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La crisis energética global

Europa está atravesando un momento crítico debido a una crisis energética sin precedentes. Las facturas de luz y gas han alcanzado niveles históricos y gigantes energéticos como Scottish Power advierten que se está viviendo una “masacre” en el mercado energético. 

En medio del aumento de los precios, millones de personas en Europa tienen dificultades para calentar sus hogares. En algunos países, la factura del gas aumentó en más de 130%. Sin embargo, no es solo un fenómeno que está sucediendo en el viejo continente, sino que se está expandiendo por todo el planeta. Regiones de Estados Unidos, Canadá y Asia han visto disparar el precio de la energía. Teniendo en cuenta que la energía es un insumo básico para la economía de un país, esta crisis representa una gran amenaza para la recuperación económica post pandemia.

Según diferentes analistas internacionales, el mundo atraviesa la primera gran crisis de la transición energética. Para entender cómo hemos llegado a este punto debemos recordar distintas dinámicas ya ocurridas en el pasado y el juego entre la oferta y la demanda. La conocida Crisis del Petróleo de 1973 se produjo luego de que los países árabes decidieran reducir su producción debido a enfrentamiento políticos con occidente, multiplicando el precio del crudo por cuatro. Este suceso puede ser interpretado desde un punto de vista económico como una gran restricción de la oferta, con misma demanda, lo que evidentemente ocasionó un importante aumento de los valores. Otro ejemplo son los países emergentes de Asia, los cuales demandan grandes cantidades de petróleo en sus períodos de mayor expansión económica, dejando al resto del mundo con una oferta energética debilitada. 

La Crisis del Petróleo en 1973 significó una gran restricción al expendio de gasolina y bienes derivador por la escasez de materia prima. Carteles como el de la imagen -«Escasez de combustible, ventas limitadas a 10 galones por usuario»- eran moneda corriente en gasolineras.

Los precios del petróleo aumentaron de forma significativa entre 1973 y 2014 en más de 800%, lo cual convirtió a esta industria en una de las más rentables del mundo. Los altos precios de la primera década del siglo XXI permitieron financiar la costosa técnica de extracción conocida como “fracking”. La nueva forma de extraer petróleo permitió aumentar la oferta energética como nunca antes, lo cual redujo significativamente el precio internacional del crudo. 

A partir del año 2014 el precio se desplomó a niveles históricos, mientras tanto las energías renovables ganaban mayor  terreno tanto en la opinión pública como en la agenda política internacional, especialmente en los países europeos. El considerable aumento en la oferta energética, debido a los bajos precios del crudo y surgimiento de energías renovables, permitió abastecer una excesiva demanda. 

Sin embargo a partir del año 2015, distintos gobiernos alrededor del mundo comienzan un período de mayor control y castigo a las energías contaminantes impulsado por el tratado de cambio climático de París. Distintas gestiones a lo largo del globo se han encargado cerrar centrales energéticas contaminantes de forma drástica, los claros ejemplos de este cambio son Alemania, Dinamarca y Costa Rica entre otros. La comunidad internacional comprendió que ya no puede seguir ignorando las emisiones de gases y su consecuente efecto invernadero. Quedó claro que el mundo debe descarbonizar la economía antes de 2050, para poder garantizar la calidad del aire y agua de las próximas generaciones. 

El Acuerdo de Paris fue celebrado en 2015 en el marco de la COP21. En la infografía se pueden ver algunos de sus puntos claves, asi como objetivos, plazos y legislación.

También es importante tener en cuenta a qué costo se descarboniza la economía y principalmente a qué ritmo se logrará desarrollar la transición energética. Es verdad que la lucha contra el cambio climático debe ser liderada con decisión, pero también es cierto que no se puede prescindir de algunas fuentes energéticas cuando las alternativas no están completamente desarrolladas e implementadas. 

La actual crisis energética que sufre el mundo y en especial Europa llevó a distintos funcionarios alemanes, polacos, franceses y españoles a replantearse la planificación de la transición energética. También es importante destacar que la gravedad del asunto se profundizó debido a las tensiones y falta de consenso entre las voces europeas y los intereses de Rusia, la cual es la principal abastecedora de gas natural del viejo continente. 

La comunidad científica recomienda reorganizar y planificar el uso de energías, es decir, reducir la dependencia de forma gradual hasta lograr la neutralidad climática y la independencia de los combustibles contaminantes. Dentro de esta planificación, podemos considerar al gas cómo un recurso momentáneo para cubrir los excesos de demandas ya que emite menos CO2 que el carbón o el fuel. Mientras tanto es crucial impulsar planes de inversión enfocados a la investigación e implementación de fuentes alternativas de energía. El problema es que la caída de la inversión en el sector petrolero tiene un efecto indirecto sobre el gas natural: se espera que sus reservas se reduzcan a mayor velocidad ya que buena parte de sus explotaciones se descubren durante la perforación en busca de crudo. Sumado a esta situación se encuentra la caída brutal de la demanda ocasionada por la pandemia en el año 2020, lo cual redujo aún más las inversiones en el sector.  

La Agencia Internacional de la Energía señala que la inversión en energías limpias debe triplicarse para 2030 para revertir el cambio climático.

Después de los confinamientos masivos que vivimos en 2020, la economía ha vuelto a crecer. Esto ha tenido consecuencias directas sobre el sector energético porque el mundo ha vuelto a demandar petróleo, carbón y gas. Por lo tanto, nos encontramos con una demanda creciente de gas en un momento en el que la oferta es menos generosa que antes porque la inversión en combustibles fósiles se ha desplomado. Los precios del gas se disparan a medida que empeora la crisis energética mundial.

Muchos apuntan a Rusia como el responsable y conspirador de la actual crisis. La Unión Europea acusó directamente a Moscú de no ofrecer suficiente gas para los mercados europeos, alegando que Rusia está fomentando la escasez de gas como medida de presión para que por fin empiece a funcionar el Nord Stream II, su nuevo gasoducto con Alemania. Sin embargo, nada está más lejos de la realidad.

AFP- En la infografía se muestra los gasoductos rusos que suplen un cuarto de la demanda de la Unión Europea, principalmente mediante Ucrania.

El invierno pasado fue muy frío y los depósitos europeos están más vacíos de lo habitual. En estas épocas, los rusos también necesitaban reponer sus depósitos, lo cual deja más que en evidencia la brutal dependencia europea del gas ruso. Aproximadamente un tercio del gas que se consume en Europa llega del este. Por otro lado, también es importante destacar lo vulnerable que se está volviendo la Unión Europea ante las circunstancias meteorológicas. El mundo espera tener condiciones climáticas más extremas, por lo tanto, hay que tenerlas en cuenta para entender que la energía renovable debe planificarse más que nunca. 

El camino de la transición hacia energías renovables y no contaminantes será largo y costoso, por eso te invitamos a quedarte, porque el mundo nos necesita atentos.


Julián Resentera Ficcardi (Argentina): estudiante avanzado de la licenciatura en economía, Universidad Nacional de Cuyo.

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