De Ucrania a Medio Oriente, y de Washington a Beijing, las grandes crisis actuales parecen responder a una misma lógica: el declive del orden liberal y el regreso de una política internacional marcada por la competencia entre potencias.
🇧🇷 Mientras el mundo acelera su transición energética y las grandes potencias compiten por asegurar recursos estratégicos, Brasil comienza a ocupar un lugar cada vez más central en el tablero global. En un escenario donde Estados Unidos y China priorizan sus intereses materiales por encima de las afinidades ideológicas, el gigante sudamericano emerge como una potencia capaz de combinar recursos críticos, capacidad industrial y proyección geopolítica.
En el sistema internacional, no todos los debates estratégicos se resuelven en el plano de las decisiones formales; algunos, más profundos, ponen en cuestión los propios cimientos sobre los que se construyen las alianzas y el equilibrio global de poder.