Israel e Irán se enfrentan en un conflicto sin precedentes escalando cada, pero mientras el mundo observa con gran preocupación, hay una región que no la ve con tan malos ojos. Paradójicamente, las naciones entre medio de las dos potencias militares celebran que, por primera vez en mucho tiempo, no son el blanco.
Las diferencias en Occidente sobre cómo continuar apoyando a Ucrania se hacen cada vez más evidentes. Mientras Francia y el Reino Unido presionan para desplegar tropas en el terreno, Alemania mantiene una postura prudente, aunque avanza en el apoyo militar a Kiev como respuesta a las amenazas de Estados Unidos. Esta parálisis es aprovechada por Moscú, que intensifica su ofensiva mientras juega con la paz.
Con Trump de vuelta en la Casa Blanca, el futuro de Ucrania podría depender de una paz rápida con concesiones difíciles.