El reciente acuerdo entre Israel y Hamas pone de relieve una realidad incómoda pero necesaria: en ciertos contextos, negociar con actores violentos no es un acto de debilidad, sino una herramienta indispensable para detener la violencia, proteger vidas y construir un orden político duradero. Por Agustín Bazán
Entre ruinas y exclusiones, Siria celebra sus primeras elecciones parlamentarias tras la caída de Bashar al-Assad. Más que un avance democrático pleno, el proceso refleja una transición frágil, con instituciones en construcción y un país aún marcado por la guerra civil.
La cumbre Trump–Putin en Alaska y el posterior encuentro en la Casa Blanca con líderes europeos mostró que la diplomacia ya no se juega en dos niveles, sino en múltiples tableros constantemente.