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Israel y Palestina, una historia de desencuentros

El actual conflicto entre judíos y árabes data de 1948, inmediatamente después de la declaración de independencia del Estado de Israel. De aquel punto a la actualidad han sido numerosos los conflictos y escaladas de tensión entre el país hebreo y sus vecinos ¿Cuál es el trasfondo político, militar y religioso de esta enemistad?

Los misiles israelíes (izquierda), en rumbo de intercepción de los cohetes de Hamás. Foto: AFP

En los últimos días hemos sido testigos de lanzamientos de cohetes desde Gaza hacia Israel, lo que ha causado la respuesta de la conocida «Cúpula de Hierro», el sistema antimisiles israelí que identifica e intercepta a los proyectiles lanzados por Hamás, a lo que se ha respondido además con intensos ataques aéreos contra esa región de Palestina. La escalada dramática fue provocada por los disturbios en el complejo de la mezquita Al-Aqsa, punto sagrado en Jerusalén, la celebración por parte de grupos de ultraderecha rememorando la ocupación de Jerusalén Oriental en 1967 y la aprobación del tribunal israelí del desalojo de varias familias palestinas de sus casas en el barrio Sheikh Jarrah, Jerusalén Este, para ser ocupada por israelíes.

Es preciso señalar la importancia del territorio de Jerusalén para ambos actores, ya que existen implicancias políticas y religiosas. Israel la considera sagrada, siendo el punto principal de peregrinación para los judíos del mundo por la conexión de dicho lugar con los hechos más trascendentales de su historia. Y, por su parte, Palestina la reclama porque, según la tradición islámica, Mahoma arribó allí en un viaje nocturno, orando a «la mezquita más lejana», considerado un lugar significativo en la expansión del Islam y donde se erigió Al-Aqsa, el tercer punto de peregrinación más importante de su fe.

Cúpula de la Roca. Lugar donde, según el Corán, Mahoma se elevó al Cielo. En la parte inferior se ve el «Muro de los Lamentos», lugar sagrado del judaísmo.

En primer lugar, el actual territorio palestino está conformado por Cisjordania, la Franja de Gaza y campos de refugiados en los países vecinos de Siria, Jordania y el Líbano —fuertemente controlados por el régimen sirio de Bashar al Asad y Hezbolá—. Una situación territorial de gran relevancia si analizamos la disputa de poder y control de los territorios al interior de Palestina entre dos principales organizaciones: Hamás y Fatah. 

El primero es un movimiento de resistencia islámica que reivindica la creación de un Estado Islámico en la Palestina histórica. Fue fundado en 1987 por un grupo de islamitas radicales, entre los que se encontraban Abd al-Aziz Rantisi y Ahmed Yasin. Es considerado un partido nacionalista y combativo procurando legalizar sus actividades militares contra Israel mediante la proclamación de principios religiosos que terminaron transformándose en una ideología para una parte de la sociedad musulmana. Por el contrario, Fatah es el Movimiento Nacional de Liberación Palestino, una organización política abierta a la negociación con Israel; un partido creado bajo las bases estudiantiles palestinas, exiliadas primero en Egipto y después en el Golfo Pérsico; sus fundamentos ideológicos son nacionalistas y populistas.

Desde los Acuerdos de Paz de Oslo de 1993, Israel reconoció el autogobierno de los palestinos asumiendo la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) como representante del pueblo, presidida por Arafat y permitiéndole la creación de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), una institución que le otorga el poder de gestionar los territorios cisjordanos y gazatíes. Sin embargo, aquella ha tenido graves problemas para funcionar como una entidad política centralizada y autónoma debido a los enfrentamientos entre los partidos.

Yasir Arafat (ex presidente de la Organización para la Liberación de Palestina) estrecha la mano del Primer Ministro Israelí Isaac Rabin ante la mirada de Bill Clinton durante la celebración de los Acuerdos de Oslo (1993). Fuente AFP.

En 2004, al morir el Presidente de la OLP, se produce una división de las principales fuerzas palestinas y la monopolización de casi todas las corrientes políticas bajo el grupo Al-Fatah, componente de la OLP. No obstante, la designación del actual dirigente Mahmud Ridha Abás no trajo consigo el mismo consenso interno que se había logrado con Arafat y, en 2005, aquella organización fue sobrepasada electoralmente por Hamás provocando la separación entre Cisjordania y Gaza. Así, desde 2006 Fatah lleva las riendas en Cisjordania, el partido del presidente, mientras que Hamás ha hecho suya la Franja de Gaza. Por esta razón cabe destacar la intención de los principales líderes de Cisjordania intentando consensuar una postura común para alcanzar un acuerdo con Israel en contraposición a Hamás, quien mantiene un papel desafiante en la conflagración.

