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¿Qué pasa en el Sáhara Occidental?

En el Noroeste africano, a orillas del Océano Atlántico y, en su mayoría, cubierto por un inhóspito desierto, el Sahara Occidental es el centro de un conflicto militar y diplomático desde la década del 70. ¿Cuál es la historia de este territorio, su importancia estratégica y la postura tanto de sus vecinos como de la Comunidad Internacional?

Una mujer saharahui se manifiesta en la zona controlada por el Frente Polisario frente al muro levantado por Marruecos. Fuente: BBC

El Sáhara Occidental, con una población cercana a 500.000 habitantes y de tamaño similar al del Reino Unido, es clasificado por las Naciones Unidas como un territorio no autónomo según el capítulo XI de la Carta de las Naciones Unidas y cuya administración recae en España como su potencia colonial. Aunque está clasificado como un territorio pendiente de descolonización, el mismo se encuentra en disputa hace años. Conozcamos su historia.

Antes de la colonización española los saharauis eran un pueblo nómada, caracterizado por diferentes tribus que se identifican de manera sólida también como gente de un pueblo conjunto y con un mismo origen. Resumiendo, de una forma simple podemos decir que está compuesto de la mezcla de los pueblos bereberes y árabes, profesan el Islam como religión y tienen una fuerte presencia de la mujer en el rol social, tanto porque su estructura familiar es de matriarcado como por su notoria participación política. El espíritu propio de esta sociedad les ha dado resultados reconocidos internacionalmente en términos de su gestión como pueblo en el exilio.

El origen del conflicto se remonta a finales del siglo XIX, cuando las potencias europeas empezaron a colonizar el continente africano. Inicialmente fueron los portugueses los que hicieron incursiones en la costa, aunque finalmente fueron los franceses quienes determinaron las fronteras actuales que definen el Sáhara Occidental. España se convirtió entonces en la potencia colonial, periodo en el que fue conocido como Sahara Español, resultado de un proceso de colonización regulada por la Conferencia de Berlín de 1884. Para 1914 el 90% de África estaba bajo el dominio europeo con un control mayoritario británico y francés.

Ya en la década de 1960 la ONU comienza un esfuerzo por descolonizar el continente africano y se crea el Comité Especial de Descolonización. En este contexto y con la oportunidad que tuvieron algunos jóvenes saharauis de estudiar afuera se inicia un movimiento conocido como el Movimiento para la Liberación del Sahara creado a finales de la década por Muhammad Bassiri, periodista, profesor de Corán y líder de la juventud saharaui. Su objetivo era el derrocamiento de forma pacífica del dominio colonial español a través de un proceso de autonomía progresiva. El movimiento fue organizado “en las sombras” hasta que revelaron su existencia en una manifestación en El Aaiún, leyendo una petición con miras a una respuesta a la ocupación española, la cual el 17 de junio de 1970 fue expuesta al Gobernador General Español. La protesta fue reprimida de forma desproporcionada, abriendo fuego la Legión Extranjera Española contra los manifestantes.

Mohamed Sidi Brahim Basir, Bassiri, fue arrestado y desaparecido mientras permanecía bajo custodia española. Es considerado el primer mártir moderno de los movimientos saharauis.

La masacre y los disturbios posteriores se conocen como la Intifada de Zemla, lugar donde se realizó dicha manifestación. Luego de aquella se persiguió a los líderes del movimiento y, después de que los seguidores de Bassiri fueran arrestados y deportados del Sahara español, el movimiento anticolonial español sahariano inicia la lucha armada, desembocando tres años después en la fundación del grupo militante nacionalista conocido como el Frente Polisario.

Para 1975 aquel comienza una guerra de guerrillas contra el ejército marroquí pues, en ese momento, la región ya era reclamada por Marruecos y Mauritania. Ese mismo año, y como resultado de una solicitud hecha el año anterior por Marruecos —secundada por Mauritania— sobre la soberanía de la región, la Corte Internacional de Justicia concluye que, a pesar de los vínculos históricos argumentados, estos no otorgarían soberanía frente al Sáhara Occidental, mostrándose a favor del derecho al ejercicio de la autodeterminación del pueblo saharaui.

De inmediato, los marroquíes participan de lo que se conoce como “la marcha verde”, impulsada por el rey Hassan II de Marruecos, instando a más de 300.000 civiles a trasladarse a aquel territorio y así reclamarlo, una clara estrategia para forzar a España a cederle la disputa por las tierras.

