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Óscar 2022: una gala de ¿Hollywood?

Por Valentina Terranova

El cine es el número siete en la lista de las artes antiguas, reflejo de los sentimientos universales, capaz de superar cualquier expectativa y realidad. El cine es ficción, pero sumerge a la sensibilidad humana a tal punto que hasta lo imposible parece tomar sentido. 

Ilustración: Ingrid Fonoy Díaz

Si miramos la corta pero intensa historia de la cinematografía, podemos preguntarnos en qué momento de la misma nos encontramos y la respuesta recae en el despertar actual de interés hacia un cine que no es nuevo, pero si novedoso para estos tiempos de cambio. 

Se acerca la alfombra roja más codiciada y esperada del año. La pregunta es si a esta altura continuaremos concibiendo y pensando el mundo a través de los ojos de Hollywood; donde todo es posible y no hay límites para la creación. Hollywood es un sello de agua, una marca a veces fácil de identificar, con una fórmula perfecta que se repite pero que funciona y luego de innumerables éxitos deja de ser el único centro de atención. En este caso Occidente le dice: “Hasta la vista, baby” a un único modo de interpelar y emocionar.  

En 2020 el film coreano Parasite ganó la estatuilla de oro a Mejor Película provocando un hecho sin precedentes en la historia de los Premios Óscar. Podría atribuirse el éxito oriental a una necesidad de diversificación por parte de la industria, pero no es esa la única causa. Corea del Sur lleva años aplicando el Soft Power, la capacidad de seducir a una sociedad a través de la influencia cultural e ideológica y así ser reconocido en el mundo. Se trata de una forma alternativa de ganar poder e incidir en los intereses de otros actores.  El soft power coreano ha roto las barreras de Occidente no solo en el mundo cinematográfico con series como El juego del calamar sino también en la música con el K-pop

Ilustración | Otto Dettmer

“Todo es política” dijo Thomas Mann y así es como mientras la supremacía mundial de Estados Unidos se ve amenazada por el crecimiento y relevancia de países como China, dejando de ser el único núcleo de todo y todos; en el mundo del cine el fenómeno se repite como ondas descentralizando la forma de crear y consumir películas. 

Este año la categoría de Mejor Película cuenta con una única pero gran sorpresa: Drive my car, el primer film japonés nominado a tal galardón que terminó por ser una de las favoritas de la alfombra roja 2022. El absorbente film de Ryusuke Hamaguchi recrea un cuento corto del escritor estrella Haruki Murakami publicado en su libro Hombres sin mujeres, siete historias en las que un hombre ha perdido a una mujer o lo ha marcado un desencuentro. Representa fielmente como la mano de Murakami se desliza simple y sensitivamente en el papel, al igual que el transcurrir de esta obra maestra. Aclamado por la crítica que busca repetir el fenómeno Parasite, a un hombre le asignan una conductora mujer y así lentamente los prejuicios se transforman en amor. 

A su vez, una nominación antes secundaria crece imparablemente la curiosidad y fascinación de los espectadores. El rubro de Mejor Película Extranjera deja de ser un papel de reparto para convertirse en la sección que incluso hace pensar le queda chica al cine independiente. En los films producidos fuera de los grandes estudios cinematográficos -al margen de los estudios estadounidenses- los finales felices son relativos. El cine indie es sinónimo de que la magia y entretenimiento se hallan a veces en lo cotidiano, y por ende posible en las tomas en tiempo real y lejos de los extremos. Son muchas las preseleccionadas de la alfombra roja que lo demuestran.

Fue la mano de Dios, una película italiana dirigida por Paolo Sorrentino que se lleva la atención de todos los premios existentes. Producida por Netflix, cuenta la historia de una cálida y típica familia napolitana donde las desgracias y alegrías están atravesadas por un sueño común, que Nápoles compre a Diego Maradona. Muestra como la personalidad del considerado Dios de Fútbol generó una pasión capaz de sugestionar e inspirar al mundo, pero en especial a una ciudad.

En la creación más personal del director, la vida del joven y sensitivo Fabietto transcurre marcada por hechos aparentemente casuales pero determinantes, en los que un gol o partido de Maradona pueden incluso salvar su vida. «Me di cuenta que una película personal, privada, puede contar una historia universal” afirma Sorrentino sobre el film que para sorpresa de muchos relata su vida y destino como cineasta. 

El rodaje español Madres paralelas no está nominado a Mejor Película Extranjera, pero si a otras importantes categorías. Para uno de los directores españoles más importantes de los últimos tiempos, Pedro Almodóvar, la excepcionalidad es cosa de mujeres. Definida por El País como una película “nunca exagerada y, a la vez, siempre a punto de estallar” es protagonizada por su musa eterna, Penélope Cruz -nominada nada más ni nada menos que a Mejor Actriz- y por la revelación Milena Smit. Entre historias cruzadas entreteje un melodrama propio de Almodóvar donde el núcleo se halla en la vida de dos mujeres que se entrecruzan de manera intrínseca y donde solo ellas pueden terminar lo que empezaron. 

A la hora de generar y conservar poder en ocasiones se lanzan misiles o se amenaza incluso con un ataque nuclear. Pero, a la par y de manera silenciosa, pero no menos estratégica, los líderes más ingeniosos se filtran en el mapa invirtiendo e impactando en la industria del entretenimiento repercutiendo en la cultura e influyendo a otras naciones.


Valentina Terranova (Argentina): estudiante de Periodismo, Universidad Juan Agustín Maza.

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