El lenguaje de la fuerza
En el tablero global, la política no se limita a palabras o actos de diplomacia; también se escribe en maniobras, ejercicios, patrullajes y despliegues que, a veces, parecen eclipsar cualquier negociación verbal.
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En el tablero global, la política no se limita a palabras o actos de diplomacia; también se escribe en maniobras, ejercicios, patrullajes y despliegues que, a veces, parecen eclipsar cualquier negociación verbal.
La historia aguarda, y el curso de los acontecimientos marcará si el madatario estadounidense merece realmente el Nobel de la Paz o si, finalmente, se convierte en la version moderna (y naranja) de la «Paz para nuestro tiempo» de Neville Chamberlain.
Trump y Putin se preparan para un té íntimo en Alaska, donde Ucrania será el elefante invisible de la sala. Netanyahu, mientras tanto, afila su plan para “proteger” Gaza ocupándola por completo, como si la historia no hubiera dejado lecciones. Y Bukele, en El Salvador, reescribe la Constitución como quien cambia el fondo de pantalla: a gusto, sin pudor y con pretensiones de eternidad.
Cuando la geopolítica toca tu puerta, entender el orden internacional ya no es opcional, es una forma de estar listos para lo que viene.
Junio de 2025 quedará grabado como un mes de fuego y fractura: una cadena de actos bélicos sumó otro capítulo de atrocidades en Oriente Medio. Pensar en una paz duradera suena, para muchos, casi ingenuo. La inestabilidad reina, y en un mundo más multipolar y armado, los dilemas de seguridad no hacen más que profundizarse.
No es ninguna novedad afirmar que, en la última década, la arquitectura del multilateralismo global se encuentra profundamente tensionada, cuando no directamente paralizada. La pandemia del COVID-19, las guerras en Ucrania y Gaza, el cambio climático y el resurgimiento de la competencia geopolítica entre Estados Unidos y China, evidenciaron que el orden liberal esgrimido en el siglo XX ya no logra ofrecer respuestas eficaces, coordinadas y legítimas.
El poder es como el amor, dijo el profesor Nye en su libro Poder blando, es más fácil de experimentar que de definir o de medir, pero eso no hace que sea menos real. Lo mismo sucede con el alcance de este campeón de las relaciones internacionales, que con sus ideas formó, y seguirá formando, a nuevas generaciones de profesionales.
¿A qué nos referimos exactamente cuando hablamos de Relaciones Internacionales? ¿Qué hay detrás del velo que cubre a dos meros sustantivos, que no son sólo vocablos, sino una disciplina en sí misma?
Marco Rubio asume como Secretario de Estado con un motto claro: reforzar el liderazgo estadounidense en el hemisferio occidental y contrarrestar la influencia de China.
La relación de Werthein con el equipo de Milei se fortaleció mediante sus esfuerzos en logística y networking, convirtiéndolo en un embajador informal y un mediador estratégico que alineaba los objetivos de política exterior del equipo con figuras influyentes en Estados Unidos.
Reconocido como uno de los pensadores más innovadores en el campo de las Relaciones Internacionales, Wendt invita a los internacionalistas a usar los lentes del constructivismo para interpretar las transformaciones de la realidad global.
El rumbo de la política exterior debería perseguir una máxima esbozada por Norberto Bobbio, «independencia, pero no indiferencia”. El pragmatismo es una conducta que debe navegar en un equilibro de valores e intereses, sin olvidar el alma de Occidente.
EE UU y China compiten por la supremacía dentro de un nuevo orden mundial intentando extender su influencia por los países en vías de desarrollo y sumar tratados comerciales que garanticen el compromiso con alguna de las dos superpotencias en detrimento de la otra. ¿Acaso esto no suena familiar? La crisis de hegemonía por parte de Estados Unidos y la consolidación de China como su principal adversario han alimentado la retórica de una nueva Guerra Fría en donde el resto del mundo debe decidir en qué fila ubicarse. ¿Es posible entonces que comience nuevamente una era de polarización que divida el mundo? Por Axel Olivares
Sin dejar de ser verdad que los dos grandes poderes actuales son innegablemente Washington y Pekín, y que cada uno cuenta con una esfera de influencia, no hay que olvidar aquellos actores que se están haciendo un hueco entre estas ambiguas descripciones de poder; ya sea de forma individual o en bloque. Por Paula Gómez
Incluso en tiempos de guerra hay ciertas normas que regulan su desarrollo. En momentos de barbarie, donde el hombre vuelve a sus raíces más primitivas, el derecho internacional humanitario brinda cierta protección a las partes del conflicto. Por Francisco Sánchez Giachini
Durante las últimas dos décadas los lazos entre Beijing y los países del África subsahariana se han estrechado vertiginosamente, uniéndose en un matrimonio casi perfecto forjado por los intercambios comerciales y el deseo de progresar conjuntamente. Desde el año 2000, la inversión china en el continente no ha hecho más que acrecentarse, financiando más de 500 proyectos de infraestructura en 35 países africanos y abriendo nuevos mercados en la región. ¿Coerción o bilateralidad? Por Víctor Figueroba