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¿Por qué sentir orgullo?

A lo largo de nuestras vidas las personas pertenecientes al colectivo LGBTTTIQA+ nos vemos obligadas a responder esta pregunta. Frases como “yo soy heterosexual y no tengo un día del orgullo” o “¿para qué lo necesitan si ya es algo normal?” nos son repetidas unas y otra vez. En este resumido artículo se presentan tres razones del porqué celebrar y reivindicar nuestros derechos cada 28 de junio.

Fotografía: Spencer Grant

Cada año, en la misma fecha del día de hoy, se celebra a lo largo del mundo el “Día del Orgullo”. Multitudinarias marchas llenan de color las calles en distintas ciudades, acompañadas de música y alegría.

En el año 1969, en Nueva York, EEUU, sucedieron una serie de disturbios en el pub “The Stonewall Inn”. En dicho lugar se solía agrupar gente perteneciente al colectivo de manera clandestina debido a las leyes que regían en aquel momento. En la madrugada, un grupo de agentes de policías irrumpieron en el establecimiento y comenzaron a arrestar de manera discriminatoria a las personas del lugar. Sin embargo, a diferencia de otras redadas, esta no terminó de igual manera.

Los clientes presentes, hartos de la recurrente discriminación, empezaron a revelarse y a unirse en contra de la injusticia. Solo querían ser quienes realmente eran y no ir presos por eso. Fue una de las primeras veces en el que las personas que sufrían este tipo de discriminación alzaron la voz en conjunto. Esto desencadenó en la creación de un movimiento que poco a poco fue ganando terreno. Gran parte de los derechos adquiridos hoy en día se deben a lo sucedido en este pub de la ciudad de Nueva York.

Fotografía: Rick Maiman

Sin embargo, esta solo fue una batalla: la que determinó el día para celebrar el orgullo. Con el paso del tiempo miles de actos revolucionarios han logrado que la sociedad avance hasta el punto actual. En todos los países del mundo existieron personas que lucharon e, incluso, se sacrificaron para que hoy los pertenecientes al colectivo LGBTTTIQA+ sean más libres y puedan vivir una vida con menos discriminación.

Ese es el primer motivo para celebrar el orgullo: Orgullo de los que lucharon antes que nosotros.

Pero la batalla no se ha terminado. En la actualidad tan solo en treinta países son legales las uniones entre personas del mismo sexo, más de sesenta penalizan los actos homosexuales e incluso en catorce existe pena de muerte por esto mismo. A su vez, en poco más de 80 países es legal el cambio de género (menos de la mitad teniendo en cuenta de que hay 194 naciones reconocidas por la ONU).

Y estos solo son algunos datos. También se puede realizar un rápido vistazo a la realidad, donde la mayoría de las personas pertenecientes al colectivo tienen que crecer en un clóset, ser invisibilizados, escuchar chistes discriminatorios, tener pocos referentes en las series y películas con los que empatizar, sufrir la discriminación en el ambiente laboral, recibir amenazas por simplemente ser distinto, entre decenas de padecimientos.

El combate no terminó en 1969, ni en el 2000, ni en el 2021. Alrededor del globo aún existen millones de personas luchando por ser. A veces, de maneras externas, siendo activista, discutiendo o visibilizando su realidad. Otras, más internas. Personas que aún no se sienten seguras y no pueden decir en voz alta quienes realmente son, gente peleando simplemente “ser” y “amar”. Algo totalmente lógico y natural en el ser humano.

El segundo motivo para celebrar el orgullo es este: Orgullo por todas las historias paralelas y contemporáneas. Por cada lucha ajena en el mundo.

«A fin de cuentas, hoy más que nunca y en pleno siglo XXI, después de tantos siglos de crueldad, ha llegado la hora de que la humanidad entienda que nadie es dueño de los demás, que nadie tiene el derecho a imponerle a otros su modelo de vida perfecto».

Antonella Marty

Y si bien todas las personas del mundo pueden celebrar el orgullo, somos las pertenecientes al colectivo las que más lo sentimos. Porque cada uno de nosotros tuvo una historia repleta de inseguridades e incomodidades. Porque tuvimos que luchar para hacernos valer, para que nos escuchen. Porque no es fácil crecer en un mundo donde se asume que todos son cis-heterosexuales.

Ser quien uno es sigue siendo un desafío. Y ese es el tercer motivo, y quizás el más importante: Orgullo de la lucha e historia personal. De las batallas propias.

Si algún día alguien les vuelven a preguntar “¿Por qué sentir orgullo?” La respuesta puede ser corta y concisa: Orgullo por quienes fueron, por quienes son y por quien soy.


Román Socías: Influencer, activista y perteneciente a la comunidad LGBTTTIQA+.

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