DIPLORAMA 79
Seamos claros; en la política como en la vida hay varios (quizás demasiados) «elefantes en la habitación». Nuestro trabajo en Diplomacia Activa es desentrañar y contarte semana a semana esas verdades que a más de uno incomodan.
¿Qué pasa en el mundo cuando no estamos atentos? Somos una organización independiente que genera contenido, análisis y formación en política internacional.
Seamos claros; en la política como en la vida hay varios (quizás demasiados) «elefantes en la habitación». Nuestro trabajo en Diplomacia Activa es desentrañar y contarte semana a semana esas verdades que a más de uno incomodan.
En Nueva York, la ONU promete reformarse; en Nepal, una generación entera aprende a derribar gobiernos; en Israel, la seguridad sirve de excusa para atacar a Qatar; y en Estados Unidos, las balas sustituyeron, una vez más, a las palabras.
La organización internacional por excelencia enfrenta el reto de cerrar la brecha entre discursos solemnes y prácticas que contradicen sus principios fundacionales.
Pasarela de poder, una presidenta que esquiva al narco y un argentino rumbo a las urnas con más escándalos que reservas: la política despliega, una vez más, su show de símbolos, tensiones y promesas.
La violencia es, una vez más, la triste protagonista de nuestro Newsletter. Esta semana, mientras algunos periodistas se agolpan en los Tribunales de la Ciudad de Nueva York para conocer de primera mano las peligrosas declaraciones de «El Mayo» Zambada, otros lo hacen alrededor de las ruinas que dejan los bombardeos rusos en Kiev. No corrieron con la misma suerte los periodistas asesinados en el bombardeo al hospital Nasser, en Gaza. En este caso, somos los defensores de la prensa libre quienes nos reunimos alrededor de ellos para denunciar tamaño crimen contra la humanidad.
Entre barcos que “luchan contra la droga” pero anclan donde más conviene, cumbres que prometen paz mientras acumulan pólvora y sanciones que golpean más fuerte que la justicia que dicen defender, Washington despliega su show global: diplomacia a la carta, soberanía selectiva y una fe inquebrantable… en su propio poder.
En el tablero global, la política no se limita a palabras o actos de diplomacia; también se escribe en maniobras, ejercicios, patrullajes y despliegues que, a veces, parecen eclipsar cualquier negociación verbal.
La historia aguarda, y el curso de los acontecimientos marcará si el madatario estadounidense merece realmente el Nobel de la Paz o si, finalmente, se convierte en la version moderna (y naranja) de la «Paz para nuestro tiempo» de Neville Chamberlain.
Trump y Putin se preparan para un té íntimo en Alaska, donde Ucrania será el elefante invisible de la sala. Netanyahu, mientras tanto, afila su plan para “proteger” Gaza ocupándola por completo, como si la historia no hubiera dejado lecciones. Y Bukele, en El Salvador, reescribe la Constitución como quien cambia el fondo de pantalla: a gusto, sin pudor y con pretensiones de eternidad.
Cuando la geopolítica toca tu puerta, entender el orden internacional ya no es opcional, es una forma de estar listos para lo que viene.
Junio de 2025 quedará grabado como un mes de fuego y fractura: una cadena de actos bélicos sumó otro capítulo de atrocidades en Oriente Medio. Pensar en una paz duradera suena, para muchos, casi ingenuo. La inestabilidad reina, y en un mundo más multipolar y armado, los dilemas de seguridad no hacen más que profundizarse.
No es ninguna novedad afirmar que, en la última década, la arquitectura del multilateralismo global se encuentra profundamente tensionada, cuando no directamente paralizada. La pandemia del COVID-19, las guerras en Ucrania y Gaza, el cambio climático y el resurgimiento de la competencia geopolítica entre Estados Unidos y China, evidenciaron que el orden liberal esgrimido en el siglo XX ya no logra ofrecer respuestas eficaces, coordinadas y legítimas.
El poder es como el amor, dijo el profesor Nye en su libro Poder blando, es más fácil de experimentar que de definir o de medir, pero eso no hace que sea menos real. Lo mismo sucede con el alcance de este campeón de las relaciones internacionales, que con sus ideas formó, y seguirá formando, a nuevas generaciones de profesionales.
¿A qué nos referimos exactamente cuando hablamos de Relaciones Internacionales? ¿Qué hay detrás del velo que cubre a dos meros sustantivos, que no son sólo vocablos, sino una disciplina en sí misma?
Marco Rubio asume como Secretario de Estado con un motto claro: reforzar el liderazgo estadounidense en el hemisferio occidental y contrarrestar la influencia de China.
La relación de Werthein con el equipo de Milei se fortaleció mediante sus esfuerzos en logística y networking, convirtiéndolo en un embajador informal y un mediador estratégico que alineaba los objetivos de política exterior del equipo con figuras influyentes en Estados Unidos.