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El Grupo Wagner se extiende sobre África

Marko Alberto Sal Motola

La presencia rusa en África se ha hecho más visible en los últimos días. Tanto la cumbre Rusia-África 2023 como los festejos con banderas rusas por parte de grupos pro golpistas el día de independencia de Níger el pasado 3 de agosto, han demostrado que el gobierno de Vladimir Putin es bienvenido por los gobiernos de la región a pesar de la controvertida operación militar en Ucrania y los esfuerzos del Kremlin por mantener a Kiev fuera de la influencia occidental. Lo anterior ha sido producto de años de cooperación entre los Estados africanos y Rusia desde que en 2014 se acentuó el interés de Moscú por introducirse en África por sus desencuentros con los miembros occidentales del entonces G8.

Ilustración: Ana Paula Durán

Actualmente, empresas mineras y energéticas rusas se distribuyen en más de 20 países africanos dedicadas a la extracción de minerales, piedras preciosas y participar en proyectos de cooperación en ámbitos como la construcción y la gestión de infraestructura energética. Por otro lado, las necesidades de demanda energética interna de los países africanos han sido aprovechadas por Rusia para el establecimiento de acuerdos de cooperación destinados a la construcción de instalaciones y proveer a estos países de asesoramiento y formación necesaria para su gestión. Ejemplo de lo anterior han sido las acciones de la corporación Estatal Rosatom para la construcción de centros nucleares y de investigación nuclear en países como Egipto, Sudán, Etiopía, Kenia, Uganda, Burundi, Zambia, Sudáfrica, Congo, Nigeria y Ghana. Aunque la presencia comercial y económica de Rusia no compite con las de países como Estados Unidos, Francia y China, existe un rubro en el que Moscú se posiciona como el socio más creciente en la región, en particular la subregión subsahariana: el aspecto militar.

Desde 2014, Rusia ha firmado acuerdos de cooperación militar y de seguridad con más de 19 países subsaharianos y ha buscado posicionarse como el garante de seguridad para la región. En términos armamentísticos, Rusia representa el 44% del total de armas importadas en África subsahariana, superando con gran diferencia a Estados Unidos, China y Francia que en conjunto suman un 33.1% de las importaciones. Otro aspecto importante es la manera en que el país europeo se ha diferenciado de los países occidentales al no condicionar acuerdos de cooperación con base en principios como la democracia, el respeto de los derechos humanos, la lucha contra la corrupción y la transparencia. Al contrario, el discurso antioccidental y anti intervencionista ha sido clave para el acercamiento de Moscú con los gobiernos africanos, en particular aquellos donde la influencia occidental se ha desgastado por la oposición social a la presencia de tropas occidentales y la percepción de que estas han fracasado en la lucha contra el terrorismo islámico y la ayuda humanitaria.

También, las empresas rusas de seguridad privadas han jugado un papel importante para que Moscú se adentre en la región. Estas permiten al Estado ruso realizar operaciones de seguridad sin tener que rendir cuentas al derecho internacional y sin prestar atención a la protección de los derechos humanos. Una de las organizaciones paramilitares con mayor presencia en África subsahariana es el Grupo Wagner, el cual ha resonado en los medios por su participación en la guerra ruso-ucraniana y por haber desafiado al régimen de Putin de movilizar sus tropas a Moscú por la escasez de recursos de combate para continuar con la ocupación de Bajmut.


Cartel en Mali expresa gratitud a los mercenarios de Wagner por su apoyo a la junta militar. Imagen/AFP

Liderada por Yevgueni Prigozhin, Grupo Wagner ha servido de herramienta para el Kremlin en situaciones como la revuelta del Euromaidan de 2014 en Ucrania, donde se involucró tanto en Crimea como las regiones de Donetsk y Lugansk en beneficio de las agrupaciones prorrusas; y realizó operaciones en Siria en 2015, donde demostró sus capacidades para hacer frente al Estado Islámico y a los grupos rebeldes que luchan en contra del régimen de Bashar Al-Asad, presidente de la República Árabe de Siria.

