Estados Unidos y China compiten por algo más que simplemente desarrollar el modelo más avanzado de inteligencia artificial. Las nuevas cumbres globales y los esfuerzos por sumar socios revelan una disputa aún más profunda: el control de la infraestructura, los estándares y las condiciones de acceso a la misma.
🇧🇷 Mientras el mundo acelera su transición energética y las grandes potencias compiten por asegurar recursos estratégicos, Brasil comienza a ocupar un lugar cada vez más central en el tablero global. En un escenario donde Estados Unidos y China priorizan sus intereses materiales por encima de las afinidades ideológicas, el gigante sudamericano emerge como una potencia capaz de combinar recursos críticos, capacidad industrial y proyección geopolítica.