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El retorno de Puigdemont

Hace ya cuatro años, el gobierno de la Generalitat de Catalunya declaró la independencia de España de forma unilateral. Desde aquel entonces Carles Puigdemont, presidente de la Generalitat en aquel momento, es buscado por la justicia española por los cargos de sedición y malversación de fondos, pero esto no lo ha detenido en su búsqueda de la independencia catalana paseándose por Europa y generando disturbios donde aterriza.

Hace algunas semanas, como cada domingo, pasadas las 19 horas aterrizaba en el aeropuerto de Alguer, en la isla italiana de Cerdeña, un avión de Ryanair procedente de Bruselas. Lo que nadie se esperaba es que en ese rutinario vuelo se encontrase un pasajero para nada sospechado entre el resto del pasaje: el líder independentista catalán Carles Puigdemont. Tras haber hecho saltar todas las alarmas durante su embarque en el avión, la euro-orden de extradición que recaía sobre el líder del “Procés” hizo que los Carabinieri italianos se preparasen al pie de la escalerilla del avión para darle una poco calurosa bienvenida ni bien pisase tierras italianas.

Esta nueva aparición de Puigdemont estalló como una bomba a lo largo de los noticiarios españoles, a tan solo un par de días de que se cumplieran ya cuatro años desde aquel referéndum ilegal y declaración unilateral de la independencia, con el posterior salto al exilio del ex presidente de la Generalitat de Cataluña. Fue justo el día siguiente cuando comenzó, junto con sus compañeros políticos, una campaña de desgaste contra el Gobierno español desde Bruselas en un intento por internacionalizar la causa catalana

Albert Gea / Reuters

Sin embargo, la noticia que se nos presenta no es nueva, y es que, en su empeño por llevar a lo largo de todo el continente su iniciativa política ha tenido que enfrentarse en varias ocasiones a grandes trabas legales debido a, justamente, las mismas causas a las que se enfrenta en esta ocasión: su extradición a España. De hecho, el centro de todos los debates es el motivo que aún le mantiene en libertad y pretexto bajo el cual sigue viajando -no sin mayores dificultades- a lo largo de toda la Unión Europea: la condición de eurodiputado que disfruta desde el pasado 2 de julio de 2019, momento en el cual fue electo como parlamentario en representación de Junts per Catalunya durante las últimas elecciones europeas.

No son casuales los destinos que elige, como tampoco lo son los momentos en los que los hace. Así, con la ayuda de su abogado, Gonzalo Boye, y el resto de su equipo, ha logrado seguir visitando los diferentes regímenes legales europeos desde donde, sabedores de la seguridad que su escaño europeo le proporciona, su llegada puede causar un mayor impacto mediático sobre las regiones a las que llega, seleccionando siempre diferentes territorios separatistas europeos de sus propios Estados.

Como comentaba, el momento de sus apariciones tampoco es casual ni fortuito y es que, esta nueva aparición de Puigdemont se produce tan solo unas semanas después de la puesta en marcha de la Mesa de Dialogo impulsada recientemente desde el Gobierno Central de España y la Generalitat de Cataluña, a través de la cual los líderes de cada administración, Pedro Sanchez y Pere Aragonès respectivamente, proponían comenzar a darse cita de una manera periódica en un foro en el que comenzar a limar asperezas y conseguir llegar a puntos de consenso entre ambas administraciones.

Y es que, mientras se vendía al mundo la imagen del Procés como una lucha de españoles contra catalanes, el verdadero fondo de la cuestión catalana resultaba de una pugna entre los diferentes políticos independentistas de Cataluña por mostrar ante la sociedad civil a su partido como el más útil en favor del secesionismo, siguiendo evidentemente estrategias políticas diferentes. Desde el partido de Puigdemont se había apostado siempre por la vía unilateral y confrontativa para con el gobierno español, mientras que desde el partido de Aragonès siempre se abogaba por la “Táctica del Salami” ganando concesiones de a poco negociándolas con el propio Gobierno Central.

Es pues, esta pugna por convertirse en el partido útil del independentismo la que ha terminado propiciando una situación que se venía ya fraguando desde las negociaciones previas a la puesta en marcha de la actual Mesa. Fue en esas negociaciones en las que Esquerra Republicana de Cataluña (actual partido en el poder), lograba excluir de la misma a sus rivales por la derecha mientras estos últimos trataban de abrirse un hueco para plantear un escenario diferente.

Ha sido este último movimiento el que ha provocado que Puigdemont volviese a aparecer en escena, esta vez en Cerdeña, en un intento por dinamitar las conversaciones que, después de tantos años, por fin habían logrado entablar ambas administraciones. Al fin y al cabo, como comentaba, es la lucha de ambos partidos independentistas pugnando por erguirse como principal valedor de la independencia, la que sigue marcando la agenda catalana y sus relaciones con el Gobierno.

Por lo pronto, solo cabe esperar la respuesta de la justicia italiana al respecto, donde se debe debatir sobre la efectividad de las reclamaciones de la justicia española y su inmunidad judicial y ver, si de una vez por todas, Puigdemont termina su periplo europeo de vuelta a España o éste solo se habrá convertido en un episodio más de una campaña que dura ya cuatro largos años en el extranjero. 


Jesús del Peso Tierno: estudiante de Relaciones Internacionales, Universidad Rey Juan Carlos (España).

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