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El equipo que no jugó

Por Arturo Martínez Bautista

La Copa Mundial de Fútbol en Qatar llegó a su fin, aunque para muchos quedará un final abierto ¿Cómo sigue la historia para los que ya no pueden contarla?

Ilustración: Leyre Ínigo

La final de esta Copa Mundial se llevó a cabo en el Día Internacional del Migrante y el Día Nacional de Qatar, una coincidencia apropiada dado que papel de los trabajadores de países como Nepal, Pakistán o Bangladesh fue indispensable para lograr tamaño evento. Pero esto no es un motivo de orgullo por los abusos generalizados y la explotación que sufrieron los migrantes que elevaron los estadios. La FIFA y Qatar no se han pronunciado y marcan un camino de vergüenza al no hacerlo.

El 19 de mayo de 2022, una coalición global de organizaciones de derechos humanos, sindicatos y grupos de aficionados, instó a la FIFA y a las autoridades qataríes a proporcionar una reparación por los graves abusos que han sufrido los trabajadores desde que la Copa Mundial fue adjudicada a Qatar en 2010. Desde entonces, diversas entidades, actores y deportistas reconocidos han expresado su apoyo a la campaña, incluido la opinión pública internacional, asociaciones de fútbol, patrocinadores y líderes políticos.

En los últimos años, las autoridades qataríes han llevado a cabo notables reformas para mejorar la protección de los trabajadores, entre ellas la del sistema de kafala (patrocinio). Entre las importantes iniciativas del Comité Supremo, organismo responsable de la planificación y ejecución de las infraestructuras del Mundial, se incluye el Plan de Reembolso Universal para compensar a los trabajadores que pagaron tasas de contratación ilegales. Sin embargo, se ha descubierto que estas reformas llegaron demasiado tarde, tuvieron un alcance limitado o se aplicaron de forma deficiente, lo que supuso que muchos trabajadores cayeran en el olvido.

Niños jugando al fútbol en Mangaltar, Nepal. Foto: Purnima Shrestha.

Desde junio de 2022, la FIFA había indicado en una serie de comunicaciones, incluidas reuniones informativas con múltiples grupos, que planeaba compensar a los trabajadores y apoyar un centro independiente de trabajadores migrantes. Sin embargo, en vísperas del torneo, no se comprometieron a proporcionar una solución.

En su lugar, las autoridades qataríes y la FIFA han hecho afirmaciones inexactas y engañosas sobre los sistemas de Qatar para detener los abusos. Tanto el ministro qatarí de Trabajo, en una alocución ante el Parlamento Europeo el 14 de noviembre, como el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, en vísperas del torneo, argumentaron que el “Fondo de Apoyo y Seguro para los Trabajadores del Ministerio de Trabajo” qatarí se haría cargo de las indemnizaciones necesarias, el cual entró en funcionamiento en 2020 para reembolsar a los trabajadores si sus empleadores no les pagaban los salarios que les debían tras obtener sentencias de tribunales laborales a su favor.

Sin embargo, el fondo se limita al robo de salarios. El acceso al mismo está plagado de obstáculos, como la tardanza en obtener las sentencias de los tribunales laborales, los límites en los pagos y la imposibilidad de acceder a la justicia si no se está en Qatar. Tampoco se ocupa de las lesiones o muertes en el trabajo, ni siquiera del robo de salarios en la década anterior a su creación.

El fondo también olvida a las familias de los trabajadores que murieron en circunstancias que las autoridades qataríes nunca investigaron. Además de llorar la pérdida de un familiar, las sociedades de estos países en desarrollo perdieron a trabajadores activos que proveían dinero a su familias para acceder a la salud o la educación.

El torneo, que ha durado un mes, ha tenido una cobertura global sin precedentes de las cuestiones relacionadas con los derechos de los migrantes. Los familiares de los trabajadores fallecidos compartieron valientemente sus historias y relatos sobre abusos de muy diversa índole, desde el robo de salarios, las dificultades para devolver los préstamos por las tasas de contratación ilegal para trabajar en Qatar, la lucha por perder a sus seres queridos sin una explicación de su muerte, y la apatía a la que se enfrentaron cuando intentaron denunciar abusos o reclamar una reparación.


A pesar de los esfuerzos de la FIFA por mantener el foco de atención fuera de este tema, no lo ha logrado. Se han sumado miles de voces y los migrantes tienen su propia hinchada. El organismo rector del fútbol tiene una oportunidad para no caer en desgracia ante los ojos de la opinión pública global. A punto de anunciar un Fondo de Legado de la Copa Mundial, destinado entre otras cosas, a proyectos de educación, sería esperable que también incluyeran a los miles de trabajadores que hicieron posible una edición más de la fiesta del fútbol .


Arturo Martínez Bautista (México): estudiante de Relaciones Internacionales, Universidad Tecnológica de México.

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