Saltar al contenido

Entrevista a Francisco de Santibañez: “No veo el final de la globalización”

Fiel creyente de la importancia que tienen las ideas y los liderazgos políticos, Francisco de Santibañez asegura haber descubierto tarde las relaciones internacionales, lo cual para él no fue una desventaja, sino todo lo contrario.

Las oportunidades se presentan cuando menos uno se lo espera. Graduado en economía empresarial en la Universidad Torcuato Di Tella y trabajando en el exterior, Francisco decide estudiar una maestría en Relaciones Internacionales en The Johns Hopkins University, Washington D.C. donde según él, encontró su verdadera vocación.

Especialista en relaciones internacionales y política exterior argentina, se desempeña actualmente como Vicepresidente del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI). A la vez, es autor de La Argentina y el mundo: claves para una integración exitosa (2016), La rebelión de las naciones: Crisis del liberalismo y auge del conservadurismo popular (2019) y La Argentina después de la tormenta: Del ocaso perpetuo al desarrollo estratégico (2021).

Apasionado por las ideas y con años dedicados al impacto que tienen éstas en las relaciones internacionales, Francisco de Santibañez reflexiona acerca de sus primeros pasos en la literatura, cómo los movimientos políticos están mutando y el rol que debe jugar la Argentina en el sistema internacional.

— ¿Siempre tuvo deseos de escribir y por qué decide hacerlo?

Me gusta escribir, creo que cuando uno escribe, piensa y es cuando surgen las ideas. Pensar sin escribir es casi imposible te diría. Es un oficio, uno lo va aprendiendo con el paso del tiempo. Yo escribí una tesis doctoral -tres libros- y cada vez es más fácil me doy cuenta. No es que tenga facilidad, especialmente para la ultima parte que es la más tediosa que es la edición del texto, la parte que uno ve que está conforme. Me lleva bastante tiempo pero si, yo tengo la imagen que es una especie de piedra que uno va puliendo y va haciendo una escultura y cada revisión, cada edición, la pule mejor. Es un proceso que lleva tiempo pero te diría que lo más importante es que las ideas surgen y uno ordena su pensamiento cuando se toma el tiempo de estudiar y de escribir. Así que me parece que es fundamental y no tiene que ser un libro, puede ser una nota. Creo que es esencial para cualquier especialista de cualquier tema y creo que está muy bueno que los estudiantes también se animen a escribir más allá de lo que le piden en la carrera.

— En La rebelión de las naciones usted menciona la pequeña brecha que existe entre el conservadurismo y el fascismo ¿Piensa que en la actualidad algún Estado puede degenerar en este último?

Si, es una diferencia peligrosa, porque tenemos un precedente histórico que es Europa a principios del siglo XX en el que muchos intelectuales y políticos pasaron del conservadurismo al movimiento nacionalista -símil-fascismo- rápidamente. Siendo que son dos tradiciones muy distintas. Conservadurismo de hecho desconfía del Estado, resalta la importancia de las instituciones religiosas, las instituciones intermedias de la sociedad civil, tiende a ser realista en política exterior. El fascismo se concentra, el hombre fuerte es el Estado y al pueblo lo ve como un sinónimo, es mucho más expansionista en política exterior, territorialmente. Es un fenómeno moderno, de la posmodernidad inclusive, y el conservadurismo no, entonces hay mucha diferencia. Pero hay siempre un autor que es muy importante estudiar que es Carl Schmitt, quizás el último gran pensador político con Gramsci que hizo este cambio. Era un conservador católico y termino siendo un intelectual del nazismo y esto muchas veces sucede cuando la sociedad se siente amenazada por enemigos internos o externos, se puede dar ese paso. En la derecha, en las internas de las derechas que tienen lugar en el Occidente, tenemos una derecha liberal que está más en retirada y tenemos al conservadurismo popular con el peligro que también ganen estos sectores más nacionalistas, y uno lo ve, lo ve en Francia, también te diría que viene más de esta escuela, no viene del Gaullismo el conservadurismo, viene de algo distinto más asociado a lo que mencionabas. En Europa del Norte hay mucho de esto también, de esta nueva derecha posmoderna con diferencias muy grandes con lo que es la tradición conservadora. Al final, en mi libro digo que los dos grandes peligros son la pérdida de las élites, que pueden ser buenas o malas pero hay que tenerlas y la otra es que el conservadurismo popular varíe y empiece a mutar en un tipo de fascismo. De hecho también dentro de Estados Unidos está esa tensión en el Partido Republicano que yo te diría que hoy no está tan clara, pero hay que estar atento.

