¿Por qué en una cumbre internacional los líderes, y sus respectivas banderas, se colocan en un orden determinado? ¿Quién decide dónde se sienta cada invitado? La respuesta está en el arte de aplicar las normas, las tradiciones y la cortesía que disciplinan armoniosamente la interacción entre representantes y funcionarios de diferentes Estados.
El reciente acuerdo entre Israel y Hamas pone de relieve una realidad incómoda pero necesaria: en ciertos contextos, negociar con actores violentos no es un acto de debilidad, sino una herramienta indispensable para detener la violencia, proteger vidas y construir un orden político duradero. Por Agustín Bazán
La cumbre Trump–Putin en Alaska y el posterior encuentro en la Casa Blanca con líderes europeos mostró que la diplomacia ya no se juega en dos niveles, sino en múltiples tableros constantemente.