DIPLORAMA 47
Estados Unidos tomará el control de la Franja de Gaza y también haremos un trabajo con ella. La poseeremos
Donald Trump, presidente de Estados Unidos, durante la visita de Benjamin Netanyahu, primer ministro israelí, en Washington D.C
Edición N° 47
No, el 2025 no nos dará descanso. Esta semana, Marco Rubio se puso los botines y salió de gira por América Latina con una estrategia que mezcla diplomacia, seguridad y un intento de marcarle la cancha a China. Mientras tanto, Trump lanzó una propuesta que dejó a todos boquiabiertos: ¿Estados Unidos tomando control de Gaza? Así como lo escuchas. Y desde Argentina, Javier Milei se tiñó de trumpisto y rompió con la OMS, y promete hacerlo con el Acuerdo de París.
Pero eso no es todo. Un país de América Latina se prepara para ir a las urnas. ¿Sabes cuál es? Te dejamos una pista: en poco tiempo, pasó de ser un oasis de seguridad a un verdadero infierno de violencia narco. ¿Curioso por saber de quién hablamos? Tendrás que llegar hasta el final de DIPLORAMA para descubrirlo.
La agenda de Rubio 2025
Luca Nava

La gira del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, por cinco países de América Latina —Panamá, El Salvador, Costa Rica, Guatemala y República Dominicana— marcó un hito en la política exterior del nuevo ciclo trumpista. Del 1 al 6 de febrero, Rubio se encaminó en la búsqueda de cooperación en términos de migración, seguridad y economía, en un intento de contrarrestar la creciente influencia de China en la región.
Uno de los temas más sensibles fue el Canal de Panamá. Trump ha expresado su deseo de «recuperar el control» de esta vía estratégica, argumentando que la influencia china es una amenaza. Aunque China no lo controla directamente, empresas hongkonesas operan puertos en ambos extremos, lo que preocupa a Washington. Surgieron informes sobre una posible exención de tarifas para barcos estadounidenses, pero la Autoridad del Canal de Panamá negó tal acuerdo, generando incertidumbre sobre el estado real de las negociaciones.
La migración irregular también fue un tema de mucha cabida durante la gira. Rubio ha enfatizado la necesidad de colaborar con países de toda América Latina para frenar los flujos migratorios y reforzar la seguridad fronteriza, priorizando la repatriación de inmigrantes ilegales, en sintonía con la política de Trump. En El Salvador, se acordó deportar a migrantes con antecedentes criminales a las megacárceles del país, fortaleciendo una alianza en seguridad con Nayib Bukele.
Otro evento clave fue la incautación en República Dominicana de un avión Dassault Falcon 200, usado por altos funcionarios venezolanos. Rubio supervisó la confiscación, justificándola como una medida contra el lavado de dinero y en cumplimiento de sanciones al régimen de Maduro. Por otro lado, el Secretario se reunió con líderes opositores al régimen, reafirmando el apoyo de Washington a la liberación de presos políticos y la restauración de la democracia en Venezuela.
Si bien se podría decir que las consecuencias inmediatas de esta gira incluyeron una mayor cooperación Norte – Sur en materia de seguridad y migración, la postura de EE.UU. sobre el Canal de Panamá no dejó de generar tensiones diplomáticas no solo en el país, sino en toda la región. Otro factor que también no pasó desapercibido para Latinoamérica fue la defensa de Rubio sobre la disolución de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) ordenada por el presidente Trump, además de la intención del país norteamericano de asumir todo el control sobre Gaza, comentarios a los que Rubio se abstuvo de comentar o pronunció pocas palabras al respecto. En suma, el periplo de Rubio se centró en reforzar la estrategia de la administración Trump para consolidar su influencia en América Latina y promover sus intereses geopolíticos en la región, en un contexto de competencia con el Dragón asiático. No obstante, para consolidar este tipo de alianzas firmes con Latinoamérica y el mundo, Rubio deberá malabarear minuto a minuto sus intenciones amistosas y bienaventuradas con las explosivas decisiones de una reforzada y enérgica dirigencia trumpista.
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Gaza, ¿El Estado 51?
Valentina Salovich

