Saltar al contenido

Blancos de ataque

Las relaciones internacionales están progresando en un mundo cada vez más interdependiente, mundo que también conlleva algunos peligros. Año tras año los países establecen nuevas embajadas y consulados alrededor del globo como prueba del fortalecimiento de sus vínculos diplomáticos, pero éstas no siempre conviven en paz, en algunas ocasiones se convierten en un blanco de ataque.

Ilustración: Nikole Rifkin para Foreign Policy.

En la historia de la humanidad podemos apreciar que las comunidades han mantenido una característica única que se ha conservado desde sus inicios, el factor barbárico. En mayor o menor medida la barbarie siempre ha estado presente en la evolución del hombre, desde la Antigua Mesopotamia hasta las sociedades de hoy en día. Sin embargo, desde hace ya varias décadas los países han adoptado un comportamiento de coordinación para poder armonizar las relaciones de violencia que históricamente han tenido, dando inicio así al Derecho Internacional Público (DIP).

Al DIP se lo puede definir brevemente como el ordenamiento jurídico de la comunidad internacional. Se encarga en específico de regular las relaciones externas que existe entre Estados y otros sujetos a los que se les confiere calidad internacional. Integrado por tratados internacionales, la costumbre, los principios generales del derecho reconocidos por las naciones civilizadas, las decisiones judiciales y las doctrinas de los publicistas de mayor competencia, representa los pilares que a su vez define las reglas de juego de mayor rango que deben respetar las naciones.

De esta forma se crea un antes y un después en esta rama del Derecho con la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas celebrada en 1961, la cual regula todo lo asociado con las misiones diplomáticas que emprenden entre los Estados emisores y receptores. Entre ellos podemos destacar el artículo 22 incisos 1 y 2 declarando que “Los locales de la misión son inviolables. Los agentes del Estado receptor no podrán penetrar en ellos sin consentimiento del jefe de la misión” y “El Estado receptor tiene la obligación especial de adoptar todas las medidas adecuadas para proteger los locales de la misión contra toda intrusión o daño y evitar que se turbe la tranquilidad de la misión o se atente contra su dignidad”.

A pesar de esto, hasta el día de hoy las embajadas y consulados son objetivos ideales de ataque por parte de grupos extremistas que se encuentran en desacuerdo con las políticas de cierto país y, si bien podemos mencionar decenas de sucesos que hayan dado en estos “locales de misión”, haremos especial énfasis en algunos de ellos.

En 1979 el entonces sah de Irán, Mohammad Reza Pahlevi, realizó un viaje a Nueva York para someterse a un tratamiento médico. Entre tanto, el ayatolá —segundo título más alto luego del sah— Ruhollah Jomeini encabezó una revolución islamista, aprovechando que aquel no se encontraba para formalizar un nuevo gobierno culpando a Reza Pahlevi que era un “títere” de los Estados Unidos y que debía ser destituido de todos sus títulos. El pueblo iraní dando su apoyo a Jomeini rodeó la embajada estadounidense ocupándola en solo un par de horas. Cincuenta y dos personas fueron tomadas como rehenes incluyendo personal diplomático, marines y turistas de nacionalidad norteamericana, mientras que seis diplomáticos escaparon y se refugiaron en la Embajada canadiense. El presidente de turno, Jimmy Carter, culpó al movimiento islamista de estar violando todos los principios del Derecho Internacional sobre la inmunidad de diplomáticos y sus embajadas.

Luego de 444 días y varios intentos por salvar a los retenidos, incluyendo operaciones militares con aviones de combate, es con Ronald Reagan en 1981 que los rehenes fueron enviados a una base aérea en Alemania Occidental para viajar posteriormente a Washington D. C. Sin embargo, lo peculiar de este suceso recae en los seis refugiados en la Embajada de Canadá, los cuales fueron rescatados por un plan ideado por la CIA creando una película falsa haciendo pasar a los diplomáticos como miembros de una productora canadiense que estaba en Irán buscando escenarios exóticos.

A la par de la toma de prisioneros antes comentada, transcurre otro evento en 1980 en la Embajada de Irán en Londres. Un grupo de seis terroristas opositores a los ideales del ayatolá secuestraron el edificio y mantuvieron cautivo a 26 personas, demandando la liberación de 91 prisioneros árabes que se encontraban en Khuzistán —sur de Irán— y que debían ser transportados a la capital inglesa. Días después el acontecimiento empeoró cuando los terroristas mataron al agregado de prensa británico de la embajada viendo que las negociaciones no avanzaban. Es entonces cuando se le solicitó al SAS (Servicio Aéreo Especial británico) que se hiciera cargo de la situación. La operación denominada “Nimrod” finalizó con 5 de los 6 terroristas muertos y el sexto condenado a cadena perpetua. En consecuencia de esto, la relación entre Londres y Teherán se cortó por más de una década ante la negativa del gobierno inglés de pagar las reparaciones de la Embajada iraní por un costo de 2 millones de dólares.

Más reciente son los sucesos que tuvieron lugar en la Embajada de Estados Unidos en Bagdad en 2019. Tras un ataque aéreo estadounidense a bases pertenecientes al Kataeb Hezbolá en Irak y Siria, la población iraquí en respuesta y respaldado por Irán (según el gobierno norteamericano) marchó hacia la Zona Verde, llamada así por ser el lugar donde se encuentran los edificios gubernamentales y demás embajadas extranjeras, protestando en contra del gobierno de Donald Trump. El conflicto tomó una rápida escalada y los manifestantes lograron entrar a la parte externa del complejo dañando la estructura de este y, si bien no traspasaron las puertas del edificio principal como resultado de la reacción de las tropas que dispersó a la multitud con gases lacrimógenos, la violación al DIP ya se había producido.

«Cualquier ataque o acoso a embajadas y delegaciones extranjeras son actos que serán firmemente impedidos por las fuerzas de seguridad y severamente castigados por la ley«.

Abdul Mahdi, Primer Ministro de Irak

Desde sistemas de monitoreo que fallaron y eventos deportivos que han tenido como fin el enriquecimiento ilícito por parte de políticos y allegados, hasta violaciones del Derecho que terminaron cortando los lazos bilaterales de Estados, son solo una pequeña porción de lo que pasa alrededor del mundo e impacta en menor o mayor medida en las relaciones internacionales. Momentos turbulentos transita la humanidad y es por esa razón que los movimientos de las naciones y de las personas son de tanta importancia en el escenario mundial.


Mauricio Rodríguez (Argentina): estudiante en Relaciones Internacionales, Universidad de Congreso, y columnista en Diplomacia Activa.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: