Diplomacia en dos (y más) niveles
La cumbre Trump–Putin en Alaska y el posterior encuentro en la Casa Blanca con líderes europeos mostró que la diplomacia ya no se juega en dos niveles, sino en múltiples tableros constantemente.
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La cumbre Trump–Putin en Alaska y el posterior encuentro en la Casa Blanca con líderes europeos mostró que la diplomacia ya no se juega en dos niveles, sino en múltiples tableros constantemente.
Entre barcos que “luchan contra la droga” pero anclan donde más conviene, cumbres que prometen paz mientras acumulan pólvora y sanciones que golpean más fuerte que la justicia que dicen defender, Washington despliega su show global: diplomacia a la carta, soberanía selectiva y una fe inquebrantable… en su propio poder.
En el tablero global, la política no se limita a palabras o actos de diplomacia; también se escribe en maniobras, ejercicios, patrullajes y despliegues que, a veces, parecen eclipsar cualquier negociación verbal.
La historia aguarda, y el curso de los acontecimientos marcará si el madatario estadounidense merece realmente el Nobel de la Paz o si, finalmente, se convierte en la version moderna (y naranja) de la «Paz para nuestro tiempo» de Neville Chamberlain.
La Unión Europea pretende tener su propio asiento en la mesa, pero en la reunión entre Donald Trump y Vladimir Putin, apenas consigue una llamada telefónica. Entre débiles promesas de paz y el riesgo de que la cumbre se convierta en show personal, la seguridad de un continente entero pende de la diplomacia improvisada y los gestos calculados de dos líderes que rara vez consultan el reglamento.
Un país partido en dos, viejas heridas abiertas y un calendario político que no espera. Las próximas elecciones pondrán a prueba la resistencia de la democracia boliviana: una izquierda dividida y una derecha atrapada en sus ambiciones. El voto definirá si el país logra recomponerse o se hunde más en la crisis.
La noción de seguridad internacional transitó un largo camino: de los paradigmas estatocéntricos tradicionales a los enfoques críticos actuales, que exploran sus dimensiones social, humanitaria, discursiva y ambiental. La Escuela de Copenhague, con Barry Buzan y Ole Wæver a la cabeza, aportó un marco teórico central para cuestionar y comprender el proceso de securitización.
Trump y Putin se preparan para un té íntimo en Alaska, donde Ucrania será el elefante invisible de la sala. Netanyahu, mientras tanto, afila su plan para “proteger” Gaza ocupándola por completo, como si la historia no hubiera dejado lecciones. Y Bukele, en El Salvador, reescribe la Constitución como quien cambia el fondo de pantalla: a gusto, sin pudor y con pretensiones de eternidad.
En México, el deseo de un país próspero ha sido constante. Pero una y otra vez, el crecimiento ha llegado a costa de nuestras libertades. A 200 años de historia, aún enfrentamos la misma pregunta: ¿Cómo avanzar sin dejar atrás la voz y los derechos de la gente?
A 80 años de la devastación de Hiroshima y Nagasaki, los hibakusha siguen luchando por la erradicación nuclear, a pesar del estancamiento del multilateralismo y el derecho internacional. Su causa nos recuerda la urgencia de actuar por un futuro sin armas nucleares por un futuro de paz. Por Marko Sal
Cuando la geopolítica toca tu puerta, entender el orden internacional ya no es opcional, es una forma de estar listos para lo que viene.
El mundo tambalea: ya sea con sismos reales, como el de Kamchatka, o con sacudones políticos, como el posible reconocimiento europeo a Palestina y los aranceles de Trump. Lo que no se mueve es nuestra Redacción: como cada sábado, te traemos lo más clave en internacional.
El agro argentino no solo cosecha alimentos, también cultiva poder. Protagonista en el mercado y la política local, este sector avanza entre disputas internas y crecientes exigencias internacionales. El gran desafío: alimentar al mundo sin quemarlo en el intento.
Hace un año, los venezolanos asistieron desde temprano, con valentía y esperanza, en una elección presidencial que prometía cambiarlo todo. Pero el régimen no tardó en imponer, una vez más, el miedo y la persecución que desde entonces no han cesado.
En un mundo donde el drama geopolítico compite con el streaming por nuestra atención, tres crisis arden mientras las cámaras giran.
En nuestros días, el poder ya no se disputa únicamente en territorios físicos, también lo hace a través de redes, datos y plataformas digitales. Repensar el ciberespacio implica reconocerlo como un escenario central en las dinámicas políticas e internacionales.