El Bitcoin y el estado de excepción declarado en el marco de la guerra contra las pandillas reflejan algo en común. Una búsqueda de la población de soluciones radicales, que reflejan una desconfianza de las instituciones tradicionales.
Guerra total a los pandilleros. Ese es el leitmotiv de Nayib Bukele y su razón de ser. A base de sangre y fuego, el joven presidente del El Salvador ha conseguido reducir drásticamente la violencia en un país dominado por las maras y su figura se ha teñido de tintes casi mesiánicos entre los salvadoreños. Por Arturo Martínez Bautista