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Palestina vale más que el oro olímpico

Esta edición de los Juegos Olímpicos Tokio 2020 más que un colosal evento deportivo, es también una arena donde los atletas participan en el activismo deportivo. Con la multipolaridad de actores hoy influyentes en las relaciones internacionales es imprescindible recordar que lo político nunca se aleja de lo social; muestra de ello fueron las renuncias de jugadores a participar contra sus homólogos israelíes. ¿Es esto falta de disciplina deportiva o, al contrario, una muestra de solidaridad y apoyo hacia el pueblo palestino?

Ilustración: João Fazenda

La política es una ciencia que rodea toda acción humana y, aunque pareciera que el ser humano rechaza la politización, constantemente se encuentra defendiendo sus ideales, participando en movimientos sociales y, en pocas palabras, convirtiéndose en activista. Y si se cuestiona si realmente vale la pena abandonar una medalla por las convicciones morales, el emblema oficial de los JJ. OO. 2020 da respuesta: el deporte tiene el poder de cambiar el mundo y nuestro futuro.

Sin duda esta edición sigue marcando historia, no tanto por los triunfos deportivos que igualmente son importantes sino más por la valentía y la resiliencia que las y los atletas han demostrado en su desempeño, como el caso del judoca argelino Fethi Nourine quien renunció a su participación tras la posibilidad de enfrentarse con el israelí Tohar Butbul. Tras su decisión, la Federación Internacional de Judo suspendió al deportista y a su entrenador a la vez que les fue retirada su acreditación en el Comité Olímpico.

Este acto, que se encamina a visualizar la situación palestino-israelí, se encuadra en las manifestaciones pro-palestina que se presentaron en todo el mundo desde mayo del presente año con motivo de atención y búsqueda de justicia colectiva a lo que sucedía en Sheikh Jarrah. Japón por su parte no se quedó atrás y su capital, Tokio, vio alrededor de 300 protestantes con el lema “Save Palestine, Free Palestine”.

Fotografía: David Woo
Fotografía: David Woo

No es sorprendente que un argelino haya tomado tal decisión pues la historia política de este país demuestra bien cuando en junio de 1988 las naciones árabes junto a los miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y a la delegación de la Organización para la Liberación de Palestina, se reunieron en su capital, Argel, para discutir un proyecto de paz en Oriente Próximo. Es evidente que los valores argelinos se han moldeado a su historia, lo que explica la respuesta del atleta argelino: “Hemos trabajado muy duro para la clasificación, pero la causa palestina es más importante”.

Posteriormente en una entrevista con un youtuber británico, Robert Carter, Nourine afirmó que no podía competir contra una nación que mataba a personas inocentes y los expulsaba de su tierra. En cuanto a la crítica, respondió estar feliz con su decisión y dijo que su país está en solidaridad con esta causa. No obstante, no fue el único protagonista en renunciar a participar en una competencia con Israel en el mayor evento deportivo internacional multidisciplinario pues, a los pocos días, el sudanés Mohamed Abdalrasool le siguió el paso.

Esta última renuncia, aunque todavía no clarificada, puede insertarse en un descontento expresado por parte de los deportistas sudaneses tras la normalización de relaciones diplomáticas entre Sudán e Israel en 2020 después de muchos años en la lista de los países que apoyan a Palestina. Sin embargo, es primordial señalar que aun cuando existe una historia de activismo político en los juegos, lo sucedido en Tokio marca una gran diferencia.

Primeramente los actos de protesta fueron pacíficos y legales, tomando en consideración el estatuto n° 50 de la Carta Olímpica donde se especifica que no está permitido expresar su postura en el podio, durante la entrega de medallas o en las ceremonias de apertura y clausura; por lo que las acciones tomadas por el argelino y el sudanés esquivan esa cláusula.

En segundo lugar, las manifestaciones por parte de los jugadores se desenvuelven en una edición atípica de la competencia donde el aforo es reducido, lo que obliga a tener una cobertura mayor por parte de los medios de comunicación y que por ende cualquier suceso obtiene mayor alcance que el tradicional.

Por último, las mencionadas protestas en favor aquella causa hacen presión internacional al régimen del apartheid que vive Palestina y trae de nuevo la atención hacia ello. Estos actos no solamente buscan generar polémica sino, en un análisis cualitativo, buscan igualdad. En cierta forma lo hecho por los deportistas es una crítica a la estructura de los JJ. OO. y a sus reglas selectivas.

No tuvimos suerte en el sorteo. Nos tocó un rival israelí y es por eso por lo que nos teníamos que retirar. Hicimos lo correcto”.

Amar Ben Yaklif, entrenador de Nourine

En la década de los 60 el Comité Olímpico Internacional (COI) impidió la participación de Sudáfrica en los Juegos Olímpicos de 1964 en Tokio después de escuchar que el ministro del Interior sudafricano declarara que el equipo no estaría racialmente integrado, aunado a que, durante esos años, existía un régimen de apartheid en el país. Fue en 1968 cuando la competición se llevó a cabo en la Ciudad de México y el COI evaluó admitir al Estado del extremo más meridional del continente africano, pero un boicot de naciones africanas dejó en claro que no competirían mientras su equipo sea multirracial, siendo expulsado formalmente en 1970.

Mencionado lo anterior, la cuestión es ¿por qué Sudáfrica sí e Israel no? O mejor dicho, ¿cuánto tiempo más de apartheid tiene que sufrir Palestina para que el Comité Olímpico se involucre en la situación? Lo ocurrido en estos días sacudió de nuevo los estándares en búsqueda de una solidaridad olímpica hacia aquella nación y, aunque se juzgue la retirada de los deportistas como un error, en ocasiones se subestima el poder del activismo deportivo.


Fernando Martinez Galvez (México): Estudiante de Relaciones Internacionales, Universidad Nacional Autónoma de México.

Un comentario sobre "Palestina vale más que el oro olímpico" Deja un comentario

  1. «pero un boicot de naciones africanas dejó en claro que no competirían mientras su equipo sea multirracial»
    creo que debería de ser:
    «pero un boicot de naciones africanas dejó en claro que no competirían mientras su equipo NO sea multirracial»

    Me gusta

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