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La imagen de migrantes saltando vallas fronterizas, incluso con niños y ancianos, es una triste realidad en Europa que se ve hace varias décadas. Nos preguntamos en este aspecto si las políticas migratorias europeas violan los Derechos Humanos.

lustración: Joan Wong

Es moneda corriente que en el mundo miles y miles de personas se vean obligadas a huir de sus países de origen para buscar un futuro más próspero. Las migraciones son alentadas por razones de diversa naturaleza como factores políticos, económicos, sociales, climáticos y bélicos.

Nuestro planeta tiene espacios fronterizos que dividen lo rico de lo pobre, el norte del sur, las oportunidades y las desigualdades. En el norte africano hay dos ciudades autónomas españolas que limitan con Marruecos, caracterizadas por la segregación de África y la Unión Europea. Estas localidades euroafricanas bajo el dominio de España son Ceuta y Melilla las cuales, dentro de las áreas fronterizas del mundo, no han tenido tanta atención como otras, tal es el caso por ejemplo de México y los Estados Unidos. Sin embargo, la construcción de vallas, las muertes y conflictos migratorios, han puesto en las últimas décadas a ambos sitios en el centro de atención de los organismos protectores de derechos humanos.

Vídeo: Pau Sanclemente, El País.

Un poco de Historia

El dominio español de estas tierras procede del tiempo de la conquista, donde Melilla cae en manos de la Corona española en 1497 y Ceuta, que en 1415 era propiedad de los portugueses, pasa a ser territorio de España en 1668. En un primer momento cumplieron la función de presidios, es decir, fortificaciones utilizadas para el reclutamiento militar y defensa fronteriza que se agudizó con la entrada de España a la Unión Europea en 1986. Recién en el año 1995 se les otorgó la calidad jurídica de ciudades autónomas dentro del país ibérico.

Cuando las diferencias se acortan: YO COMO VOS

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El comienzo de los problemas

Gran parte de los individuos que habitaban Ceuta y Melilla eran de origen marroquí y estaban en una situación migratoria irregular. En 1985 se dictó la Ley de Extranjería por la cual los residentes de origen musulmán fueron declarados extranjeros y muchos deportados. La comunidad musulmana realizó manifestaciones que hicieron que el gobierno español apruebe la nacionalización de las personas que residían en estos sitios, demostrando los primeros síntomas de conflictos posteriores.

En la década de los 90 llegaron los primeros subsaharianos provenientes de Mali, Camerún, Chad, Congo, Costa de Marfil, etc., agrupándose en el Hospital de la Cruz Roja de Melilla, que estaba en ruinas, y en las bóvedas de las murallas de “El Ángulo” en Ceuta, conocidas por sus condiciones deplorables e insalubres. Quienes habitaban este establecimiento decidieron protestar ante el gobierno español pidiendo que les dieran un visado para viajar a otros lugares dentro de la península ibérica. Hubo fuertes enfrentamientos con la policía y se registraron alrededor de 70 heridos.

Los CETI

Posteriormente, se crearon los Centros de Estancia Temporal para Inmigrantes con el fin de refugiar a las personas que lleguen a las ciudades euroafricanas. Sin embargo, los centros están superpoblados, llegando a superar ampliamente sus capacidades máximas de alojamiento. Los inmigrantes pueden entrar y salir de los establecimientos pero, sólo pueden circular por estas localidades y no pueden dirigirse a otro lugar de España, siendo más que un centro de acogimiento uno de retención.

Construcción de vallas, la “Fortaleza de Europa”

En principio las fronteras de Ceuta y Melilla eran bastante permeables pero, con la entrada de España a la Unión Europea, la Ley de Extranjería y la adhesión al tratado Schengen, se generó una verdadera política de defensa y seguridad fronteriza, tanto del gobierno español como marroquí, protegiendo el sur de Europa de la inmigración irregular. Para tal fin, se construyeron vallas interiores y exteriores controladas tanto por la Guardia Civil española como la gendarmería marroquí y financiada las obras por “Fondos Europeos de Desarrollo Regional”.

Cabe preguntarnos si ¿todos los inmigrantes saltan los cercos? No, se puede llegar a las ciudades nadando, en patera, por pasos fronterizos ocultos en autos, en lanchas de juguete y otros medios.

Los saltos a la valla del 2005

Inmigrantes de origen subsahariano en los meses de agosto y octubre del 2005 intentaron saltar. Estos sucesos dejaron 14 muertos por disparos de fuego, generando la atención de la prensa internacional. Diferentes organizaciones protectoras de derechos humanos denunciaron los hechos y acusaron al gobierno español y marroquí de violar de forma flagrante diversos tratados en los cuales se encuentran tutelados. La respuesta de las autoridades se basó en reforzar aún más las barreras, colocando concertinas con cuchillas filosas y aumentando su altura de tres a seis metros. De hecho, en Melilla se construyó una alambrada tridimensional que haría más difícil el paso de los migrantes.

Las “expulsiones en caliente”

Una vez que se logra cruzar, es muy frecuente que los inmigrantes sean interceptados por las fuerzas policiales y que directamente se los regrese al otro lado, es decir, a territorio marroquí. Estas devoluciones son ilegales porque deberían ser puestos a disposición de las autoridades competentes para que resuelvan su situación legal o su pedido de derecho de asilo, dependiendo del caso concreto. Estos actos violan el ordenamiento jurídico intereuropeo como el Convenio Europeo de Derechos Humanos.

El problema de la inmigración y la violación de los derechos humanos es una constante del siglo XXI y la globalización no ha desarrollado las herramientas necesarias para resolver estos conflictos. En el continente europeo entran migrantes todos los días no solamente saltando vallas, a nado o en lanchas, sino que también lo hacen por medio de los aeropuertos quedándose a residir en los países que llegan. Es necesaria una política integral que trate la inmigración en Europa basada en el respeto de los derechos inherentes a todos los seres humanos y la protección de refugiados siguiendo los mandatos internacionales.

En el mundo híperconectado en el que vivimos, prolifera la libre circulación de bienes, capitales y personas, sin embargo estas vallas, muros y cercamientos cambian o modifican esa perspectiva. Por eso me pregunto: ¿el mundo es abierto para todos o solo para algunos? ¿Por qué hay cada vez más barreras? ¿Todos realmente somos iguales o la igualdad es una ficción volcada en instrumentos internacionales? ¿Hay ciudadanos de primera y de segunda? Las situaciones que atraviesan miles de individuos en el planeta nos invitan cada vez más a reflexionar.


Romano, Juan Martín (Argentina): estudiante de abogacía, Universidad Nacional de Río Cuarto.

Extensión de la Plataforma Continental Argentina ¿Qué pasa con Malvinas?

Este logro histórico puede ser comparado con la resolución 2065 del Comité de Descolonización de Naciones Unidas del año 1965, donde la ONU estableció que en Malvinas existe un conflicto de soberanía y recomienda a las partes a negociar según los intereses de los habitantes de las islas para terminar con la situación de colonialismo en el atlántico sur. Por Romano Juan Martin.

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