Durante la última visita del Primer Ministro israelí a Estados Unidos, el presidente recientemente reelecto ha declarado su intención sobre la posesión de Gaza por parte de Estados Unidos. Trump señaló que el objetivo era que los residentes de Gaza dejarán la zona por un tiempo «provisional» mientras se realizaba la limpieza de los escombros y la reconstrucción de la infraestructura en un intento por convertir la Franja de Gaza en “La Riviera del Oriente Medio”. No obstante, según el derecho internacional, los intentos de trasladar por la fuerza poblaciones desde territorios ocupados están prohibidos.
Si bien las declaraciones sostienen que no habrá presencia de soldados estadounidenses en la Franja y que la población palestina será reasentada en lugares “más seguros y bonitos”, la comunidad internacional, en su mayoría, no apoya la iniciativa. La Comisión Europea ha manifestado su rechazo a cualquier acto que suponga un desplazamiento forzado de la población palestina de ese territorio. Por su parte, Egipto, la Autoridad Palestina, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, entre otros países de la región, rechazaron el desplazamiento de los palestinos “bajo cualquier circunstancia o justificación”. Arabia Saudí incluso resaltó que de no existir un Estado independiente palestino, no establecerá relaciones diplomáticas con Israel.
Países como Australia, Turquía, China, Rusia e Italia, mantienen el apoyo a la solución de dos Estados: dividir Palestina en dos Estados, uno judío y otro árabe, con un régimen internacional especial para Jerusalén. En lo que concierne a la ONU, ésta expresó sorpresa ante la situación y destacó la dificultad de comentar sobre un tema tan delicado. Afirmó que la autodeterminación es un principio fundamental del derecho internacional, que debe ser protegido por todos los Estados. En contraste, el plan de Trump ha tenido el visto bueno casi únicamente por parte de políticos israelíes, especialmente aquellos de la extrema derecha.
Mientras el presidente Trump presentaba su controvertida propuesta, cientos de manifestantes se reunieron frente a la Casa Blanca para recordarle que “Palestina no está a la venta”. Los activistas expresaron su rechazo, afirmando que no desean que los fondos de sus impuestos se utilicen para financiar la violencia contra los palestinos. La propuesta también encontró resistencia entre la base del presidente, tanto su electorado como algunos senadores republicanos declararon que no la aceptarían. Esta respuesta de la población estadounidense pone de manifiesto la contradicción entre la propuesta de campaña de «América Primero» y las acciones que se pretenden llevar a cabo en Gaza.
Para explorar más a fondo este tema y el conflicto entre Israel y Palestina, sugerimos leer los siguientes artículos:
Milei, a la fila
Valentina Terranova

El reciente anuncio del gobierno argentino liderado por Javier Milei que dejaría a Argentina fuera de la Organización Mundial de la Salud genera revuelo y preocupación. No solo por el aislamiento sanitario que ello conlleva sino también por lo arbitrario de su decisión. ¿Para quién juega Milei?
A solo días de la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos firmó una orden para retirar al país de forma inmediata del organismo internacional. Ahora, Milei parece seguir sus pasos. ¿Por qué lo trascendental de la medida? La OMS coordina los esfuerzos internacionales en materia de salud pública desde hace décadas. Lo cierto es que aunque no es un organismo perfecto, se funda bajo los objetivos de la colaboración y organización entre países, generando una red de apoyo entre los países miembros. Algo crucial a la hora de enfrentar problemáticas que trascienden fronteras.
“No vamos a permitir que un organismo internacional intervenga en nuestra soberanía, mucho menos en nuestra salud” sentenció Milei esta semana. Aunque el presidente argentino se jacta de proteger la soberanía y las capacidades de nuestro país, se vuelve un aplaudidor de las filas del séquito trumpista. Lo cierto es que hay problemáticas emergentes a las que el país sudamericano no puede hacerle frente solo, ya que siendo realistas, Argentina necesita del organismo asesor más de lo que la OMS nos necesita. El costo de este “trumpismo periferico” será a la larga la falta de acceso a información, a medicamentos, a financiamiento y a la capacidad de reaccionar a cuestiones sanitarias interestatales.
De manera similar, Milei ha expresado su intención de retirar a Argentina del Acuerdo de París, el pacto internacional más importante contra el cambio climático. “No estoy de acuerdo con la agenda ambientalista, que me parece un completo fraude”, declaró a un diario francés esta semana. Cabe destacar que el pacto busca mantener las temperaturas globales por debajo de 1.5, a través de los objetivos de la agenda 2030 y que de los países miembros de Naciones Unidas solo Estados Unidos, Irán, Libia y Yemen se hallan fuera.
Sus declaraciones negacionistas ocurren mientras más de 18.000 hectáreas de bosques arden en la Patagonia, causando daños incalculables a ecosistemas y comunidades. Mientras líderes globales buscan soluciones para detener el cambio climático, Milei elige jugar un juego ideológico. ¿Cuánto le costará a la sociedad argentina el capricho de Milei por llamar la atención de su ídolo, Donald Trump?
Te dejamos información de interés para seguir más de cerca el tema:
- Tras la salida de la OMS, Milei también analiza retirar a la Argentina del Acuerdo de París: “Me parece un fraude” | Infobae
- Javier Milei anunció la salida de la Argentina de la Organización Mundial de la Salud: por qué y qué implica esta decisión | Chequeado
- Argentina y la OMS: «Milei está haciendo mímica de Trump” | DW
Elecciones en Ecuador: entre el voto y la violencia
Marko Sal

