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El espacio, ¿deseo o necesidad?

Desde hace décadas las potencias mundiales han invertido cuantiosas cifras en el desarrollo e investigación del universo… ¿Es esto una lucha vital para la humanidad o simplemente una causa perdida?

Muchos pensarían que la razón principal por la cual se empezó a estudiar el universo fue ni más ni menos la investigación científica para lograr entender fenómenos en el planeta Tierra, pero en realidad no fue tan así. El 6 de agosto de 1945 se lo recuerda como uno de los días más oscuros de la humanidad, Hiroshima había sido arrasado con una bomba atómica. Tres días después lo mismo sucedió en la ciudad de Nagasaki. Esto dio por finalizada la Segunda Guerra Mundial, pero dio inicio a una nueva amenaza, la amenaza nuclear.

De las cenizas de Hiroshima y Nagasaki surgen dos superpotencias con sistemas opuestos: los Estados Unidos capitalista y la Unión Soviética (URSS) comunista. Ambas quieren conquistar el mundo a través de la difusión de sus sistemas, es por ello que se crea una tensión dando inicio a la conocida Guerra Fría. Los dos países empiezan a desarrollar y acumular armas de destrucción masiva mostrando su poder ante el mundo y convirtiéndose en una poderosa herramienta política que determinaría las relaciones internacionales de aquellos años, pero existía un problema: la distancia. Washington DC y Moscú se encuentran a 7800 kilómetros de distancia y los misiles a finales de los años 40 sólo alcanzaban su objetivo a unos cuantos cientos de kilómetros, es por ello que la solución propuesta para resolver este problema era lanzándolos hacia el espacio y posteriormente impactando en el enemigo. Años después surgió la idea de espiar al adversario al instalar cámaras en los cohetes y de allí nació el proyecto de poner un satélite en la órbita terrestre.

El 4 de octubre de 1957 la URSS puso en órbita al Sputnik-1 (primer satélite artificial en lograrlo), mientras tanto en EE.UU reinó el terror y el miedo, por primera vez un objeto enemigo sobrevuela su territorio y es entonces que nace una nueva lucha conocida como la carrera espacial. El 1 de octubre de 1958,  el presidente norteamericano Eisenhower crea la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA), declarando que EE.UU tiene como objetivo ser el primero en llevar a un humano al espacio, sin embargo esos sueños se desmoronan cuando el 12 de abril de 1961 el primero en llegar es Yuri Gagarin, astronauta soviético, declarando que la Tierra “está rodeada por una aureola azul claro que se oscurece gradualmente, convirtiéndose en turquesa, azul oscuro, violeta y finalmente negro carbón».

El programa espacial soviético comenzó reconstruyendo cohetes V2 capturados a los nazis durante la Segunda Guerra Mundial.

Los Estados Unidos reaccionaron llevando a cabo una misión el 5 de mayo de 1961, pero los resultados no fueron los esperados ya que la nave comandada por el astronauta Alan Shepard realizó su vuelo de forma suborbital. Es por esta razón que John F. Kennedy, redoblando la apuesta, declara que a finales de la década Estados Unidos sería la primera nación en llevar a un hombre a la Luna dando inicio al proyecto Apolo, al mismo tiempo que el presupuesto de la NASA se iba duplicando año a año. Sin embargo, el proyecto espacial no era el único problema en la agenda de la primer potencia capitalista ya que en sus intentos de frenar la expansión del comunismo, envía soldados a Vietnam en el año 1965. Mientras tanto la URSS sigue cumpliendo metas: la primera mujer en el espacio en 1963, Valentina Tereshkova y la primera caminata espacial en 1965 realizada por Alexei Leonov.

Finalmente el 20 de julio de 1969, Estados Unidos llegó a la luna, misión comandada por Neil Armstrong a bordo del cohete Saturno V diseñado por Wernher Von Braun, ex-nazi e ingeniero aeroespacial favorito de Adolf Hitler.

En los años posteriores, la URSS fue perdiendo interés en el proyecto hasta su disolución en 1991. Paralelamente la Guerra Fría terminó dando inicio a un nuevo capítulo en la historia, ya no de competencia sino de cooperación. En 1998 EE.UU., Rusia, Japón, Canadá y Europa colaboran en construir la Estación Espacial Internacional (EEI), el objeto más costoso y ambicioso que se ha construido hasta el momento, con una cifra estimada en 120 mil millones de dólares, mientras que si lo comparamos con los problemas socio-mundiales que ocurren en el mundo como la erradicación de la pobreza, que se estimó para 2017 que podría costar alrededor de 100 mil millones de dólares.

Hoy en día la investigación científica espacial ha evolucionado y ha logrado resolver desde problemas sociales hasta ambientales, como puede ser el sistema de purificación de agua que ha sido desarrollado en la EEI y es utilizado en pequeñas aldeas alrededor del mundo para la supervivencia; o la invención del Robot Autónomo de Imagen Guiada (IGAR) que permite la biopsia, diagnosis e intervención milimétrica sobre el cáncer de mama. Otra solución alcanzada a través del desarrollo de tecnologías en el espacio es la de controlar los desastres naturales ya que cada 24 horas la EEI recorre más de un 90% de las zonas pobladas de la Tierra y puede llegar a recoger cientos de fotografías sobre las zonas más expuestas.

Otros “logros” que se han realizado en estas décadas han sido las dos sondas espaciales Voyager, las cuales son los objetos creados por el ser humano que más lejos han llegado, lanzadas en 1977 con el propósito de estudiar el Sistema Solar. Luego de más de 40 años en el espacio nos han brindado fotografías de Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno.

Sin embargo se presenta un problema: la basura espacial. Después de seis décadas de investigación y desarrollo científico han dado como resultado uno de los vertederos más grande de la historia. La Agencia Espacial Europea estima que hay alrededor 750.000 objetos orbitando la Tierra, asegurando que un impacto contra un satélite, una estación o hacia el planeta puede llegar a causar graves daños.

Según la Agencia Espacial Europea (ESA) hay unos 130.939.400 “objetos espaciales” flotando entre los 200 y los 35.786 kilómetros sobre nuestras cabezas.

Ahora el objetivo de las agencias es mucho más ambicioso, el de enviar astronautas a Marte en 2030, un planeta que esta 160 veces más alejado que la Luna y en el que ya se está trabajando con el envío de robots de reconocimiento y exploración. Mientras tanto, la Tierra está transcurriendo por uno de sus momentos más difíciles con el aumento del nivel de los mares, el derretimiento de los glaciares e innumerables incendios forestales, siendo estos sólo algunos de los problemas ocasionados por el calentamiento global, que a su vez ha terminado con miles de seres vivos.

El objetivo de la actualidad es el replantearnos como sociedad de qué forma actuamos ante los cambios que se están produciendo en la Tierra. Citando una reflexión de Mahatma Gandhi, «si pudiéramos cambiarnos a nosotros mismos, las tendencias en el mundo también podrían cambiar. Tal y como un hombre es capaz de transformar su propia naturaleza, también cambia la actitud del mundo hacia él». En su momento la carrera espacial nació del miedo y hoy en día el mundo se enfrenta a nuevas amenazas en la que los protagonistas no son Estados individuales, sino la humanidad entera contra reloj.


Mauricio Rodríguez (Argentina): estudiante de Relaciones Internacionales, Universidad de Congreso.

Antes de que te vayas, una charla TED sobre el tema:

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