En un mundo fragmentado, donde la diplomacia financiera reconfigura los frágiles equilibrios geopolíticos, la firma del acuerdo entre bloques se perfila como el paso decisivo de las nuevas lógicas económicas entre Europa y Sudamérica.
Una relación que transita por su peor momento coincide con la redefinición del futuro de uno de los países más prósperos del continente americano.
Marco Rubio asume como Secretario de Estado con un motto claro: reforzar el liderazgo estadounidense en el hemisferio occidental y contrarrestar la influencia de China.
Los medios de comunicación lo describían como la “elección más importante de la historia”, aunque esa frase cliché se replique incesablemente cada 4 años. Sin embargo, esta vez parecía ser cierto.