Durante buena parte del siglo XX, la autonomía militar de una nación podía evaluarse observando sus arsenales, astilleros, fábricas, reservas energéticas y capacidad para producir municiones. En el siglo XXI, aquella ecuación se ha vuelto considerablemente más compleja.
Estados Unidos y China compiten por algo más que simplemente desarrollar el modelo más avanzado de inteligencia artificial. Las nuevas cumbres globales y los esfuerzos por sumar socios revelan una disputa aún más profunda: el control de la infraestructura, los estándares y las condiciones de acceso a la misma.
La carrera por la inteligencia artificial ya no se libra únicamente en los laboratorios. Se disputa también en las minas de litio, las fábricas de chips y las alianzas estratégicas. ¿Cómo redefine esta competencia el orden internacional y qué lugar ocupa Argentina?
Mientras el mundo mira a la Inteligencia Artificial, EE. UU. y China libran una competencia más silenciosa: la carrera cuántica. Una tecnología capaz de alterar el cifrado global, las cadenas críticas y el equilibrio del poder digital que sostiene al Sistema Internacional. Por Estanislao Molinas