Los ecuatorianos acudirán a las urnas el próximo domingo 9 de febrero para elegir a su próximo presidente, así como a los miembros de la Asamblea Nacional y a representantes de gobiernos locales. Particularmente, la atención se centra en Daniel Noboa, del partido Acción Democrática Nacional (ADN), quien ha polarizado a la ciudadanía con su política de “mano dura” contra el crimen organizado y la delincuencia.
Según un sondeo de Ipsos, Noboa lidera la intención de voto con un 45.3%, seguido por Luisa González, abogada y ex secretaria de la Administración Pública durante el gobierno de Rafael Correa (2007-2017), con un 31.3%. Además, de acuerdo con la consultora el 29% de los ecuatorianos considera que el próximo jefe de Estado debe ser «firme contra la delincuencia», uno de los puntos centrales de la campaña de Noboa que también ha generado inquietud.
En su breve mandato, el empresario ecuatoriano ha militarizado “zonas calientes”, declarado un estado de guerra interna y clasificado a las organizaciones criminales como grupos terroristas. La crisis de seguridad es alarmante: hasta el 26 de enero de este año, Ecuador registró aproximadamente 658 homicidios violentos por cada 100,000 habitantes. A esto se suma la crisis energética, que ha provocado apagones masivos, y una economía que, si bien Noboa ha logrado estabilizar a nivel macroeconómico, aún enfrenta el desafío de generar empleo.
La violencia política es una amenaza latente de cara a las elecciones del domingo 9. El asesinato del candidato presidencial Fernando Villavicencio en agosto de 2023 expuso la fragilidad de la seguridad en el país. Por temor a nuevos atentados, muchos candidatos han restringido sus actividades de campaña, limitando su presencia en las calles e incluso utilizando chalecos antibalas en eventos.
Noboa ha consolidado su campaña en torno a la narrativa de “mano dura” y la militarización, aprovechando la alta aprobación del 63% de las Fuerzas Armadas en un contexto de desconfianza hacia las instituciones gubernamentales. Su alineamiento con líderes conservadores como Trump, Bukele y Milei busca fortalecer su imagen entre sectores afines. Al mismo tiempo, su decisión de imponer un arancel del 27% a productos mexicanos parece responder a un cálculo electoral, aunque podría encarecer bienes esenciales, como medicamentos, y afectar directamente a los consumidores.
Las elecciones en Ecuador parecen perfilar a un candidato favorito, pero no estarán exentas de incertidumbre. La violencia y la tensión se perfilan como protagonistas de este proceso.
¿Te interesa seguir de cerca esta elección? Te dejamos las siguientes recomendaciones:
Madman Theory
Donald Trump está en la mente de todos. En menos de un mes de gobierno ha desatado tensiones con México, Canadá, China y Colombia a través de represalias arancelarias, ha propuesto desplazar a miles de palestinos de Gaza y ha advertido a Panamá que de no retirarse de la iniciativa de la Franja y la Ruta, las consecuencias serán graves. Es adecuado decir que Trump ha actuado con verdadera locura, o al menos con la apariencia de ella.
Esta irracionalidad nos conduce al diploconcepto de la semana: la Teoría del Loco o Madman Theory. Esta es una estrategia de política exterior basada en la idea de que un líder debe de aparentar ser irracional e impredecible para generar temor en sus adversarios. La lógica detrás es que si otros creen que un actor es capaz de tomar decisiones extremas —como el uso de la fuerza militar sin límites o represalias comerciales agresivas— evitarán provocaciones y cederán concesiones para evitar una catástrofe. En pocas palabras: disuasión extrema.
La estrategia del líder impredecible se atribuye a Richard Nixon, expresidente de Estados Unidos, quien utilizó este método bajo la asesoría de Henry Kissinger para convencer a la Unión Soviética y a Vietnam del Norte de que Estados Unidos era lo suficientemente impulsivo como para recurrir a decisiones extremas —incluso un ataque nuclear— si las negociaciones de paz no avanzaban. Al igual que Nixon, otros líderes como Vladimir Putin, Muammar el Gadafi y Kim Jong-un han seguido estrategias similares, cada uno con su propia fórmula de imprevisibilidad.
Trump encarna a la perfección la Teoría del Loco, incluso más que Nixon. Su estrategia puede funcionar en ciertas circunstancias, como disuadir a China de intervenir en Taiwán o evitar que Rusia ataque a un país miembro de la OTAN. Sin embargo, la locura puede traer graves consecuencias. Si sus adversarios perciben su irracionalidad como un bluff, pueden optar por desafiarlo, aumentando el riesgo de confrontaciones. Para que la Teoría del Loco surta efecto, un gramo de racionalidad puede marcar la diferencia.
Nicolás Maquiavelo decía que “la locura es algo muy sabio de estimular”. La pregunta es, ¿Trump demostrará límites a su locura? Si quiere que su estrategia funcione, deberá saber cuándo detenerse.
Y vos, ¿crees que Trump es un genio estratégico o un caos descontrolado?

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