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Sale Mondino, entra Werthein

Por Tomas Peña y Estanislao Molinas

Difícilmente pueda considerarse inesperada en Argentina la salida de Diana Mondino de la Cancillería. El exembajador argentino en China, Diego Guelar, sentenció: «era la crónica de una muerte anunciada». Aunque al inicio de la gestión actual la relación entre el presidente Javier Milei y su ministra de Relaciones Exteriores tuvo puntos de convergencia, la intromisión de la Casa Rosada en la Cancillería provocó que esta relación experimentara momentos álgidos, culminando en su salida.

Gerardo Werthein (izquierda), Javier Milei y Diana Mondino.

La gota que rebalsó el vaso se produjo en el marco de la votación sobre la resolución n.º 32 sobre el embargo estadounidense a Cuba, que obtuvo el apoyo de 187 países, incluyendo Argentina, en respaldo del fin de las sanciones impuestas desde 1962, durante la administración de John F. Kennedy. Aunque la resolución no es vinculante, desde 1992 refleja el rechazo de la comunidad internacional hacia la política de Estados Unidos, argumentando que el embargo se ha convertido más en un crimen de genocidio que en una medida contra la dictadura de Miguel Díaz-Canel.

Moldavia se abstuvo, mientras que Israel y Estados Unidos votaron en contra. El resto de los Estados se adhirieron a la resolución que insta a poner fin al embargo. Presidencia esperaba firmemente que la postura argentina se alineara con ese grupo selecto que ha definido como «los aliados de Occidente». Ser un voto paria, o al menos no seguir a la mayoría, no es algo nuevo en la política exterior argentina: fue uno de los nueve países que votaron en contra de la resolución que incorporaba a Palestina como miembro pleno y se distanció del pacto Futuro 2045.

Es posible que esto haya sido el detonante de la salida de Mondino o que la decisión de la Casa Rosada estuviera ya premeditada y solo faltara un pretexto. Leopoldo Sahores, vicecanciller, y Ricardo Lagorio renunciaron a sus cargos con antelación, dejando a Diana Mondino sin sus dos mayores aliados, ambos tras tener roces con la abogada Ursula Basset, designada para materializar el giro conservador tradicionalista en cuestiones como la Agenda 2030, la Agenda 2045 y temas de género. Además, Nahuel Sotelo, secretario de Culto y Civilización, fue designado para absorber áreas como derechos humanos, relaciones con las provincias y representación ante organismos internacionales, que previamente eran competencia del vicecanciller.

La orden de votar en contra de la resolución vino de la Casa Rosada. La votación en el plenario de la ONU no desobedeció a Cancillería, sino que parece ser producto de una desconexión que refuerza la teoría de que esta salida estaba anunciada.


La votación por Cuba en la ONU.

Con diez meses de gestión en el Palacio San Martín, es oportuno hacer un balance de los conflictos y tensiones. La exministra fue criticada tras emitirse un comunicado sobre una misión humanitaria con la Cruz Roja para rastrear caídos en el Atlántico Sur, donde se hizo referencia a las islas Malvinas como «Falklands», lo que generó controversia al tratarse de un mandato constitucional argentino. También generó polémica cuando anticipó en Nueva Delhi que el gobierno podría reconsiderar su ingreso al bloque BRICS, una postura opuesta a la línea oficial que denigra dicho grupo por incluir a Irán, Venezuela, Rusia y las dictaduras caribeñas, como Nicaragua y Cuba.


Mondino apeló a un pragmatismo que contrastó con la línea más dogmática de Cancillería que impulsa Javier Milei. Luego de su reunión con el secretario de Relaciones Exteriores del Reino Unido, David Lammy, en la que se acordó retomar vuelos semanales a Malvinas con escala en Brasil y Córdoba, recibió críticas de sectores que vieron esto como una postura que perjudicaba el reclamo de soberanía de Argentina.

También moderó la relación con Beijing, calificada y criticada por Milei como país “comunista”, pero con intereses compartidos, como la renovación del Swap de monedas. Otro momento de tensión se vivió cuando se cuestionó su participación en el viaje a Italia tras la invitación de Meloni para que Argentina participara en la agenda del G7.

El 30 de octubre de 2024, el presidente Javier Milei destituyó a Diana Mondino y designó en su lugar a Gerardo Werthein, reconocido empresario y exembajador en Estados Unidos. La Constitución Nacional faculta al Primer Mandatario para realizar estos cambios, al ser el representante de Argentina en el exterior. El artículo 99, inciso 7, establece que puede «nombrar y remover embajadores, ministros plenipotenciarios y encargados de negocios con acuerdo del Senado», además de los ministros y oficiales que no están reglados de otra manera.

Este cambio, impulsado por la disconformidad de Milei con el ya mencionado voto de Argentina en la ONU a favor de la resolución que condena el embargo de Estados Unidos a Cuba, representa un ajuste significativo en la dirección de la política exterior argentina.

«Ha sido un gran honor trabajar estos meses con Ud. y todo el gobierno en este proyecto para levantar Argentina. Es todo un desafío poner a Argentina de pie y que vuelva a contar con el respeto internacional que nunca debió perder».

Diana Mondino al presidente Javier Milei.

Gerardo Werthein, empresario con trayectoria en telecomunicaciones, agroindustria y deportes, asume el liderazgo del Ministerio de Relaciones Exteriores en un contexto complejo. Como embajador en Estados Unidos, fortaleció relaciones bilaterales y vínculos con el sector financiero, incluyendo el FMI, un perfil que resulta atractivo para Milei, dado su enfoque en la apertura económica y alianzas estratégicas.

