La idea de que Estados Unidos deja lentamente de ser una potencia hegemónica, es una afirmación que se repite como un mantra cada vez que oímos como China expande su presencia económica o Rusia desafía el orden de seguridad europeo.
La transición energética ha inaugurado un nuevo lenguaje del poder: quien controle la energía, los minerales críticos y las cadenas tecnológicas dominará la geopolítica del siglo XXI.
La ONU aprobó un esquema de gobernanza y seguridad sin precedentes para Gaza. Pero entre tutela internacional, desarme forzoso y soberanía en suspenso, la pregunta kantiana persiste: ¿Estamos ante el inicio de una paz duradera o ante una arquitectura temporal destinada a fracturarse?
El modelo económico actual se encuentra en crisis y profundizada por la sorpresiva pandemia. De no lograrse un cambio contundente en la organización de nuestras sociedades, los escenarios a futuro son tristemente sombríos. Por Fernando Ruiz