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Esvástica: del amor al Nazismo

Una reflexión sobre la extensa historia de la simbología esvástica y cómo se convirtió en la marca del Partido Nazi.

Uno de los símbolos más famosos de todos los tiempos: la esvástica, una cruz cuyos brazos están doblados en ángulo recto. Es la cruz que utilizaron los nazis en su bandera y con la que se recuerda uno de los genocidios más cruentos de la historia de la humanidad: el Holocausto. Sin embargo, para hablar de este símbolo tenemos que remontarnos aproximadamente unos 15.000 años atrás y conocer sus comienzos.

El nombre svástica proviene del sánscrito y significa “buena fortuna” o “bienestar”. También se la conoce con el nombre de cruz gamada, cruz cramponada (o harenkreuz) y tetraskel. Hasta antes de la adopción Nazi, se le atribuyó el significado de suerte, éxito, prosperidad, felicidad, bien, salud, entre otros; siendo un símbolo dotado únicamente de significados positivos. Lo cierto es que, para sorpresa de muchos, este símbolo tiene una extensa relación con la humanidad formando parte de la historia del mundo oriental y occidental.

En Oriente, la esvástica tiene connotaciones religiosas, encontrándose principalmente en los templos budistas e hindúes. En la religión budista este símbolo se utiliza en posición horizontal, apareciendo en el pecho de numerosas esculturas y monumentos a Buda. Mientras tanto, en el hinduismo se atribuye a la adoración del dios Visnú, quien lo lleva dibujado en una de sus cuatro manos. También en China se utiliza en alimentos vegetarianos para indicar que son aptos para el consumo de budistas estrictos, en los cuellos de ropa de los niños para protegerlos de los malos espíritus y en representación de los cuatro elementos: fuego, tierra, agua y aire. Del mismo modo, el Tíbet utilizó la esvástica como un emblema ligado a fuerzas poderosas y esotéricas.

Del otro lado del globo, el mundo occidental tiene su historia con este símbolo. Para empezar, se encuentra en algunas iglesias cristianas románicas góticas ya que se utilizaba para disimular la cruz de Cristo y evitar las persecuciones de la época. En la cultura griega la esvástica se usaba como un ornamento arquitectónico llamado patrón griego en llave, aplicándose hasta hoy en día en baldosas y textiles. También se utilizó en el diseño de jarrones y envases.

En la cultura nórdica, la cruz gamada se utilizaba de manera espiritual asociada al Dios Thor. Algunos dicen que su martillo fue la herramienta que se utilizó para crearla, mientras que otros aluden a que la esvástica representa la rotación del cosmos alrededor del eje universal.

Antes de transformarse en un símbolo Nazi se utilizó incluso en publicidades de grandes marcas como Coca Cola, en las botellas de cerveza Carlsberg, los Boy Scouts y el Club de Niñas de América.

¿Cómo llegó a ser símbolo del nazismo?

A finales del siglo XIX el arqueólogo Heinrich Schliemann descubrió en sus excavaciones que la esvástica estaba en la antigua Troya. Schliemann no tardó en relacionarla con formas similares halladas en piezas de cerámica en Alemania y fue así como se comenzó a instalar la idea de que había sido un importante símbolo religioso de los antepasados remotos del pueblo alemán. De esta manera, la esvástica comenzó a utilizarse en muchos ambientes como un símbolo de la buena suerte.

Durante esta época, los nacionalismos europeos iban tomando cada vez más peso, sobre todo en Alemania. A su vez, se empezó a desarrollar una teoría que encontraba similitudes entre el alemán y el sánscrito, lo que les llevó a deducir que las culturas de la zona del Río Indo (actualmente Pakistán, sureste de Afganistán y noroeste de la India) y la alemana tenían un pasado en común. El arqueólogo Gustaf Kossinna sostenía la teoría de que una raza original “pura” formada por arios, que habría conquistado Europa y Asia, se había mezclado con los indígenas, lo que habría dado origen a la “impureza racial”. También se descubrieron objetos de tribus nómadas arias con esvásticas grabadas. Así fue como de a poco empezó a asentarse la creencia entre los grupos más nacionalistas alemanes de que tuvo que haber existido una raza aria original que dio origen al pueblo alemán.

En 1920 el Partido Nazi adoptó una esvástica negra en su bandera sobre un círculo blanco que a su vez se apoyaba en un fondo rojo, utilizando los mismos colores de la bandera del Imperio alemán. Claro está que la cruz gamada era un ícono pregnante, fácil de recordar y extremadamente diferenciador para el partido, lo que les permitió sustentar rápidamente su imagen de política.

Según textuales palabras de Adolf Hitler en su libro Mi lucha: “¡Y es realmente un símbolo! No sólo porque mediante esos colores, ardientemente amados por nosotros y que tantas glorias conquistaron para el pueblo alemán, testimoniamos nuestro respeto al pasado, sino porque eran también la mejor encarnación de los propósitos del movimiento. Como socialistas nacionales, vemos en nuestra bandera nuestro programa. En el rojo, la idea social del movimiento; en el blanco, la idea nacionalista; en la esvástica, la misión de luchar por la victoria del hombre ario y al mismo tiempo por el triunfo de la idea del trabajo productivo, idea que es y será siempre antisemita.”

Algunas reflexiones

Adolf Hitler, en su libro Mi Lucha, se refirió a la esvástica como el símbolo de la “lucha por la victoria del hombre ario”. Resulta sorprendente cómo este partido logró apropiarse de un símbolo casi inocente para transformarlo en una representación gráfica del odio y la violencia. El crítico e historiador del diseño, Steven Haller, explica en su libro La esvástica y los símbolos del odio, las cargas que este símbolo viene arrastrando a través de la historia. En sus palabras “la esvástica nazi es una obscenidad visual que provoca emociones profundas en todas partes. Los nazis crearon este diseño primero como un emblema del partido, luego como un signo de orgullo nacional y, en última instancia, como la marca registrada de la malevolencia incesante de Adolf Hitler en nombre de la superioridad nacional”

A la historia de cómo la esvástica pasó de ser un símbolo universalmente bueno, utilizado en numerosas culturas para representar fortuna, salud y felicidad, se contrapone  la cantidad de sangre derramada por millones de personas inocentes y la extrema maldad del Partido Nazi. Sin embargo, si hiciéramos una comparación por usufructo, fueron más los años en los cuales la esvástica fue un diseño con carga y significación positiva que los que fue utilizada como símbolo nazi, pero la dureza de los hechos terminó por arrebatarle sus valores iniciales.

Sin duda alguna sería demasiado pretencioso pedir al pueblo alemán y las víctimas de este atroz genocidio, reivindicar el significado original de la esvástica. En palabras de un sobreviviente del Holocausto, Freddie Knoller: “Para el pueblo judío es un símbolo de temor, supresión y exterminación. Es un símbolo que jamás podrán cambiar”.


Columnista invitada

Melany Fiorella Mastrangelo (Argentina). Lic. En Diseño, Universidad de Mendoza

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