Cuando la debilidad es poder
Mientras Occidente interpreta la debilidad como derrota, Rusia la transforma en táctica. Entre sanciones, aislamiento y guerra, Moscú redefine el concepto de poder.
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Mientras Occidente interpreta la debilidad como derrota, Rusia la transforma en táctica. Entre sanciones, aislamiento y guerra, Moscú redefine el concepto de poder.
El 2 de septiembre de 1945, Japón firmó su rendición a bordo del USS Missouri, sellando el final de la Segunda Guerra Mundial y abriendo paso a un orden internacional liderado por Estados Unidos. El silencio impuesto a Japón, la instauración de un nuevo sistema político y las cicatrices dejadas en Asia siguen configurando, hasta hoy, las tensiones y equilibrios estratégicos en la geopolítica del Indo-Pacífico.
La cumbre Trump–Putin en Alaska y el posterior encuentro en la Casa Blanca con líderes europeos mostró que la diplomacia ya no se juega en dos niveles, sino en múltiples tableros constantemente.
En el tablero global, la política no se limita a palabras o actos de diplomacia; también se escribe en maniobras, ejercicios, patrullajes y despliegues que, a veces, parecen eclipsar cualquier negociación verbal.
Estos dos conceptos, razón de Estado y equilibrio de poder, transformaron la forma de ver las relaciones internacionales, al introducir una visión pragmática y realista del comportamiento de los Estados, basada en el interés nacional y el poder. Por Alejo Guaycochea