Dos siglos después, la “fruta madura” no cayó: Cuba resiste en el corazón del tablero hemisférico, asediada por la presión energética de Washington y una crisis persistente que la empuja a negociar sin ceder el control de su sistema.
Ante un mundo que se rearma y se fragmenta, Estados Unidos abraza un realismo descarnado que revitaliza viejas doctrinas y margina al multilateralismo. El resultado es un 2026 donde la fuerza vuelve a dictar las reglas.
José Martí es una de las primeras voces antiimperialista que advierte que el “panamericanismo” que propone el gobierno estadounidense, el cual no es otra cosa que un instrumento para legitimar su dominio imperial económico. Por Agustina Miranda Giordano