Las tropas del Polisario encontraron apoyo en Argelia y se enfrentaron a las fuerzas españolas. Encontrándose España bajo presión por parte de la ONU para descolonizar el territorio y enfrentando los últimos años del “franquismo”, abandona la ocupación y saca a las tropas del territorio. Previamente se firmaron distintos acuerdos bajo la denominación de “Acuerdos de Madrid.

Pero ¿de qué tratan estos? Son una serie de negociaciones donde se pretendía instaurar una administración temporal en el territorio entre Marruecos y Mauritania pero sin contemplar las tribus saharauis presentes. España pretendía su salida en 1976. Estos acuerdos contemplan anexos secretos sobre asuntos económicos, políticos y jurídicos, negando la posibilidad de los saharauis de participar de sus recursos.

Cuando se retira el país europeo el 27 de febrero de 1976, el Frente Polisario proclamaba la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) en Bir Lehlu. Tras esto, Marruecos bombardea a civiles, obligándolos a huir y refugiarse en Tinduf, Argelia. Actualmente muchos de ellos y sus descendientes permanecen en campos de refugiados en la zona. En 1979 Mauritania abandona todos los reclamos sobre su porción, situación aprovechada por el Estado vecino para trasladarse y ocupar también esa parte del territorio.

Siendo que el Polisario recibió apoyo de Argelia, y que este último contó con ayuda de la Unión Soviética en su proceso de independencia de Francia, Occidente temía una potencial expansión del comunismo y la influencia soviética en la zona. Por esto, Marruecos recibe apoyo norteamericano y francés para construir un muro que separe los Territorios Libres del Sahara Ocupado, siendo la estructura defensiva más grande del mundo, con más de 5.000.000 minas y 100.000 soldados marroquíes custodiando lo que los saharauis llaman el “Muro de la Vergüenza”.

Fotografía: Steven Guerrero

Fotografía: Steven Guerrero

Para 1988  se logra con los líderes del Polisario y Marruecos un plan de arreglo conjunto con el apoyo de la ONU y la Unión Africana que preveía un alto el fuego y un período de transición, seguido de un referéndum. La intención este último era permitir al pueblo elegir su destino, aunque nunca se celebró debido a la oposición de Marruecos. En mayo de 1996 la ONU suspende el proceso y retira a los representantes del programa “MINURSO”, con excepción del personal militar. A día de hoy el conflicto continúa candente y sin vistas a una pronta solución por los intereses políticos y económicos que hay en juego.

Plano internacional

Por la importancia estratégica y económica de la zona, sumado a las claras violaciones constantes al Derecho Internacional, encontramos posturas variadas a lo largo del globo que han tenido algunas consecuencias tanto después de las acciones de Trump como de las recientes provenientes de Marruecos en la presión que busca ejercer sobre España y la Unión Europea en las últimas semanas.

Para comenzar debemos saber que la posición del Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, permanece sin cambios, es decir, el Sahara Occidental se mantiene en la lista de territorios no autónomos con derecho a autodeterminación.

La decisión de Estados Unidos de reconocer los reclamos marroquíes disparó las tensiones existentes en la región. A cambio de que Marruecos normalice los lazos con Israel, Washington se convirtió en la primera y única potencia en reconocer la soberanía marroquí sobre la región, acto que Marruecos buscó por años y que usará para atraer a otros Estados. De momento la nueva administración no ha tomado partido.

Fuente: El Orden Mundial

La Unión Africana, organización a la que ambos pertenecen, ha sostenido que el destino de este territorio debe decidirse mediante referéndum. Sin embargo, algunos países africanos han seguido la decisión norteamericana y comenzaron a abrir consulados en ciudades saharauis ocupadas. Entre algunos de estos encontramos a Burkina Faso, Burundi, la República Centroafricana, Costa de Marfil, Guinea Ecuatorial, Gabón, Liberia y Zambia, entre otros. Esto forma parte de una estrategia en la que el Reino de Marruecos busca hacer lobbying con los países individualmente para que reconozcan la soberanía sobre el Sáhara Occidental, evitando las instituciones africanas e internacionales.

En febrero del 2020, y en respuesta a una pregunta interpuesta ante el Parlamento Europeo sobre la posibilidad de acceso de los ciudadanos de la Unión Europea a los territorios a estas tierras, esta respondió que su posición sigue siendo la de un territorio no autónomo, cuyo estatuto final estará determinado por el resultado del proceso dirigido por las Naciones Unidas.

