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DIPLORAMA 63

¿Quién es más antidemocrático? El que llama a que todos elijamos al Poder Judicial o el que llama a no votar.

Claudia Sheinbaum

Edición N° 63

En términos generales, semana tranquila, menos para los Macron que deben solucionar algunas cositas, el motivo como la pareja en si, es una incógnita. Mientras tanto quedaremos atentos. Atentos a los resultados de las primeras elecciones judiciales que se celebran en México, y las repercusiones que habrá en la comunidad internacional. Atentos a los efectos que desencadenará el reciente acuerdo para la producción conjunta de misiles de largo alcance entre Zelenski y el entrante canciller alemán Friedrich Merz. Finalmente, estaremos atentos a las acciones que emprenderá el BRICS y su plan de reforma de la OMC que refleje mejor la estructura actual de la economía mundial.

Desde el lujo de las alfombras rojas donde habita el poder, hasta la suciedad de los escombros de la historia, en Diplomacia Activa leemos entre líneas, escuchamos entre bombardeos y traducimos los gestos para que nos ayudes a descifrar el panorama global. Es por esto que te invitamos a interactuar con nosotros mediante las «Notas al Editor», donde podrás dejarnos inquietudes, comentarios, o simplemente un análisis de los temas que tratamos semana a semana.


¿Juzgando elecciones o eligiendo jueces?

Iker Escobar León

Ilustración | Justin Renteria

Si hay algo que ha ocupado últimamente al colectivo mexicano y lo haya polarizado aún más que el deporte, se trata de la inminente elección de personas juzgadoras a lo largo de los Estados Unidos Mexicanos. En pocas horas, este domingo, 1 de junio, el ánimo nacional gravitará alrededor de estos comicios que no terminan por quedar del todo claros.

El “experimento kafkiano” promete una lucha contra la corrupción y el privilegio en el seno del Poder Judicial de la Federación, los cuales yacen del nepotismo, de acuerdo con el oficialismo. Esta cruzada, propuesta y aprobada bajo la poniente administración lopezobradorista, busca otorgar legitimidad democrática al Poder Judicial de la Federación mediante la elección popular, en una primera ronda, de 881 cargos federales y 1800 locales provenientes de 19 entidades, teniendo a su vez una segunda jornada en 2027. En este sentido, los votantes estarán a la espera de sus seis boletas para marcar el siguiente rumbo de la nación.

Por su parte, los detractores acusan que la elección de jueces, magistrados y ministros atenta contra la independencia del poder político, sometiéndolo a objeto de influencias e intereses que menoscaben la justicia. Este intenso debate ha logrado que México se torne el foco de atención internacional, tratándose así del primer país que delega enteramente la designación de sus jueces a la población. La expectativa e incertidumbre en torno a los resultados electorales plantea futuras repercusiones tanto económicas y comerciales como políticas y diplomáticas; la premura y la magnitud de esta tarea pone en duda la ejecución de este proceso democrático.

Con grandes factores en juego, las elecciones judiciales de México trascenderán como un objeto de estudio para la comunidad internacional. Con llamados al abstencionismo y otros por una elección informada e inteligente, el futuro de México se decidirá en los próximos días, mientras pende de un hilo. ¿Tú qué opinas? ¿Concuerdas con la elección popular de personas juzgadoras?

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Zelenski en Berlín y su nueva gira por Europa

Santiago Leiva

Imagen | MONOCLE

Volodimir Zelensky, visitó Alemana por primera vez, desde que Friedrich Merz asumió como Canciller del país. El mandatario ucraniano fue recibido con honores militares, dando pie a los protocolos que exige una visita de Estado. Pero más allá de lo ocurrido en la ceremonia, a puertas adentro de la cancillería federal, el viaje concretó un momento clave en la política europea: tanto Berlín como Kiev firmaron un acuerdo para la producción conjunta de misiles de largo alcance en territorio ucraniano. A su vez, contra lo pronosticado por expertos y por los dichos del mismo canciller Merz, no hubo especificaciones en la tan esperada entrega y autorización de uso de misiles balísticos Taurus, cuyo alcance permitiría atacar la retaguardia rusa

Este punto no es menor. El año pasado, los Estados Unidos de América y Francia, habían autorizado junto a la administración del anterior canciller alemán Scholz, el uso limitado de misiles importados de medio alcance, hasta 300 km más allá de la frontera ucraniana. El nuevo acuerdo permite expandir las capacidades ofensivas ucranianas y permitiría construir armamento propio, sin restricciones geográficas de uso. En un escenario donde el apoyo estadounidense es incierto y la agresión rusa se intensifica, el nuevo canciller alemán busca proyectar la unión y la fuerza en el continente europeo

La visita del mandatario ucraniano debe leerse como una reafirmación de alianzas. No solo en el complejo militar europeo, sino en el flujo de asistencia económica y paquetes de ayuda. En un contexto de polarización en el llamado ¨bloque occidental¨, el envío de 5.000 millones de euros es solo una parte del mensaje: el verdadero giro está en la voluntad de acción. Por otro lado, más allá del multilateralismo, el simbolismo de Berlín no solo refuerza el vínculo bilateral donde la política de defensa se convierte en un lenguaje diplomático en sí mismo; sino que posiciona a Alemania como el principal motor militar en el viejo continente