Al incrementar su popularidad por su actuar en Siria, diversos Estados africanos contrataron los servicios de Grupo Wagner, lo que ha permitido a la organización extenderse por Mali, Burkina Faso, Libia, República Centroafricana, Sudán y Chad. Además, se especula que la empresa de seguridad privada sirve como un canal de negociación para el gobierno ruso en Eritrea y Zimbabue. Ejemplos de sus operaciones han sido el despliegue de aproximadamente 1,200 mercenarios en Libia para apoyar al general rebelde, Khalifa Hafter; y su fuerte presencia en Mali, donde la junta militar ha contratado a hasta 1000 de combatientes acusados de violaciones de derechos humanos en contra de civiles y criticados de no poder hacer frente al yihadismo. Sin embargo, los Estados donde Grupo Wagner se ha establecido estratégicamente han sido Sudán y República Centroafricana.

En Sudán, la empresa privada se encargó de proteger las minas de oro concedidas por el régimen de Omar Al-Bashir a la empresa M-Invest, controlada por el Prigozhin. También, las fuerzas de Wagner dieron respaldo militar al gobierno de Al-Bashir, pero estas no fueron suficientes para evitar la caída de su régimen en 2019. Sin embargo, lo anterior no ha afectado sus relaciones con diferentes grupos armados sudaneses, entre ellos las milicias de Mohamed Hamdan Dagalo, vicepresidente de la junta militar que se encuentra actualmente en el poder bajo el liderazgo de Abdelfatah Al-Burhan. Los intereses de Grupo Wagner en Sudán actualmente van más allá del oro, buscando asegurar yacimientos de manganeso, silicio y uranio para beneficio de Rusia.


La precariedad de la minería en Sudán en la llamada «fiebre del oro»

Por su parte, República Centroafricana es considerada el sitio de prueba para demostrar la capacidad de influencia de Grupo Wagner y Rusia en la industria minera de África. La empresa privada ha fungido como guardia del presidente Faustin Archange Touaderá y ha desplegado entre 1,200 y 2000 “instructores rusos”, efectivamente mercenarios, para entrenar a las fuerzas del gobierno que son enviadas a los campos de batalla de la guerra civil centroafricana. Por otro lado, Grupo Wagner ha logrado obtener hasta 1000 millones de dólares de la explotación de recursos naturales, lo que ha servido para financiar sus fuerzas y ampliar sus capacidades por África y el mundo.

Grupo Wagner es más que una empresa de seguridad privada dedicada a desplegar mercenarios en África. Sus actividades se han ampliado a la extracción de recursos naturales, al entrenamiento y asesoramiento de tropas africanas, protección de autoridades gubernamentales en más de 20 países de la región y la venta de armas, dotando de grandes ventajas a Rusia en el tablero africano. No obstante, la empresa también ha tenido fracasos que han costado prestigio al Kremlin. Un ejemplo fue su ofensiva en Cabo Delgado (norte de Mozambique) para frenar a la organización yihadista Al-Shabab en 2020. Su derrota en combate llevó a que Maputo dejara de contratar los servicios de la empresa rusa.

En cuanto a la reciente caída del gobierno de Mohamed Bazoum de Níger, esta situación representa un área de oportunidad para que Grupo Wagner extienda en su totalidad la influencia de Rusia por la región del Sahel, aprovechando el sentimiento anticolonial de los golpistas nigerinos, los desencuentros entre la junta militar, Francia y Estados Unidos, y la cadena de gobiernos militares sahelinos que han expresado su descontento hacia occidente y que buscan nuevos socios que los mantengan en el poder.

Aunque es sabido que Grupo Wagner no tuvo participación en el golpe de Estado de Níger, la junta militar envió al general Salifou Mody a Mali para establecer contacto con la empresa rusa y llegar a un acuerdo para recibir apoyo que garantice el poder del régimen militar nigerino. En cuanto a los beneficios para Rusia, Níger se convertiría en una nueva fuente de uranio y recursos minerales, mientras que para occidente la caída de la última democracia sahelina representa un costo delicado para su influencia en África y otra desventaja ante el Kremlin en el contexto de crisis global provocada por el conflicto en Ucrania.


Marko Alberto Sal Motola: (México): Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad Anáhuac Querétaro.

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