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Mutilación genital femenina en Somalia

Uno de los procedimientos más comunes que se efectúa en países africanos a niñas y mujeres es la mutilación genital femenina. Somalia se presenta como uno de los países con el índice más alto de realización de esta práctica.

Ilustración: Jilla Dastmalchi

Somalia, ubicado en el llamado “Cuerno de África” y cuyos limitantes geográficas son Etiopía, Yibuti y Kenia, es un Estado con una gran complejidad debido a las situaciones sociales, económicas y políticas que ha atravesado a lo largo de su historia y que aún hacen mella en la región. Desde 1991 los periodos de violencia y crisis humanitarias son cotidianos, lo que ha ocasionado el incremento de la migración por la falta de oportunidades laborales, así como de la hambruna, la falta de recursos básicos para sobrevivir y las frecuentes sequías. A pesar de lo anterior, es uno de los países africanos con más altos índices de natalidad y de fertilidad ya que se estima que por cada mujer hay una media de seis hijos.

Su situación general es bastante complicada y difícil de analizar a causa de las diferentes problemáticas que existen en el territorio, todas igual de graves e  importantes —de hecho es considerado un Estado Fallido—. La pobreza extrema es una situación muy cotidiana que conlleva a que muchas otras cuestiones se agraven; los conflictos entre el gobierno y los grupos insurgentes imposibilitan, a la misma vez, que pueda tener avances en alguna materia; y, derivado de lo anterior, la violación a los derechos humanos es bastante común: hay desapariciones, violencia sexual, uso de niños como soldados, discriminación, matrimonios forzados, entre otras.

Si bien existen una cantidad bochornosa de situaciones que afectan a la población somalí, hay una en específico que vale la pena poner sobre la mesa del debate y esta es el de la mutilación genital femenina (también conocida por sus siglas como MGF).

La mutilación genital femenina es un procedimiento que se realiza principalmente por motivos religiosos o de creencias de ciertas comunidades (aunque estas pueden no ser las únicas razones) que consiste en la operación quirúrgica ya sea parcial o total de los genitales externos. Esta, tiene una clasificación de cuatro tipos según la Organización Mundial de la Salud (OMS):

Tipo 1: resección parcial o total del glande del clítoris (la parte externa y visible del clítoris, que es la parte sensible de los genitales femeninos) y/o del prepucio/capuchón del clítoris (pliegue de piel que rodea el glande del clítoris).

Tipo 2: resección parcial o total del glande del clítoris y los labios menores (pliegues internos de la vulva), con o sin escisión de los labios mayores (pliegues cutáneos externos de la vulva).

Tipo 3: denominado a menudo infibulación; estrechamiento de la abertura vaginal, que se sella procediendo a cortar y recolocar los labios menores o mayores, a veces cosiéndolos, con o sin resección del prepucio/capuchón del clítoris y el glande del clítoris (tipo 1).

Tipo 4: todos los demás procedimientos lesivos de los genitales femeninos con fines no médicos, tales como la punción, perforación, incisión, raspado o cauterización de la zona genital.

Es así que al día de hoy es el país con los más altos índices de MFG en todo el mundo a pesar de que en su Constitución se prohíbe explícitamente la realización de esta práctica. que señala en su artículo 15 (4) que “la mutilación de las niñas es una práctica tradicional cruel y degradante, y equivale a la tortura. Está prohibida”.

“Es una práctica inhumana y brutal que causa cientos de muertos al año en Somalia”

Sagal Sheid Ali, trabajadora social en Somali Women Development Center (SWDC).

En el territorio somalí son las niñas menores de quince años quienes se encuentran más propensas a ser sometidas a este procedimiento. Según datos proporcionados por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), del 2004 al 2018 la mutilación genital femenina en Somalia prevalecía en un 98% en niñas y mujeres de quince a cuarenta y nueve años de edad. Al 2021 sigue manteniendo la región los más altos índices.

Ahora bien, en el caso somalí es realizada debido a la creencia de la purificación del alma de la mujer y busca que al momento de llevarse a cabo se deje de percibir placer y no se busque mantener relaciones fuera de sus matrimonios. Para la gran mayoría de las mujeres esto es una declaración de su castidad y devoción a los hombres. Es decir, la práctica es completamente normal para el grueso de la población, aceptada e incluso defendida por las mujeres de la comunidad ya que constituye una tradición que viene de generación en generación.

Sin embargo, más que un beneficio para el desarrollo de la mujer, trae consigo muchos efectos que resultan contraproducentes. Este procedimiento y la manera en la que es realizado puede ocasionar hemorragias, infecciones, complicaciones en los futuros partos, trastornos psicológicos e incluso la muerte. Es también importante mencionar que es una violación grave a los derechos humanos de niñas y mujeres.

Debido a los altos números de mujeres a las que se les ha realizado esta práctica, se han creado una serie de convenciones y declaraciones que buscan erradicarla, entre las que se destacan la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1991), la Convención sobre el Estatuto de Refugiados (1951), el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (1966), el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966), la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (1979), la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanas o Degradantes (1984), la Convención sobre los Derechos del niño (1989), entre otros.

De igual manera se han aprobado resoluciones, informes y colaboraciones de diversos organismos internacionales para tratar el problema. En 2012 la Asamblea General de la ONU designó el 6 de febrero como el Día Internacional de Tolerancia Cero de la Mutilación Genital Femenina para ampliar y dirigir los esfuerzos para la eliminación de esta brutal práctica.

“Ha llegado el momento de erradicar esta mala práctica y proteger los derechos de las niñas y las mujeres en nuestro país” dijo la ministra de Asuntos de la Mujer de Somalia.

Gracias a los avances de las diferentes organizaciones internacionales, la mutilación genital femenina ha visto disminuciones en los últimos treinta años. UNICEF y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) dirigen el mayor programa mundial para su erradicación en conjunto con diversos países, lo que ha dado resultados notorios: menos niñas y mujeres han sido sometidas a MGF y muchas otras que realizaban la práctica han dejado de hacerlo al comprender los efectos negativos que trae en el cuerpo femenino.

No obstante, no hay que olvidar que sigue siendo común y aceptada por muchas comunidades. Somalia continúa siendo uno de los lugares que mayoritariamente realiza el procedimiento a sus niñas y mujeres y es trascendental que se sumen aún más esfuerzos para erradicarla, ya que el cambio de las normas sociales de las personas que viven en estos países es difícil y lento pero no imposible. Debe ser considerado uno de los problemas más importantes a resolver para evitar que se continúen vulnerando los derechos humanos de las y los menores de edad.


Paola Socorro Carrillo Briceño (México): Licenciada en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, Universidad Modelo, y Maestrante de Políticas Públicas, Campañas y Elecciones, Universidad José Martí de Latinoamérica.

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