DIPLORAMA 80
El multilateralismo nunca fue fácil, pero siempre fue necesario. La ONU, con todas sus fallas y aciertos, sigue siendo el lugar donde el mundo prueba cómo vivir en paz, aunque a veces se tropiece.
¿Qué pasa en el mundo cuando no estamos atentos? Somos una organización independiente que genera contenido, análisis y formación en política internacional.
El multilateralismo nunca fue fácil, pero siempre fue necesario. La ONU, con todas sus fallas y aciertos, sigue siendo el lugar donde el mundo prueba cómo vivir en paz, aunque a veces se tropiece.
Seamos claros; en la política como en la vida hay varios (quizás demasiados) «elefantes en la habitación». Nuestro trabajo en Diplomacia Activa es desentrañar y contarte semana a semana esas verdades que a más de uno incomodan.
En México, el deseo de un país próspero ha sido constante. Pero una y otra vez, el crecimiento ha llegado a costa de nuestras libertades. A 200 años de historia, aún enfrentamos la misma pregunta: ¿Cómo avanzar sin dejar atrás la voz y los derechos de la gente?
El mundo tambalea: ya sea con sismos reales, como el de Kamchatka, o con sacudones políticos, como el posible reconocimiento europeo a Palestina y los aranceles de Trump. Lo que no se mueve es nuestra Redacción: como cada sábado, te traemos lo más clave en internacional.
En un mundo donde el drama geopolítico compite con el streaming por nuestra atención, tres crisis arden mientras las cámaras giran.
Junio de 2025 quedará grabado como un mes de fuego y fractura: una cadena de actos bélicos sumó otro capítulo de atrocidades en Oriente Medio. Pensar en una paz duradera suena, para muchos, casi ingenuo. La inestabilidad reina, y en un mundo más multipolar y armado, los dilemas de seguridad no hacen más que profundizarse.
La paz, en estos días, tiene formas insólitas: se firma en montañas remotas o cae desde el cielo como un misil. Mientras el PKK abandona las armas tras décadas de lucha y promete batallas con urnas, Israel intensifica su ofensiva en Siria bajo una “preocupación humanitaria” cargada de explosivos. Y el fuego cruzado también alcanza a América: EE.UU. negocia con Ovidio Guzmán como si fuera un socio clave, mientras en México el poder tiembla. A veces, unas pocas palabras pueden ser más letales que cualquier bala.
La ASEAN baila al ritmo de la realpolitik: todos desconfían, pero también juegan sus fichas. Mientras varios países del bloque coquetean con China, Marco Rubio intenta recomponer los lazos perdidos ¿Qué más? Rusia reconoce al Talibán, Ucrania sufre, y Trump cambia de libreto. En este teatro, la inestabilidad nunca se baja del escenario.
¿Pensás que el extremismo religioso es un problema exclusivo de otras regiones del mundo? Quizás eso que vemos en titulares alarmantes o escuchamos mencionar en alguna clase esté mucho más cerca de lo que imaginamos.
La geopolítica se puso de gala en Río, pero la fiesta quedó deslucida: sin Xi ni Putin, Lula sirve caipirinhas a diplomáticos de segunda línea. MERCOSUR se abraza y se empuja mientras negocia con Europa. Turquía arde. Y el mundo sigue buscando al bombero.
Esta semana, entre misiles, presupuestos defensivos históricos y sorpresas electorales, el mundo vuelve a girar al ritmo de un caos que intentan disfrazar de estrategia.
Mientras los misiles cruzan el cielo de Oriente Próximo y la diplomacia se ahoga entre amenazas nucleares, la comunidad internacional se enfrenta a una realidad fragmentada: la seguridad global pende de múltiples hilos tensados al límite. La escalada entre Irán e Israel ya ha dejado tras de sí ruinas, muertos y advertencias que resuenan desde Teherán hasta Tel Aviv, con un Washington dividido y un Kremlin oportunista. En paralelo, la OTAN se prepara para su cumbre en La Haya, enfrentando viejos dilemas con urgencia renovada: más gasto, más compromiso y menos certezas sobre la cohesión de un bloque que ahora busca correr “a la velocidad del miedo”.
Durante esta semana se registró un aumento significativo en el consumo de pizza en los alrededores del Pentágono, la Casa Blanca y otros sitios donde los tomadores de decisiones estadounidenses deben pasar largas horas trabajando. No, no fue simple gastronomía: algo grande estaba por suceder en el mundo. Mientras tanto, si en Estados Unidos la pizza sirve como termómetro político, en Argentina ese rol lo cumple el choripán.
Si de guerras se trata, la más significativa de la semana quizá no esté en el Donbás, sino en X. Nuestro «amigo personal» Donald Trump y su ex best friend forever, Elon Musk, están librando una batalla campal: acusaciones graves, traiciones abiertas y ambiciones que ya no intentan disimular. Mientras tanto, en México, otra guerra se cocina en silencio: la del poder judicial. La elección que definirá a la nueva cabeza de la Suprema Corte promete reconfigurar los equilibrios institucionales del país.
En términos generales, semana tranquila, menos para los Macron que deben solucionar algunas cositas, el motivo como la pareja en si, es una incógnita. Mientras tanto quedaremos atentos. Atentos a…
El protagonista de la semana vuelve a ser nuestro «amigo» Donald Trump. Su talento especial parece ser incomodar a los líderes que lo visitan: esta vez le tocó al presidente de Sudáfrica, y hace poco fue Zelensky. Pero no todos se llevan mal con él. A Putin lo llama seguido, aunque logros concretos… pocos. Y con Netanyahu, la relación es más clara: si quiere seguir contando con el apoyo de Trump, tendrá que bajar la intensidad en Gaza.