El funcionario en cuestión, además de orbitar en el círculo empresarial, fue clave en la estrategia internacional de  Milei incluso antes de su elección. Desde la campaña, Werthein se desempeñó como una figura que no solo conectaba al libertario con líderes de alto perfil en Estados Unidos, sino que también construyó puentes logísticos y de apoyo en momentos decisivos, utilizando sus recursos personales para garantizar encuentros estratégicos. Uno de los episodios más relevantes ocurrió durante una gira de Milei en Washington, donde Werthein, con su red de contactos, facilitó reuniones de alto nivel en la agenda diplomática del presidente, como las que mantuvo con el expresidente Bill Clinton y Chris Dodd, influyente asesor en temas latinoamericanos. 

Elon Musk con Javier Milei, Karina Milei y el embajador Gerardo Werthein.

En estos encuentros, además de actuar como intermediario, Werthein aseguró que tanto Javier como Karina Milei, su asesora conocida como El Jefe, tuvieran acceso a transportes privados y una infraestructura que permitiera manejar reuniones con eficiencia y confidencialidad, un aspecto vital para establecer la imagen de Milei en el escenario internacional.

La relación de Werthein con el equipo de Milei se fortaleció mediante sus esfuerzos en logística y networking, convirtiéndolo en un embajador informal y un mediador estratégico que alineaba los objetivos de política exterior del equipo con figuras influyentes en Estados Unidos.

Su trayectoria no solo se destaca en el ámbito diplomático y empresarial, sino también en el deportivo, donde lideró el Comité Olímpico Argentino y jugó un papel clave en la organización de los Juegos Olímpicos de la Juventud en Buenos Aires en 2018. Su capacidad para navegar en diferentes esferas y sus vínculos con figuras políticas de peso, como el exjefe de Gabinete Juan Manzur, lo posicionan como una figura estratégica para impulsar la nueva política exterior del gobierno.

El nombramiento del nuevo Ministro de Relaciones Exteriores apunta no solo a alinear el Palacio San Martín con la visión de Milei, sino también a fortalecer la cercanía con Estados Unidos y sus aliados. Bajo su liderazgo, se espera que la política exterior argentina priorice las relaciones con países afines a la visión liberal libertaria del gobierno y adopte una postura más firme frente a aquellas naciones que no promuevan la libertad económica y los derechos políticos en sintonía con sus ideales.

Este giro en la política exterior también envía un mensaje claro al cuerpo diplomático: se requiere una coherencia absoluta con la agenda de la Casa Rosada, y se buscará evitar cualquier contradicción que pueda debilitar la posición de Argentina en la arena internacional.

Reacciones y perspectivas

La decisión de reemplazar a Mondino ha generado una variedad de reacciones en el ámbito político y diplomático. Algunos sectores celebran el cambio como una forma de asegurar una mayor coherencia en la política exterior, mientras que otros advierten sobre los riesgos de un enfoque excesivamente rígido y poco dialogante. En particular, el enfoque de Milei ha suscitado preocupación entre quienes consideran que la diplomacia argentina podría volverse menos flexible en un contexto regional que demanda cooperación y sensibilidad ante las múltiples crisis que afectan a América Latina.


Ilustración | .CODA

Por otro lado, el perfil de Werthein como un hombre cercano a los sectores económicos y empresariales podría significar una orientación más pragmática y orientada a la apertura de mercados y atracción de inversiones. Con una fuerte trayectoria en el ámbito privado, Werthein podría facilitar una conexión más efectiva entre la política exterior y los intereses económicos del país, especialmente en áreas estratégicas como la tecnología, la energía y las telecomunicaciones.

Concluyendo, el ultimátum del Presidente manifestado en su comunicado oficial del día 30 de octubre: 

Argentina atraviesa un período de cambios profundos. Esta nueva etapa exige que el cuerpo diplomático refleje en cada decisión los valores de libertad, soberanía y derechos individuales característicos de las democracias occidentales. En este sentido, nuestro país se opone categóricamente a la dictadura cubana y mantendrá una política exterior que condene a los regímenes que violan los derechos humanos y las libertades individuales.

La República Argentina defenderá estos principios en todos los foros internacionales y el Poder Ejecutivo iniciará una auditoría del personal de carrera de la Cancillería para identificar posibles agendas contrarias a la libertad.

Fragmentos del comunicado oficial de la Oficina del Presidente de la República Argentina

El enfoque planteado está en línea con lo estipulado por la Ley Nacional 20957, que regula el funcionamiento del Servicio Exterior de la Nación. En particular, el artículo 20, inciso B, establece como objetivo fundamental la promoción de los intereses de la República en la comunidad internacional. Este mandato incluye la defensa de los derechos otorgados por tratados y normas internacionales, la salvaguarda del prestigio del país y el fomento de relaciones políticas, económicas, culturales y sociales. Además, implica una labor de difusión y promoción de la imagen de la nación, siempre siguiendo las orientaciones y directivas del gobierno superior de la Nación.


Tomas Peña (Argentina): Licenciado en Relaciones Internacionales, Universidad de San Andrés. Equipo de Redacción de Diplomacia Activa.

Estanislao Molinas (Argentina): Estudiante avanzado en Relaciones Internacionales, Universidad Católica de Santa Fe.

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