De Ucrania a Medio Oriente, y de Washington a Beijing, las grandes crisis actuales parecen responder a una misma lógica: el declive del orden liberal y el regreso de una política internacional marcada por la competencia entre potencias.
El mundo camina al borde del caos. Las guerras ya no son hechos aislados, sino movimientos calculados en un tablero global. En esta nueva “guerra de oportunismo”, cada actor espera su momento para avanzar. Mientras la atención se concentra en Medio Oriente, otras regiones en crisis arden en silencio, poniendo en riesgo una paz que muchos aún creen garantizada.