Es evidente que el campo de batalla está cambiando, y la injerencia de actores terceros se encuentra cada vez más presente. No solo así, sino que los cambios de balance de poder y el reemplazo de la ayuda norteamericana por la asistencia militar europea, son parte de una transición que se hará más notable a lo largo del tiempo. Quizás, si estas condiciones persisten, no sería sorprendente que la reacción del Kremlin replique una respuesta reactiva e inmediata

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BRICS a la vanguardia

Valentina Salovich

Ilustración | Guillem Casasús

En un contexto de creciente tensión comercial y fragmentación del orden internacional, la reciente declaración del BRICS sobre la reforma de la OMC y el fortalecimiento del sistema multilateral de comercio adquiere gran relevancia. Mientras potencias tradicionales como Estados Unidos endurecen su discurso proteccionista, los países del BRICS emergen, según sus portavoces, como una voz que aboga por un comercio más equitativo y reglas claras, marcando una posible reconfiguración del liderazgo en el sistema económico global.

Durante su 15ª Reunión de Ministros de Comercio, celebrada en Brasilia bajo la presidencia brasileña, el grupo reafirmó su compromiso con una reforma de la OMC que refleje mejor la estructura actual de la economía mundial. La declaración denuncia la proliferación de medidas comerciales restrictivas y el proteccionismo encubierto bajo argumentos ambientales, señalando sus efectos negativos sobre las cadenas de suministro globales y el desarrollo económico. A su vez, en materia de gobernanza de datos, el grupo reconoce la necesidad de un marco común de gobernanza de los mismos, alentando a tomar medidas para promover el acceso seguro a la tecnología, impulsar la digitalización de la industria y de los servicios, entre otros. 

Este movimiento, en paralelo a las amenazas de Donald Trump de imponer un arancel del 50% a los productos europeos y aranceles recíprocos a toda una lista de países —cuya imposición se encuentra actualmente bajo disputa legal en tribunales estadounidenses—, plantea una bifurcación en el comercio global: por un lado, el aislacionismo y los acuerdos bilaterales forzados; por otro, un impulso desde el Sur Global hacia un multilateralismo reformado. Si el BRICS logra consolidar su agenda en la próxima cumbre de julio, podría posicionarse como un contrapeso efectivo ante los giros unilaterales de las potencias tradicionales.

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Ambigüedad Estratégica

En Diplomacia Activa exploramos recientemente en “Disuasión Extendida: la teatralidad del poder“ cómo los Estados escenifican fuerza y compromiso a través de gestos simbólicos. En el caso de Estados Unidos y Taiwán, esta representación se combina con un recurso aún más sutil y que se coloca como el diploconcepto de la semana: la “ambigüedad estratégica”.

La ambigüedad estratégica consiste en mantener deliberadamente una postura imprecisa sobre lo que un país haría frente a un escenario crítico. Su objetivo es doble: disuadir al adversario sin comprometerse con una respuesta específica, y preservar libertad de acción para el futuro. Es una táctica que convierte la incertidumbre en una forma de poder.

Estados Unidos ha aplicado esta estrategia durante décadas respecto a Taiwán. Aunque reconoce a Beijing como único gobierno chino, no ha descartado una intervención militar si la isla es atacada. No es una promesa firme ni una negación clara, sino un cálculo cuidadoso que busca evitar una guerra sin abandonar la disuasión. Esa ambigüedad se refuerza con maniobras militares, ventas de armas y visitas diplomáticas: señales que no afirman, pero tampoco niegan.

Israel también ha sido un referente en el uso de la ambigüedad estratégica, especialmente en relación con su presunto arsenal nuclear. Nunca ha confirmado ni desmentido su posesión, lo que le permite mantener una ventaja disuasiva sin violar tratados internacionales ni provocar una condena formal. El silencio, en este caso, funciona como una amenaza implícita.

La doctrina nuclear de Rusia también se mueve en estos márgenes. Moscú ha advertido que podría usar armas nucleares si se enfrenta a una «amenaza existencial», pero no define con claridad qué significaría eso. Esa ambigüedad busca sembrar duda en los países occidentales y frenar cualquier escalada que cruce límites difusos.

Incluso la OTAN aplicó esta lógica con Ucrania antes de 2022. Nunca prometió su ingreso formal, pero ofrecía cooperación militar creciente. La falta de definiciones claras mantenía la tensión bajo control, al menos en teoría.

China, por su parte, recurre a la ambigüedad en sus reclamos sobre el Mar de la China Meridional. A través de declaraciones imprecisas y presencia militar ocasional, proyecta soberanía sin declarar abiertamente un conflicto, dejando que los demás calculen riesgos sin certezas.

La ambigüedad estratégica puede ser eficaz, pero no está exenta de riesgos. Mal manejada, puede interpretarse como debilidad, provocar errores de cálculo o dejar a los aliados con dudas sobre el compromiso real. En un contexto global dominado por la demanda de transparencia, redes sociales y diplomacia digital, sostener el silencio como arma disuasiva exige precisión, constancia y una narrativa bien construida.

¿Hasta qué punto puede un país sostener la duda como política exterior sin sacrificar credibilidad?


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