Empero, tenemos que remitirnos a siglos pasados donde el auge de las tendencias seculares producto del iluminismo en Europa, la Revolución Francesa y proyectos nacionales que buscaban la unificación como Alemania e Italia, suscitaron un cambio sustancial en la vida cotidiana de los judíos pretendiendo construir su propio proyecto nacional, el Sionismo. Este es el movimiento nacionalista del pueblo judío que plantea como objetivo su regreso del mundo a la tierra de Israel, su patria originaria, para constituir una entidad política independiente, un Estado-Nación.

En aquel entonces el actual territorio de Israel y de Palestina se encontraban en manos de esta última, quien formaba parte del dominio del Imperio Otomano. El declive de este originó una administración poco eficaz. Lo cual, en conjunto con las ideas de Theodor Herzl —quien manifestaba que los judíos jamás conseguirían la igualdad y los derechos civiles sin autodeterminación— hizo que incrementara la inmigración sionista en el territorio árabe. Dicho acontecimiento inicio una fuerte oposición árabe hacia el movimiento considerado como una amenaza a los intereses nacionalistas, lo que se vio recrudecido con la Declaración de Balfour, dando lugar entre 1936 y 1939 a la «Revuelta Árabe de Palestina«.

«El Gobierno de Su Majestad contempla con beneplácito el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío y hará uso de sus mejores esfuerzos para facilitar la realización de este objetivo, entendiéndose claramente que no se hará nada que pueda perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías existentes en Palestina, o los derechos y el estatus político de los judíos en cualquier otro país.»

Declaración Balfour, 2 de noviembre de 1917.

En 1947 el Gobierno británico remite el problema a las Naciones Unidas y la Asamblea General, consecuentemente emite la Resolución 181 decretando la partición de Palestina en un Estado judío, un Estado árabe y una zona bajo régimen internacional particular, Jerusalén. Esta Resolución conlleva al retiro británico e inicio en 1948 de la Guerra Árabe-Israelí, donde los árabes palestinos y países árabes cercanos Egipto, Siria, Jordania, Líbano e Iraq, ante el rechazo de la decisión, comienzan los ataques y posterior invasión contra los territorios israelíes.

Las tensiones siguieron aumentando, desencadenando en 1968 la «Guerra de los Seis Días» y, como su consecuencia, la «Guerra del Yom Kippur» en 1973, libradas por la Coalición Árabe contra el Estado de Israel, la cual finaliza con los Acuerdos de Camp David. En los años noventa tiene lugar la «Primera Intifada«, una serie de protestas, huelgas, manifestaciones y confrontamientos entre las fuerzas del orden israelí y el pueblo palestino tras un «accidente» donde murieron cuatro palestinos, hecho que podría estar conectado con el asesinato de un israelí en el norte de Gaza dos días antes. Luego, en 2000 se realizó la «Segunda Intifada» como respuesta del pueblo palestino ante la visita de un miembro de la oposición israelí a la explana de la Cúpula de la Piedra, lo que fue visto como una clara provocación.

Niño palestino enfrenta a un tanque israelí durante la «Intifada de las Piedras» o «Primera Intifada»

El último de los grandes combates se dio en 2008 en el Conflicto entre la Franja de Gaza e Israel, donde el territorio gazatí fue bombardeado para eliminar a los altos mandos del grupo terrorista Hamás y destruir a su vez los campos de entrenamiento y depósitos militares del mismo. Dichos ataques tuvieron respuesta inmediata por parte de este último, extendiéndose durante todo el mes de julio y agosto, hasta que se logró un alto al fuego indefinido. Dichos combates dejaron gran cifra de muertos y heridos, entre ellos israelíes, palestinos y miembros de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA por sus siglas en inglés).

Como hemos visto, el conflicto entre Palestina e Israel es un enfrentamiento cargado de una fuerte connotación militar, política y religiosa. Durante los últimos años, la región se mantuvo tensa y existieron hostilidades como choques esporádicos entre ambas naciones o algunas más preocupantes como las ocurridas en 2014 con la Operación Margen Protector. La comunidad internacional temía que los recientes bombardeos contribuyeran a otro capítulo oscuro de la historia en Medio Oriente, y si bien al día de hoy tenemos que lamentar muertes, se alcanzó un alto el fuego entre el gobierno de Israel y Hámas.


Franz Katerina (Argentina): estudiante de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, Universidad de Rosario.

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