Peter Reynolds | The Economist
Francisco de Santibañez

— En su libro -La rebelión de las naciones- también habla del precio que tuvo que pagar la Argentina por mantenerse neutral durante la Segunda Guerra Mundial. Hoy con el conflicto que existe entre China y Estados Unidos ¿Que papel le toca jugar a nuestro país?

Si, es fundamental, yo recomiendo a todos leer el libro de Carlos Escudé sobre la relación entre Gran Bretaña, Estados Unidos y Argentina, y el costo que tuvo para nuestro país, como explicación del subdesarrollo argentino a partir de los años 40 que también tiene que ver mucho con la política y la sanciones que le puso Estados Unidos en su momento, contrariamente a lo que sucedió con Brasil, el cual si apoya a Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. Argentina estaba muy pegado al Imperio Británico, se beneficio mucho del crecimiento de Gran Bretaña. De hecho Gran Bretaña en este conflicto con Estados Unidos, apoyaba a Argentina, pero era parte de la estrategia de Estados Unidos en ese momento debilitar a Gran Bretaña también y eso tuvo un efecto para nuestro país, pero era claro yo creo el ascenso de Estados Unidos. Un problema de la élite argentina que no llego a tomar la decisión por una serie de hechos “fortuitos” si queres, mueren los tres políticos que podrían haber liderado una posición más “pro-aliada” y mueren con poco tiempo de diferencia. Argentina propone sumarse al conflicto como parte de los aliados en la época de Ortiz y en ese momento el que no quiere es Estados Unidos. O sea hay mala suerte, pero era claro el ascenso de Estados Unidos como gran potencia a partir de determinado momento, quedan pocas dudas de eso (1942-1943), y a pesar de eso Argentina no toma una decisión. Ahora el panorama es mucho menos claro, porque si hay una potencia ascendente que es China a nivel global y que en ciertas áreas a superado a Estados Unidos, pero en nuestra región en particular la preponderancia de Estados Unidos en el plano militar y de seguridad va a continuar por mucho tiempo más. Así que te diría que no es tan clara la decisión. Yo lo que aconsejaría por lo pronto es pensar una estrategia, discutir una estrategia, tomar una decisión (contrariamente a lo que se hizo en la Segunda Guerra Mundial) y lo que si podemos hacer ya es desarrollar las instituciones y los medios para poder llevar adelante cualquier estrategia que elijamos. Necesitamos mejores fuerzas armadas, un mejor cuerpo diplomático, un Estado más eficiente, mejores instituciones fiscales. Yo creo que eso es una prioridad y no hay duda que hay que hacerlo y a la dirigencia argentina le cuesta mucho tomar esa decisión. Por lo pronto estoy seguro que hay que hacer eso, la estrategia no está del todo clara, hay toda una discusión entre especialistas de relaciones internacionales de que si hay que tener una estrategia de equidistancia o no. Si me preguntas algunos lineamientos yo creo que tienen que ser la defensa del multilateralismo, no quedar atrapados por un conflicto entre dos grandes potencias y para eso es muy importante el multilateralismo; la relación con Brasil, quizás la pesadilla estratégica para nuestros países es que se traslade el conflicto China-Estados Unidos a nuestra región y Argentina tome partido por uno, Brasil por otro, y como estas dos grandes potencias no pueden ir a un conflicto directo por las armas nucleares, nosotros resolvamos sus disputas. Entonces se ha vuelto indispensable la relación con Brasil y no estamos en el mejor momento de la relación, lo cual es preocupante.

— Si en algún momento la Argentina llegara a pensar en su política exterior a largo plazo ¿Deberá hacerlo desde el realismo o el liberalismo?

