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Los Hermanos Musulmanes, un arma de doble filo

Por Arturo Bautista

La primavera árabe apareció en el panorama geopolítico como un acontecimiento de gran importancia para repensar las relaciones de poder en Oriente Medio, donde todavía se encuentran presentes las tensiones entre la visión de la democracia occidental y la cultura árabe.

Imagen | Reuters

A poco menos de cien años de su fundación, desde sus inicios los Hermanos Musulmanes han dado lugar a varias fantasías, tanto en el mundo musulmán como en Europa, ya que se constituyó en un grupo político islamista, que es considerado terrorista por diversos países del mundo y prohibido en Egipto, donde sus miembros son perseguidos. En ese país fundaron el Partido Libertad y Justicia, con el que llegaron al poder en 2012 de la mano de Mohamed Mursi, quien fuera derrocado un año más tarde en un golpe de estado orquestado por el Ejército.

Hacia finales de 2010 la población tunecina protagonizó y dio comienzo a uno de los sucesos más influyentes de participación ciudadana de los últimos tiempos, provocando el derrocamiento del dictador Ben Alí. Este acontecimiento espontáneo tuvo inmediatas réplicas en el resto del mundo árabe, dando inicio a un largo y complejo proceso de movilizaciones populares en reclamo por los valores democráticos y los derechos sociales. Si bien primó el grito por una mayor intervención política tras décadas de regímenes autoritarios y una alternativa social y económica frente a la dependencia del petróleo y a las potencias occidentales, diversos grupos y organizaciones, con distintas ideologías e intereses, apoyaron y potenciaron la Primavera Árabe. Entre ellos están los Hermanos Musulmanes.

La Hermandad Musulmana fue establecida en El Cairo, Egipto, a finales de los años veinte del siglo pasado por el maestro de escuela egipcio Ḥasan al-Banna, que deseaba promover los valores musulmanes para combatir el colonialismo británico y la occidentalización que veía en su sociedad. Desde su creación, la predicación, el activismo político y el trabajo social fueron banderas para proteger y amparar a los sectores más vulnerables del vacío del Estado.

De esta manera, sus filas fueron incrementándose considerablemente a través de distintos programas de cursos, seguros, préstamos de bajo interés y demás proyectos, hasta lograr ser una de las fuerzas más influyentes en la escena pública egipcia. No obstante, la Hermandad suele ser criticada por su ambigüedad frente a la violencia islamista y la vehemencia hacia sus opositores tanto internos como externos por lo que, según especialistas, está vinculada con otras fuerzas amenazantes del mundo musulmán en particular, Irán y Al-Qaeda. En este sentido ¿Hasta qué punto las intenciones de los Hermanos Musulmanes en Egipto entran en contradicción con el ideario que propone la Primavera Árabe?


Por un lado, desde la creación de los Estados árabes modernos a partir de la caída del Imperio Otomano finalizada en 1923, los gobiernos occidentales pisaron fuerte en Medio Oriente. Establecimiento de fronteras, dominios directos e indirectos y grandes influencias ideológicas, políticas y económicas fueron moneda corriente por parte de las potencias. El acuerdo de Sykes-Picot, donde en 1916 Gran Bretaña y Francia se repartieron el control sobre el Medio Oriente, es un claro ejemplo del excesivo poder europeo.

Gracias a esto, entre otros motivos, surgen los Hermanos Musulmanes que, desde su fundación en 1928, tienen como principal objetivo en sus estatutos originales luchar contra la occidentalización de la región. De esta manera buscan distanciarse de la nueva cultura global y del imaginario presente en todo el mundo que, a medida que se expande, reproduce modos de vida, costumbres y prácticas culturales occidentales.

En consecuencia, las comunidades árabes temen que todo un imaginario social, toda una idiosincrasia propia de la cultura regional, se vaya esfumando hasta su desaparición. Es por esta razón que el Islamismo político, movimiento del cual la Hermandad forma parte, sostiene la integración del mundo árabe y musulmán bajo la adopción de la Sharía (Ley Islámica). Regresar al Valle del Nilo siguiendo el conjunto de normas basadas en el Corán y las sentencias del profeta para forjar un nuevo orden social desde el control de las instituciones estatales, asumiendo que “El Islam es Religión y Estado”.

En tanto que los Hermanos Musulmanes predican por una mayor independencia de Estados Unidos y Europa y la presencia del régimen dictatorial de Hosni Mubarak de casi 30 años imposibilitaba su ascenso al poder, éstos fueron determinantes partícipes de la Primavera Árabe una vez que tomó visibilidad. Así es como reclamaron por una mayor participación en la escena política egipcia para ser soberanos en su tierra y poder imponer la Ley Islámica. Sin embargo, una serie de acciones llevadas a cabo por la Hermandad podría dar a entender que los medios para lograr sus intereses de liberación cultural y política entran en contradicción con los valores democráticos y de libertad individual que fueron exaltados durante la Primavera Árabe.


Esplandor Internacional

Los Hermanos Musulmanes logran desarrollarse rápidamente en Egipto, donde luego de la Segunda Guerra Mundial alcanzan entre medio millón y un millón de miembros. A partir de la década de 1940 también se crean varias ramas de la hermandad en otros países de Oriente Próximo (Siria, Palestina, Irak, etc.) y luego gradualmente en el resto del mundo musulmán, así como en los países que poseen una fuerte comunidad musulmana (como en el continente europeo a partir de la década de 1980).

Sin embargo, no se trata de una organización estructurada a escala internacional y provista de una cadena de mando unificada. Si bien los Hermanos Musulmanes de todos los países comparten una ideología común y siempre defienden, a muy largo plazo, la restauración del califato (símbolo de la unidad de los musulmanes) abolido por Mustafa Kemal en 1924, cada movimiento impulsa antes que nada un programa nacional y sus objetivos inmediatos o sus métodos de acción son definidos por el contexto local.