En Latinoamérica el reconocimiento del Sahara Occidental como Estado-Nación ha tenido cambios a través de los años. Entre los casos más significativos de respaldo se encuentran el de México, donde inclusive el Secretario General del Frente Polisario y Presidente de la República Árabe Saharaui Democrática, Brahim Ghali, asistió a la toma de posesión del actual presidente mexicano. El reconocimiento del Sahara Occidental como nación por parte de México data de 1979.

Son notorios los casos de El Salvador, donde Nayib Bukele ha declarado su apoyo a la posición de Marruecos, y el de Costa Rica, país que aún después de haber reconocido a la RASD ha intentado desvincularse y enfriar sus relaciones con la región. Por otro lado, el parlamento de Chile ha llamado a su reconocimiento en cuatro ocasiones, tras una promesa del Ministro de Relaciones Exteriores al enviar una carta al Canciller saharaui en 1999 reportando la decisión del Presidente de reconocerles como Estado-Nación, aunque nunca se implementó. Por otro lado, el Senado de Brasil ha solicitado que se reconozca a la RASD como un Estado legítimo.

Pero ¿dónde radica su importancia?

Si bien los pueblos originarios de esta región buscan su reconocimiento por motivos históricos, y que Marruecos hace lo mismo por su parte alegando un vínculo antiguo con estas tierras, la verdad es que el Sahara Occidental se ubica en la mira de sus vecinos por la importancia económica de la región.

En este territorio encontramos cuatro grandes recursos de un gran peso económicamente hablando. El primero de estos bienes es la arena, un recurso muy preciado por su importancia en la construcción, siendo uno de los elementos fundamentales en el proceso productivo del cemento. Por esta situación es que desde hace años se denuncia la instalación de cementeras en Al Aaiún, así como en otros poblados de la zona ocupada por Marruecos y la venta de arena a cementeras radicadas en otros países, como es el caso de la cementera alemana Heilderberg Cement, denunciada por el representante del Frente Polisario en Alemania por dichas prácticas operaciones.

El segundo recurso explotado es la pesca. Frente a las costas saharauis se encuentran grandes bancos de pesca que son aprovechados, ilegítimamente, por Marruecos. En el año 2006 se celebró un acuerdo entre Rabat y Bruselas que permitía a europeos la explotación de este recurso. Este fue renovado año a año y en 2018 fue objeto de una declaración por parte del Tribunal de Justicia de la UE donde dictaminó que el acuerdo no puede abarcar aguas del Sahara Occidental por no formar parte de iure del Reino de Marruecos. A pesar de esto, en 2019 se renovó nuevamente bajo el argumento de que era legal pactar sobre estas aguas si se realizaba una consulta, la cual en teoría arrojó un resultado positivo, aunque entidades como el Frente Polisario y sus seguidores se negaron a votar. En pocas semanas, el TJUE emitirá un nuevo dictamen sobre la situación, a pocas semanas del escándalo diplomático entre España y Marruecos.

Si bien los recursos que hemos mencionado son importantes, el que se lleva el primer premio es el fosfato, encontrándose allí uno de los mayores yacimientos a cielo abierto del mundo. La explotación de los mismos es tal que convierte a Marruecos, junto con China y EEUU en los principales oferentes de dicho material a nivel mundial, otorgándole así mismo un poder de control de precio similar al de Arabia Saudí frente al petróleo. Ante las acusaciones de explotación descontrolada de estos recursos, el gobierno marroquí se excusó explicando que su política no es de explotación económica, sino que esta tiene fines sociales, tales como el desarrollo de las ciudades y proveer puestos de trabajo a su población.

Ya sean motivos históricos, políticos, económicos o estratégicos, la realidad es que el conflicto del Sahara Occidental se ha transformado en uno de tantos conflictos existentes actualmente en un continente donde siempre primaron los intereses económicos y estratégicos por sobre el costo humano, con miles de desplazados o privados de su libertad mientras sus recursos son explotados sin ningún tipo de remordimiento. Y vos ¿qué piensas del conflicto?


Steven Guerrero (Costa Rica): bachiller en Relaciones Internacionales y Administración de Negocios, Universidad Nacional de Costa Rica, y profesor de Design Thinking en Universidad Cenfotec; y Francisco Sánchez (Argentina): estudiante de Abogacía y columnista en Diplomacia Activa.

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