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Una capital, dos Chipres

¿Es Nicosia la Berlín del Mediterráneo? La ciudad es el corazón de una isla dividida desde el año 1974. La parte sur es la capital de la República de Chipre, en cambio la zona norte pertenece a la capital de la República Turca del Norte de Chipre, separados los dos países por una “Línea Verde” custodiada por tropas de Naciones Unidas.

Ahora, estos 9251km2 de territorio constituyen un punto clave en el equilibrio geopolítico del Mediterráneo Oriental. No solo por el hecho de encontrarse ubicada en una zona de conjunción de tres continentes (África, Asia y Europa), si no por su proximidad a Medio Oriente y a dos pasajes claves para el tránsito mundial como lo son el Canal de Suez y el Estrecho de Bab el-Mandeb.

Al sur de la línea, el territorio liderado por Nikos Anastasiadis —miembro soberano de la Unión Europea— ostenta un desarrollo considerable comparado con los turcochipriotas, aunque no goza de autoridad total sobre el territorio ya que ha transitado varios intentos frustrados de expulsar a los británicos de dos bases militares —Acrotiri y Dhekelia— enclaves gobernados por un Administrador designado por la Reina. Sin embargo, a diferencia de la República Turca del Norte de Chipre, goza de amplio reconocimiento internacional.

Hay posiciones encontradas al momento de definir el estatus real de nación de la República Norte, esto se debe no solo a que no es reconocido como país soberano por la comunidad internacional, a excepción de Turquía, sino que se le adicionan los debates sobre su efectiva autonomía porque hay quienes entienden que el poder es ejercido realmente por la nación gobernada por Erdoğan, quien ha incentivado una fuerte política migratoria hacia la isla, pues poblar para poseer.

El trazado de fronteras que delimitan a estos países es el resultado de relaciones de fuerza de Estados en épocas pasadas. Las iniciales invasiones se remontan a la era antes de Cristo, pero apuntar a las recientes es vital para comprender la actual configuración mediterránea. Se identifica como ex colonizadores a Gran Bretaña, Grecia y Turquía, cuya dominación ha sido por largos periodos de tiempo. En 1570 el imperio Turco-Otomano invade la isla hasta 1878; dicho quiebre da inicio a la dominación Británica. Sin embargo, los ingleses no lograron consolidarse por tantos siglos como si lo logró su antecesor.

Transcurridas una serie de revueltas de los isleños en favor de la anexión a Grecia, en el año 1974 termina por darse un golpe pro-griego al dominio británico, apoyado por el entonces gobierno de facto de Grecia. Ante esto, la nación soberana transcontinental no demora en invadirla nuevamente.

Su arremetida no generó oposición alguna de sus aliados de la OTAN. Analizar este hecho en clave geopolítica explica porque Estados Unidos (principal aliado de Turquía) no se resistió. En plena Guerra Fría tensar relaciones con una nación que servía de contención para neutralizar aspiraciones soviéticas por alcanzar la salida al Mediterráneo, no era una opción considerada por la Casa Blanca.

Es fundamental comprender cómo influyó la geografía de este Estado en los motivos de las pasadas invasiones. No hay que olvidar que en el tablero europeo implica una plataforma estratégica desde donde podría ocurrir un eventual lanzamiento de misiles, y a su vez servir de control aéreo y marítimo de dichas rutas. Adicionalmente, cuenta con valiosos recursos naturales ya que fueron descubiertos depósitos de hidrocarburos, cuyo monto es potencial para convertirlo en un suministrador de energía para la Unión Europea. Dicho hallazgo no solo aumenta las aspiraciones por controlarla, sino que es el puntapié de controversias por límites. La República Turca del Norte no reconoce a la República de Chipre, por ende no entiende legítimos sus derechos de explotación en la zona económica exclusiva que la rodea. Como contrapeso, la estrategia turca se ha concentrado en mantener una política fuerte de presencia militar y apoyo a los turcochipriotas presentes en el país, asegurando el respeto a la línea verde divisora. Sin embargo, el presidente Mustafa Akıncı, quien buscará la reelección el próximo domingo 18 de octubre, ha realizado reiteradas declaraciones rechazando su anexión a Turquía y buscando la reunificación.

En el mundo multipolar al que hoy asistimos, donde un potencial conflicto puede desatar una controversia a nivel mundial, el dominio de puntos estratégicos adquiere un valor de primer orden. Su valor asciende si este punto se encuentra en una zona históricamente conflictiva como son las aguas del mar Mediterráneo, cuyas costas no solo mojan simultáneamente tres continentes sino que cubren recursos no renovables. ¿Puede ser la isla de Chipre objeto de un potencial conflicto mundial? ¿Hasta cuándo se mantendrá un aparente frágil statu quo chipriano? En caso que alguno de ellos llevara a cabo un movimiento en falso, ¿desatará una guerra por su control? Sobran preguntas y faltan respuestas, pero la garantía es que las tensiones por dominar este punto geoestratégico persisten hasta la actualidad.


Silvina Lamenza (Uruguay): estudiante avanzada del Ciclo Profesional de Relaciones Internacionales, Universidad de la República.

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