Irán vuelve a quedar en el centro del reordenamiento global. La presión de EE.UU., el sostén pragmático de China y Rusia, y una crisis interna de legitimidad exponen un nuevo paradigma: la disputa por la hegemonía ya no busca ocupar territorios, sino neutralizar sistemas en un mundo en transición.
El mundo camina al borde del caos. Las guerras ya no son hechos aislados, sino movimientos calculados en un tablero global. En esta nueva “guerra de oportunismo”, cada actor espera su momento para avanzar. Mientras la atención se concentra en Medio Oriente, otras regiones en crisis arden en silencio, poniendo en riesgo una paz que muchos aún creen garantizada.
Desde la extensión de sus tierras donde se han levantado imperios tan colosales hasta su desaparición convertidos en polvo y el crecimiento de monarcas absolutos dejados en el olvido, Oriente Próximo se lo conoce por ser una de las regiones de mayor conflicto a lo largo del tiempo. ¿Factor de disputa común de los acontecimientos? La religión. Por Mauricio Rodriguez