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La política de Europa por los cielos

El viejo continente sigue en el ojo de la tormenta, esta vez por enfrentamientos en el ámbito aeronáutico entre dos de los gigantes que dominan el mercado, la autoridad reguladora, las políticas de Slots e incluso la misma Bruselas.

El pasado 12 de enero se desató la polémica en el sector aeronáutico europeo por el enfrentamiento entre dos de las mayores aerolíneas del continente, la irlandesa Ryanair y la alemana Lufthansa, por los derechos de vuelo y la operación de presuntos vuelos fantasma en un enfrentamiento que viene poniendo en dificultades al sector aeronáutico europeo desde que comenzase la pandemia.

El problema radica en la concesión de los derechos de vuelo del espacio único europeo, gestionado por Eurocontrol, la agencia que regula el tráfico aéreo en el continente con el fin de gestionar los diferentes aeropuertos internacionales fomentando la competencia entre las aerolíneas y economizando el gasto de la gestión aeroportuaria a nivel nacional.

Cuarteles Generales de Eurocontrol en Bruselas. Desde estas oficinas se emiten las principales políticas para la aeronavegación en Europa, entre ellas la politica de Slots.

¿Dónde se originó el problema?

El enfrentamiento entre las mayores aerolíneas europeas procede de los conocidos como Slots, los derechos de vuelo que gestiona Eurocontrol y que vienen a reservar la gestión de los vuelos desde el aeropuerto de origen hasta el aeropuerto de destino en aquellas operaciones efectuadas entre dos países de la Unión Europea. Sin embargo, el enfrentamiento por la gestión y las demandas de los slots comenzó desde que se iniciase la pandemia y el consiguiente desplome del tráfico aéreo europeo. No obstante, la diferencia en la gestión que se está efectuando en la actualidad radica en la normalización de las condiciones legislativas impuestas por Europa pese a la falta de la recuperación de la demanda, a diferencia de la moratoria que Eurocontrol les concedió a las aerolíneas entonces.

Dentro de las condiciones que impone Eurocontrol es que las aerolíneas usen, al menos, el 80% de los slots que le son asignados para el semestre para no perder cupos en el siguiente semestre y mantener el flujo, aunque no haya demanda de dichos vuelos. Esto ha llevado a acusaciones cruzadas sobre vuelos fantasmas.

El conflicto en el que se enzarzaron las aerolíneas el pasado 12 de enero, y en el cual la Unión Europea se ha visto obligada a mediar, procede tras un cruce de acusaciones entre las diferentes operadoras sobre unas acciones que han puesto a la opinión pública europea alerta ante el despropósito climático que esto supone, y es que, tal y como alegaban desde la empresa germana, la irlandesa Ryanair, mayor aerolínea del continente, estaba operando vuelos fantasma con el objetivo de no perder las licencias concedidas y así no perder la grandísima cuota de mercado que había logrado alcanzar.

Esto, además, se da dentro de un sector que era ya de por sí muy competitivo en los tiempos anteriores al Covid-19 por los volúmenes de tráfico que manejaban y que se había visto muy apretado por las tarifas “Low Cost” que venía imponiendo el gigante irlandés al resto de aerolíneas. Lufthansa por su parte ha advertido de que tendría que cancelar en torno a unos 33.000 vuelos entre enero y marzo, pero que se verá obligada a operar 18.000 de esos vuelos “innecesarios” con aviones con una “bajísima ocupación” y “que emiten los mismos gases de efecto invernadero que los que van llenos con el fin de no perder los slots”.

Mientras tanto, la compañía irlandesa acusaba a Lufthansa de esconder su mala gestión detrás de dichas afirmaciones, mientras había recibido un rescate de 12.000 millones de euros por parte del gobierno alemán.

En respuesta, la Oficina de Prensa del gigante irlandés publicó un irónico comunicado donde propone la «solución a los vuelos fantasma de Lufthansa», bajar el precio de los boletos.

Dichas acusaciones han sido respaldadas por la Comisión Europea en defensa del mercado interior, y que contestan claramente al agravio comparativo que sufrió la aerolínea irlandesa mientras la totalidad de los gobiernos de Europa respaldaban a sus respectivas aerolíneas por la importancia estratégica que supone este sector para las economías del continente.

En sus últimas declaraciones, la Comisión Europea ha rechazado la acusación de Lufthansa y afirma que “si las operadoras vuelan sin pasajeros, es por una decisión comercial” en un intento por salvaguardar la imagen de las aerolíneas europeas ante la marea de acusaciones que ha levantado sobre un sector que, ya de por sí, estaba en el punto de mira de los ecologistas. Asimismo, Bruselas defiende que ha relajado las exigencias de la normativa que los regula para adaptarla a la pandemia del coronavirus y que, por tanto, no modificará el actual régimen de slots, porque garantiza la competencia.

Es evidente que los menos perjudicados durante la pandemia y en el post-covid han sido y serán las aerolíneas «low cost», mientras que las convencionales, como lo es Lufthansa, se han visto fuertemente perjudicadas y, en este ultimo caso, han requerido incluso un rescate del gobierno alemán.

Lo cierto es que, aunque parezca que el debate no va más allá de lo puramente medioambiental, el mantenimiento del espacio aéreo único europeo es una cuestión de la mayor importancia política para Bruselas, ya que el mantenimiento del Espacio Schengen, así como de los organismos que se encargan de mantenerlo operativo, es casi una cuestión de estado para el mantenimiento de la organización.


Jesús del Peso Tierno (España): estudiante de Relaciones Internacionales, Universidad Rey Juan Carlos de la Comunidad de Madrid.

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