Durante buena parte del siglo XX, la autonomía militar de una nación podía evaluarse observando sus arsenales, astilleros, fábricas, reservas energéticas y capacidad para producir municiones. En el siglo XXI, aquella ecuación se ha vuelto considerablemente más compleja.
La carrera por la inteligencia artificial ya no se libra únicamente en los laboratorios. Se disputa también en las minas de litio, las fábricas de chips y las alianzas estratégicas. ¿Cómo redefine esta competencia el orden internacional y qué lugar ocupa Argentina?
Durante los últimos meses, el interés estratégico de Estados Unidos por Groenlandia ha escalado a un nivel sin precedentes. Las declaraciones públicas del presidente Donald Trump captaron la atención de la prensa internacional, los gobiernos europeos, organizaciones multilaterales y los estrategas alrededor del mundo.
La transición energética ha inaugurado un nuevo lenguaje del poder: quien controle la energía, los minerales críticos y las cadenas tecnológicas dominará la geopolítica del siglo XXI.