Cabe destacar además que algunos grupos no emplean la denominación “Hermanos Musulmanes” (como Hamás en Palestina), y su organización varía en función de los períodos y los contextos: pueden presentarse como un partido político con participación en las elecciones, o como una asociación educativa, caritativa o cultural, o incluso como un grupo armado determinado a derrocar al gobierno.

Alemania contra los Hermanos Musulmanes

La organización transnacional puede que no tenga la visibilidad en España o Francia que tiene en Alemania, ni que ciertos gobiernos hayan adoptado medidas contra dicha organización islamista. Berlín, con una gran comunidad musulmana y de varias generaciones, el Estado lleva mucho tiempo intentando contener a dicha organización, presionando a las distintas agrupaciones islámicas del país para que realicen un ‘saneamiento’ entre sus filas y eviten la propagación de los ideales de la hermandad.


Mezquita principal en la ciudad alemana de Colonia, utilizado a menudo por el Consejo Central de Musulmanes de Alemania.

Según se hicieron eco algunos medios, el domingo 18 de septiembre del 2022, el Consejo Central de Musulmanes en Alemania (ZMD), la principal organización musulmana del país, expulsó a varias organizaciones vinculadas con la Hermandad de la membresía del consejo, entre estas se encontraban el Centro Islámico de Munich y la Unión de Estudiantes de la Hermandad Musulmana. Además, despojó a Ibrahim al-Zayat de todos sus cargos. Pero no nos precipitemos, ya que para entender el calado de esta acción y la problemática de dicha organización, debemos de explicar quiénes son todos los actores.

En un trabajo realizado sobre la hermandad por los académicos Sergio Altuna y Lorenzo Vidino, se establece una triple clasificación para las organizaciones e individuos vinculados con dicha organización musulmana. En primer lugar, a la propia hermandad musulmana. Esta categoría es definida como «las redes no públicas/secretas establecidas en Europa por los miembros de las ramas de Oriente Medio de la Hermandad». Estiman en un millar los miembros de los Hermanos Musulmanes en países como Alemania, debido a su secretismo, por la mala popularidad de dicha organización y para evitar medidas gubernamentales como las que ha adoptado Berlín, es difícil, actuar contra ellos. Es aquí donde entrarían personajes como Ibrahim El-Zayat, considerados individuos clave de la organización en Europa.

Las ‘semillas de la hermandad’ serían las organizaciones públicas establecidas por los anteriores, es la cara pública de la hermandad, por supuesto, negando cualquier vínculo, e incluso integrando entre los líderes de estas organizaciones a no miembros de la hermandad, lo que facilita evitar las acusaciones.

Aplicado todo esto al caso en cuestión, tendríamos a organizaciones que han sido fundadas o lideradas por Ibrahim El-Zayat. Para acabar con la clasificación tenemos a aquellas organizaciones influenciadas por los Hermanos Musulmanes, pero que carecen de lazos operacionales con esta última, aunque reciban financiación o haya miembros en ellas. La influencia suele ser principalmente ideológica.


Pero entonces ¿Quién es Ibrahim El-Zayat? Él es considerado como uno de los más prominentes líderes de la Hermandad Europea, ocupando cargos muy relevantes en las principales organizaciones islamistas paneuropeas. Natural de Marburg, Alemania (1968), lideró entre 1996 y 2002 la FEMYSO (Federación de Organizaciones de Jóvenes y Estudiantes Musulmanes).

En enero de 2002, tras la renuncia de Ali Ghaleb Himmat de la Comunidad Islámica de Alemania, asume el liderazgo. Lo importante aquí es que dicha renuncia se debió a que Himmat había sido acusado por Naciones Unidas y Estados Unidos de financiar a terroristas, siendo esa una pequeña muestra de la vinculación de la Hermandad con los elementos más radicales del islamismo. Otro vínculo importante, que muestra los lazos familiares transnacionales de la organización, es que El-Zayat es yerno del fundador de la Hermandad Musulmana en Turquía, Necmettin Erbakan.

El-Zayat es considerado uno de los líderes más importantes, copando varios puestos en distintas organizaciones, llegando a ser calificado por Hartwig Möller, jefe de los servicios de seguridad de Renania del Norte-Westfalia, como la «araña en la red de las organizaciones islamistas».

Así, se entiende mejor el por qué se han tomado medidas contra él. Además, el ZMD también ha actuado contra otras organizaciones vinculadas con los Hermanos Musulmanes. De hecho, esta no es la primera vez que expulsa a una organización de ese tipo. A comienzos de este año lo hizo con la Comunidad Musulmana Alemana.


Con todo, aunque estas medidas intentan desvincular al ZMD de la Hermandad, es posible que no sea suficiente. Lo que sí que parece que puede ocurrir es que la representatividad del ZMD sea cada vez menor al desembarazarse de todas estas organizaciones islamistas. El gobierno alemán parece que va a tomar un enfoque integral para abordar el islam político en el país, publicando el lunes 19 de septiembre cinco propuestas para la sesión del Comité de Asuntos Internos y Nacionales.

Esto se suma a una creciente ola de «anti-musulmanes», lo que sumado a las medidas del gobierno germano hacen profundizar la grieta. Si bien es una realidad que no todas las organizaciones musulmanas tienen vínculos con la hermandad ni con los sectores más radicalizados, termina cumpliéndose el refrán de «pagan justos por pecadores», ya que seguramente gran parte de estas queden bajo la lupa de los servicios de inteligencia y de la policía.


Arturo Martínez Bautista (México): estudiante de Relaciones Internacionales, Universidad Tecnológica de México.

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