México y Puebla son una prueba de aquellas ideas que fueron transformándose y adaptándose a las necesidades mexicanas, tales como los techos de madera con figuras, el trabajo de yesería, los quioscos de las plazas, las iglesias, la cantera, entre otras.

Consecuencia de lo antedicho es que se encuentra la Casa de los Azulejos, recubierta por cerámicas de influencia árabe y el kiosco morisco ubicada en Santa María la Rivera al norte de la ciudad con columnas de estilo arábigo, mosaicos formando figuras perfectas y bóvedas adornadas que presentan una armonía a todo el conjunto.

La gran diversidad de grupos árabes en México tiene el estándar para la formación de una miríada de organizaciones sociales y religiosas que darían unidad y un sentido de identidad a las comunidades inmigrantes. 

La relación diplomática México-Arabia Saudita se formalizó el 12 de septiembre de 1952 mediante una declaración simultánea con los siguientes términos: «Los gobiernos, convencidos de interpretar los sentimientos de sus respectivos pueblos, han decidido establecer relaciones diplomáticas como un medio de fomentar una amistosa cooperación entre las dos naciones. En consecuencia, han convenido en solicitar próximamente los beneplácitos para sus representantes diplomáticos, quienes actúan con el rango de Enviados Extraordinarios y Ministros Plenipotenciarios y residirán en Beirut y Washington D.C.«.

Visita de Estado del ex presidente mexicano Enrique Peña Nieto a Arabia Saudita que concluyó con las firma de numerosos acuerdos.

No fue hasta el 24 de abril de 1981 que las relaciones diplomáticas fueron elevadas a Embajadas, siendo la importancia de Arabia Saudita en materia económica y política ver a la nación dirigida hoy por AMLO como un aliado estratégico en el mundo occidental profundizando los lazos de amistad y de cooperación entre ambos. Desde entonces, en 1971 con la visita del presidente Luis Echeverría y Enrique Peña Nieto en 2016 se han firmado 11 acuerdos de cooperación sobre energía, turismo, combate a la delincuencia organizada, consultas políticas sobre asuntos de interés mutuo, materia fiscal, exportaciones y sobre los sectores de petróleo y gas.

En 2016 el país asiático se encontraba como el  41° socio comercial de México a nivel global  siendo el comercio bilateral de $352 millones de dólares que tiene como principal recurso la industria petrolera por los acuerdos anunciados por Pemex y Saudí Aramco, es y a su vez, se presenta como el 4° inversionista de Oriente Medio. 

Las principales exportaciones de Arabia Saudita a México incluyen: petróleo; urea, incluso en disolución acuosa; mercancías para el Programa de Promoción Sectorial de la Industria del Juguete; y mercancías para el Programa de Promoción Sectorial de la Industria Química. De manera viceversa se incluyen: energía eléctrica exterior; grupos frigoríficos de compresión; tubos de producción; cocinas; hornos; estufas y miel natural.

Fuente: INEGI Y REUTERS / Gráfico: Luis Calderón Guerra

La política exterior mexicana con Medio Oriente pasó por un momento de enorme actividad diplomática con objetivos personales que cambiaron a lo largo de los mandatos de sus presidentes, enfatizado en estrategias explícitas y de largo plazo. A pesar de esto, las relaciones no han logrado detonar el impacto que podrían tener ya que no se ha interpretado bien el papel de la nación y su posición geográfica predilecta para el comercio exterior.

Por su lado, Arabia Saudita es el país más grande, poblado y poderoso de la península arábiga, cabe destacar que el 25 % de la población mundial es árabe y económicamente el principal productor y exportador de petróleo crudo a nivel mundial. El peso que tiene dentro de aquel territorio en la industria petrolera ha sido enorme, pues ante la caída de los precios del petróleo anudado a la crisis sanitaria del COVID-19, Pemex (Petróleos Mexicanos) ha sufrido graves consecuencias acompañado de falta de competitividad para lograr mantener a flote la producción de petróleo.

La influencia económica y cultural que ha tenido Oriente Medio hacia México y Latinoamérica es enorme, uniendo a los países durante siglos desde la conquista española y, por ende, las relaciones internacionales han llevado a buen puerto la amistad y la cooperación internacional, conectando a naciones e incluso a dos continentes.

Aljibe mudéjar en Chiapa de Corzo.
La Mezquita Suraya, localizada en Torreón (Coahuila), fue la primera mezquita de México.

Desde lo más simple a lo más complejo se observa esa incidencia y es lo que hace rica a una cultura. Al permitir, sobre todo hoy en día con la globalización, sentir aún más cerca tradiciones que parecen lejanas pero que recibe con brazos a ciudadanos de ambos países, siendo un entrelazado que prevalecerá por muchos años más.


Ricardo Ochoa Aranda (México): Pasante de Relaciones Internacionales, Universidad Autónoma de Durango.

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