Bueno, yo soy realista, claramente si me tengo que definir. Son enfoques teóricos que no son perfectos pero como primera aproximación a las relaciones internacionales yo vengo de la escuela realista, que es una escuela que tiende a funcionar mejor, a explicar mejor el mundo en épocas de conflictividad, porque en épocas de conflictividad los Estados suelen priorizar la defensa de su propia seguridad, la defensa del interés nacional sobre cuestiones ideológicas o económicas, y esto es lo que se está viendo en el mundo, Gran Bretaña que se va de la Unión Europea, no por cuestiones económicas sino por otro tipo de cuestiones, Rusia que aguanta las sanciones que le impone Estados Unidos porque prioriza cuestiones relacionadas a la seguridad internacional, el conflicto entre dos grandes potencias que es lo que predice que iba a pasar el realismo, contrariamente a lo que decían los liberales. Los liberales decían que China se iba a adaptar al sistema internacional que proponía Estados Unidos, que se iba a convertir en una democracia liberal, bueno, nada de eso sucedió. Entonces en el contexto actual, el realismo está saliendo fortalecido como escuela de pensamiento de las relaciones internacionales, pero de vuelta, no es perfecto. El liberalismo, el constructivismo y otras escuelas son muy útiles y que en determinadas  ocasiones o para analizar determinados temas de la agenda son inclusive más útiles que el realismo, pero, en el marco inicial los grandes fenómenos yo creo que sigue siendo más útil el realismo y creo que ya hay consenso de que no puede ser ignorada esta escuela de pensamiento especialmente cuando uno ve lo que está sucediendo actualmente.

Lo Cole | The Economist

“No es que no podamos pensar el largo plazo porque vivimos en crisis, sino que vivimos en crisis porque no pensamos el largo plazo”.

Francisco de Santibañez

— Hablando un poco del sistema internacional ¿Cómo cree usted que será el escenario en los próximos años? ¿Nos encontraremos con una globalización similar a la de los últimos años, una globalización diferente o con un sistema westfaliano?

Yo creo que puede haber un sistema westfaliano con globalización pero es una globalización distinta. Hay una posibilidad que haya una especie de división en dos del sistema económico -del área de influencia China-Estados Unidos- lo cual tendría un costo enorme en términos de deficiencia de la economía mundial, salvo que haya una guerra y lleguemos a un extremo muy fuerte que no creo que suceda eso. Si vamos en una globalización -que esto no está relacionado necesariamente con el conflicto entre las dos potencias- de mayor intercambio de información, de servicios y ya desde el 2008 se nota un estancamiento del crecimiento del comercio internacional de bienes, de flujo de capitales. Es otro tipo de globalización pero bueno esto pasa a lo largo de la historia, está alimentado en gran parte por la tecnología, y si hay una mayor preocupación de los Estados por disminuir los riesgos de golpes externos como fue la pandemia, como puede ser una guerra, entonces si, los Estados buscan mayor autonomía en lo que consideran las “industrias estratégicas”. Estados Unidos probablemente busque cadenas globales de valor más cercanas y eso beneficia a América Latina, no depender tanto de Asia por si hay un conflicto, es preferible depender de México o de América del Sur. Entonces hay una globalización que cambia pero no veo el final de la globalización, salvo en un caso muy extremo que lleve a la división del mundo en dos bloques que también involucre al intercambio económico.

— Finalmente ¿Tiene idea de qué va a tratar su próximo libro?

Sí, bueno, me gusta mucho Charles De Gaulle -líder francés- y hace tiempo que pienso en el tema. Probablemente el próximo libro sea una lectura a fondo del pensamiento de De Gaulle, más que de la carrera como líder, y ver que lecciones uno puede sacar de su pensamiento para dos temas: para la política exterior de un país como la Argentina, porque De Gaulle pensó la política para una potencia media, en declive. Muchas veces los grandes teóricos de relaciones internacionales vienen de Estados Unidos que tienen un enfoque distinto porque la realidad de una gran potencia es distinta. Y del liderazgo, como lo pongo en mi libro yo creo que sufrimos una crisis de liderazgo de las clases dirigentes y estudiar la carrera pero principalmente el pensamiento de grandes líderes como fue De Gaulle nos puede ayudar a encontrar soluciones. Nos puede ayudar a pensar como tener mejores clases dirigentes que en parte expliquen lo que está pasando en América Latina y en el mundo, el malestar de las sociedades con su dirigencia está teniendo efectos muy fuertes, lo vemos en Chile por ejemplo ahora, pero creo que esto está detrás del fenómeno del conservadurismo popular.


Mauricio Rodríguez (Argentina): estudiante de relaciones internacionales, Universidad de Congreso, y Redactor de Diplomacia Activa.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: