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De Caracas a Neuquén: cómo la crisis venezolana reconfigura el mapa energético argentino

Por Estanislao Molinas y Santiago Luka Cuellar

La captura, detención y procesamiento de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos abre ventanas de oportunidad y riesgos tangibles para los principales actores petroleros de Vaca Muerta, la mayor reserva de hidrocarburos no convencionales de Argentina y uno de los proyectos energéticos más relevantes del hemisferio occidental.

Imagen | Ambito Financiero

Vaca Muerta es una formación geológica de origen marino formada durante el período Jurásico en la Cuenca Neuquina. Su denominación fue establecida en 1931 por el geólogo y paleontólogo estadounidense Charles Edwin Weaver, quien identificó sus afloramientos en la sierra que actualmente lleva ese nombre (Robles, 2012, como se citó en Gobierno de la Provincia de Neuquén, s. f.).

Está compuesta por rocas sedimentarias conocidas como margas bituminosas, caracterizadas por su elevado contenido de materia orgánica. Esta unidad constituye la roca generadora de hidrocarburos líquidos y gaseosos más prolífica de la Cuenca Neuquina. De acuerdo con datos oficiales de la Secretaría de Energía de la Nación, en diciembre de 2024 la producción diaria promedio alcanzó los 442.025 barriles de petróleo y 61.414.035 metros cúbicos de gas, con un total de 2.049 pozos en extracción efectiva.

En agosto de 2024, la producción de Vaca Muerta alcanzó aproximadamente 403 mil barriles diarios de petróleo y 83 millones de metros cúbicos de gas, superando la mitad de la producción total de hidrocarburos del país y mostrando fuertes tasas de crecimiento interanual (PricewaterhouseCoopers Argentina, 2024). Además, tras más de diez años de actividad, Vaca Muerta ha demostrado un desempeño comparable al de formaciones no convencionales líderes de Estados Unidos, como Permian y Eagle Ford.

Munoz-Cortijo y Arnal (2024) y Bansal et al. (2025) señalan que el aumento sostenido de la producción de shale oil y shale gas, habilitado por la expansión del fracking y mejoras en productividad, permitió a la Argentina alcanzar niveles históricamente elevados de producción de hidrocarburos.

En esta línea, antes de 2021, la producción de crudo en Argentina mostraba una tendencia general a la baja, pero desde ese año ha crecido debido al desarrollo de la formación no convencional en el oeste del país (Hill, 2025). Esta formación, que utiliza técnicas de fracking hidráulico, es una de las pocas fuera de Estados Unidos que produce volúmenes significativos de petróleo.

Su expansión ha llevado a que Argentina se ubique como el cuarto mayor productor de petróleo de Sudamérica, detrás de Brasil, Venezuela y Guyana, según estimaciones para el segundo semestre de 2025. La producción se espera que alcance 740 000 b/d en 2025, con Vaca Muerta aportando alrededor del 62 % del total entre enero y octubre. De mantenerse esta tendencia, la producción podría llegar a un promedio de 810 000 b/d en 2026.

A pocos días de haber comenzado el 2026, en la madrugada del 3 de enero, fuerzas militares de Estados Unidos lanzaron ataques aéreos en Caracas y otras zonas de Venezuela como parte de una operación coordinada que incluyó explosiones y sobrevuelos de aeronaves a baja altura (Oropeza, 2026). Las acciones militares de las fuerzas estadounidenses llevaron a la captura del presidente de facto venezolano Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores.

Debido a esto, la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela simboliza la consolidación de un orden internacional basado menos en normas multilaterales y más en la imposición de esferas de influencia mediante el uso del poder y la coerción. En este nuevo escenario, la Administración Trump plantea que el hemisferio occidental debe quedar bajo control predominante de Washington, excluyendo la presencia estratégica de otras potencias, en especial China (Merino, 2026).

América Latina deja así de ser vista principalmente como un espacio de cooperación económica y pasa a ser considerada un territorio clave en la competencia geopolítica por recursos, rutas comerciales e infraestructuras críticas. La creciente presencia china en comercio, financiamiento e inversiones en sectores estratégicos de la región es interpretada por Estados Unidos como una intromisión en su zona de influencia, lo que anticipa presiones para reducir ese margen de acción de Pekín en el continente.

En ese marco, los recursos energéticos sudamericanos adquieren un creciente interés, ya que el acceso a hidrocarburos y minerales estratégicos pasa a ser un objetivo central de las potencias que buscan asegurar su posición en el nuevo equilibrio hemisférico. Vaca Muerta se inserta directamente en esta dinámica, porque su potencial como gran productor de petróleo y gas no convencional convierte a Argentina en un actor energético relevante dentro de la esfera que la administración Trump pretendería consolidar (Merino, 2026).

De este modo, el desarrollo de Vaca Muerta deja de ser solo una cuestión económica meramente nacional y pasa a estar vinculado a las tensiones geopolíticas entre Washington y Pekín por la influencia, las inversiones y el control de los flujos energéticos en América Latina (Merino, 2026).

En este contexto de reordenamiento energético regional, el análisis se concentra en YPF, Pan American Energy y Vista Energy porque son los actores con mayor capacidad de traducir cambios en el entorno externo en decisiones concretas de inversión, producción y exportación dentro de Vaca Muerta (Mottura, 2025; Bansal y Villarroel, 2025).


Ilustración | El Orden Mundial (EOM)

La relevancia de YPF se explica por su papel dominante en el desarrollo del shale argentino y por su estrategia de concentrar capital en Vaca Muerta, lo que la vuelve especialmente sensible a variaciones en precios internacionales, flujos de exportación y expectativas de mercado derivadas de alteraciones en la oferta regional de crudo (Mottura, 2025; Bansal y Villarroel, 2025).

Pan American Energy se incorpora como actor clave porque combina escala operativa, presencia en múltiples segmentos del negocio y un crecimiento sostenido de su actividad en shale, lo que la posiciona como una empresa con capacidad de ajustar ritmos de perforación e inversión ante cambios en el balance energético sudamericano (Mottura, 2025). 

Vista Energy, por su parte, presenta un perfil aún más expuesto a la dinámica del no convencional neuquino, y su reciente expansión mediante la adquisición de activos de Petronas en Vaca Muerta refuerza su dependencia del desempeño de esa cuenca y de las condiciones de exportación de crudo argentino (Reuters, 2025; Mottura, 2025). 

Estas empresas operan en un escenario en el que Vaca Muerta viene registrando fuertes aumentos de producción de petróleo y gas, mayor actividad de perforación y una creciente orientación exportadora, factores que amplifican la sensibilidad de sus estrategias frente a cualquier alteración en la competencia regional por mercados y precios (Bansal y Villarroel, 2025).

En consecuencia, un evento geopolítico que modifique las expectativas sobre la oferta petrolera sudamericana no impacta de manera abstracta, sino que incide sobre compañías que ya están invirtiendo para escalar producción, ampliar exportaciones y aprovechar infraestructura en expansión, lo que convierte a YPF, Pan American Energy y Vista Energy en casos especialmente adecuados para observar cómo se traducen las tensiones regionales en decisiones empresariales concretas dentro de Vaca Muerta (Bansal y Villarroel, 2025; Mottura, 2025; Reuters, 2025).


Imagen | Observatorio Petrolero Sur

Para entender este escenario, y siguiendo los aportes de Molinas (2025), es preciso revertir el famoso axioma clausewitziano: La economía es la continuación de la geopolítica a través de otros medios. Más aún, en el caso de los hidrocarburos, debemos hacer uso de la geoeconomía. Según Mohr y Trebesch este es “el campo que examina los vínculos entre la geopolítica y la economía” (2025, p.3)”.

Desde un marco teórico, la energía se analiza como un activo que condiciona relaciones de poder económico y flujos de inversión, más que como un commodity neutral. En este enfoque, los recursos operan como instrumentos de flexibilidad sistémica para empresas y Estados, al permitir ajustes relativamente rápidos de producción frente a shocks de oferta y demanda. La extradición de Maduro puede ser interpretada como un evento geoeconómico que reconfigura expectativas sobre la futura disponibilidad de crudo venezolano y la competencia entre productores convencionales y no convencionales. 

Por ello, la hipótesis de este artículo es que la extradición de Nicolás Maduro constituye un shock geopolítico que no altera de manera inmediata los volúmenes físicos de producción en Sudamérica, pero sí modifica las expectativas de mercado sobre la futura configuración de la oferta energética regional, en un contexto donde los recursos estratégicos vuelven a estar subordinados a lógicas de poder hemisférico (Merino, 2026).

En ese marco, Vaca Muerta se consolida transitoriamente como un proveedor no convencional percibido como estable dentro de un entorno regional incierto, lo que refuerza su atractivo relativo para inversiones, expansión productiva y posicionamiento exportador (Bansal y Villarroel, 2025). Esta revalorización no implica un cambio estructural automático, sino ajustes graduales en las estrategias empresariales de los principales operadores de la cuenca (Mottura, 2025). 

En este escenario, se espera que YPF y Pan American Energy mantengan la trayectoria de consolidación de sus desarrollos en shale, priorizando eficiencia operativa, escalamiento productivo y aprovechamiento de infraestructura orientada a exportaciones, más que realizar giros abruptos de estrategia (Mottura, 2025; Bansal y Villarroel, 2025). Por su parte, Vista Energy, debido a su mayor concentración de activos en Vaca Muerta y a su reciente ampliación de exposición tras la adquisición de activos de Petronas, tendería a reflejar con mayor rapidez en sus decisiones de inversión y producción cualquier variación en precios, condiciones de exportación o expectativas sobre competencia regional futura (Reuters, 2025; Mottura, 2025).

De este modo, las tres compañías funcionan como indicadores diferenciados de cómo un shock geopolítico externo puede traducirse, vía expectativas de mercado y dinámica exportadora, en respuestas empresariales concretas dentro del principal polo energético no convencional de Argentina (Bansal y Villarroel, 2025; Mottura, 2025).


Imagen | YPF

¿Cómo afecta a YPF? 

En el caso de YPF, la empresa concentra un rol sistémico dentro del desarrollo de Vaca Muerta. Lidera la producción de shale oil y shale gas, participa de manera central en la infraestructura de evacuación y encabeza los proyectos de exportación de largo plazo, incluyendo esquemas de GNL orientados a mercados extrarregionales.

Esta posición convierte a YPF en el principal canal de transmisión entre los cambios en el entorno geopolítico regional y el desempeño agregado del sector hidrocarburífero argentino (YPF, 2025; Econojournal, 2025). El liderazgo de la empresa se materializa en el desempeño de Loma Campana, el bloque que marcó el inicio de la escala industrial en la formación y que recientemente alcanzó un récord histórico de 103.000 barriles diarios de petróleo.

Este yacimiento, operado en conjunto con Chevron, no solo es el de mayor producción del país, sino que se consolida como el segundo yacimiento no convencional más importante del mundo. Un reciente artículo de Infobae plantea que este desempeño consolidó a Loma Campana como el principal desarrollo de shale oil de la Argentina y una de las áreas más relevantes de Vaca Muerta. Desde hace años es considerada el corazón productivo de la formación, por su escala, continuidad operativa y peso dentro de la producción total de la cuenca neuquina (Barreiro, 2026).

A nivel global, Argentina ocupa el 2° puesto en gas no convencional y el 4° puesto en petróleo no convencional. Esto respalda la importancia de Vaca Muerta en el contexto geopolítico actual. Este protagonismo se debe principalmente al desempeño de Loma Campana, liderando el paso a la escala industrial. Para sustentar este crecimiento, YPF encabeza proyectos de infraestructura críticos como el Oleoducto Vaca Muerta Sur, que permitirá la exportación masiva de crudo por el Atlántico hacia fines de 2026.

Estas inversiones, que suman más de 11.000 millones de dólares en asociación con firmas internacionales en los últimos siete años, apuntan a consolidar un superávit comercial energético de 12.500 millones de dólares en el corto plazo, reafirmando el potencial del país como proveedor estratégico en la transición energética global. Para dar soporte a este crecimiento, YPF encabeza proyectos de infraestructura críticos para eliminar los cuellos de botella en el transporte, destacándose el Oleoducto Vaca Muerta Sur.

Esta obra de 437 km, que conectará la cuenca con la terminal de exportación en Punta Colorada (Río Negro), permitirá la salida masiva de crudo por el Atlántico hacia fines de 2026 (Powell & Djokovic, 2025). Acompañando esta expansión logística, la rehabilitación del Oleoducto Trasandino y la construcción del tramo Vaca Muerta Norte ya permiten canalizar la producción hacia Chile y los mercados del Pacífico. Estos desarrollos son el resultado de una política de asociación estratégica que ha captado más de 11.000 millones de dólares en inversión de socios internacionales en los últimos siete años (Real Time Intelligence Center YPF, 2025.).

El gráfico muestra cómo el crecimiento sostenido de la producción de petróleo y gas permite a Argentina revertir su histórico déficit energético y transformarse en un exportador neto hacia 2030. Este proceso busca reducir una de las principales vulnerabilidades geoeconómicas del país y fortalece su margen de maniobra macroeconómico.

Imagen | YPF IR DAY 2025

La producción alcanza un punto de inflexión en 2025, superando máximos históricos y consolidando una expansión de largo plazo. En este marco, YPF emerge como actor estratégico, liderando el aumento de las exportaciones energéticas y explicando una porción creciente del total nacional.

La proyección de exportaciones cercanas a USD 40.000 millones anuales reposiciona a Argentina en el mapa energético regional y global. Desde una perspectiva geopolítica, la energía deja de ser un factor de restricción para convertirse en un activo de poder, soberanía económica e inserción internacional.

¿Cómo afecta a Pan American Energy? 

Pan American Energy representa un segundo perfil estratégico, caracterizado por su exposición directa a mercados internacionales y a contratos de exportación. Su participación en el consorcio Southern Energy y la firma de acuerdos de suministro de GNL con compradores europeos la posicionan como un actor particularmente sensible a las señales de precio y a la percepción de estabilidad del entorno energético regional.

En este contexto, la extradición de Maduro abre una ventana de oportunidad vinculada a la valorización de proveedores no convencionales confiables, pero también introduce riesgos asociados a una eventual recomposición de la oferta regional en el mediano plazo (Reuters, 2025; Infobae, 2025).

Para PAE, Vaca Muerta es considerada el «unconventional play» más exitoso fuera de los Estados Unidos, y para PAE representa el núcleo de su estrategia de crecimiento y liderazgo tecnológico. PAE lidera la aplicación de técnicas de terminación de vanguardia (como High Density Completion, Engineering Completions y Variable Shot Clusters), logrando acelerar su curva de aprendizaje al incorporar las mejores prácticas del «shale» estadounidense para maximizar la recuperación de recursos (Crespo et al., 2021).


Imagen | Pan American Energy

Para la empresa esta capacidad operativa convierte a la compañía en un «protagonista» del desarrollo de la formación, la cual es definida como uno de los proyectos más relevantes para el futuro energético argentino (Pan American Energy, 2025). Otro dato no menor es que utiliza el gas de Vaca Muerta para suministrar energía a Uruguay a través del gasoducto Cruz del Sur. Hasta la fecha, ha entregado más de 7 millones de metros cúbicos de gas para la generación térmica uruguaya, permitiendo al país vecino reducir costos y sustituir combustibles contaminantes (“Pan American Energy Comenzó a Exportar Gas De Vaca Muerta a Uruguay,” 2025).

El desarrollo de Vaca Muerta por parte de Pan American Energy adquiere una relevancia geopolítica de carácter estratégico, con implicancias tanto extra-regionales como regionales. Por un lado, el acuerdo con SEFE, empresa controlada por el Gobierno Federal de Alemania, proyecta a la Argentina como un proveedor confiable en la estrategia europea de diversificación y seguridad energética, en un contexto marcado por la necesidad de sustituir fuentes tradicionales de abastecimiento (principalmente Rusia).

Por otro, la exportación de excedentes energéticos a países vecinos como Uruguay refuerza la interdependencia y la integración energética regional, genera divisas genuinas y consolida al país como un hub energético estable en el Cono Sur. En este marco, Vaca Muerta se constituye para PAE en la plataforma que le permite trascender su liderazgo regional y posicionarse como un actor relevante en el mercado energético global, apoyado en capacidades operativas avanzadas y alianzas estratégicas de gran escala(Pan American Energy, 2025).

¿Cómo afecta a Vista Energy?

Para Vista Energy, el nuevo escenario geopolítico se superpone con una etapa de expansión corporativa y operativa fuertemente anclada en Vaca Muerta. La compañía reforzó de manera sustantiva su posición en la cuenca mediante la adquisición de los activos de Petronas en Argentina, una operación por alrededor de USD 1.200 millones que incluyó participaciones en bloques relevantes de shale y que fue presentada por la empresa como un paso estratégico para consolidar su presencia en el no convencional neuquino (Reuters, 2025).

Esta mayor concentración de activos en Vaca Muerta se produce en un contexto en el que la formación venía registrando aumentos significativos de producción de petróleo y gas, mayor actividad de perforación y una orientación creciente hacia la exportación, dinámica que, según Rystad Energy, estuvo asociada a la expansión de infraestructura y al fortalecimiento del perfil exportador argentino (Bansal y Villarroel, 2025). 

A nivel sectorial, 2025 mostró una tendencia a la concentración de inversiones en operadores con capacidad de escalar producción shale y sostener eficiencia en un entorno de precios exigente, y en ese marco Vista fue identificada como uno de los actores que profundizó su apuesta por Vaca Muerta a través de adquisiciones y desarrollo intensivo de activos (Mottura, 2025).

En este punto es donde el factor Venezuela adquiere relevancia para la empresa. La captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses es interpretada como parte de un reordenamiento hemisférico más amplio, en el que los recursos energéticos sudamericanos pasan a estar más directamente atravesados por lógicas de poder y competencia entre potencias (Merino, 2026). Este tipo de shock no implica, por sí mismo, un aumento inmediato de la oferta física de crudo venezolano, pero sí puede modificar las expectativas de mercado sobre la futura configuración de la oferta regional y la competencia entre productores.

Para una compañía como Vista, cuya estrategia reciente consistió en aumentar su exposición a Vaca Muerta, cambios en las expectativas sobre precios internacionales, condiciones de colocación externa o competencia futura por mercados afectan directamente el entorno en el que se toman decisiones de inversión, perforación y ritmo de desarrollo de nuevos pozos (Bansal y Villarroel, 2025; Reuters, 2025). 

En consecuencia, el impacto sobre Vista Energy no se expresa como una reacción automática a un cambio físico en la oferta regional, sino como una mayor sensibilidad de sus decisiones empresariales a variaciones en expectativas de precios y de competencia futura, en un momento en que la compañía acaba de ampliar su base de activos en la principal cuenca exportadora de hidrocarburos de Argentina (Reuters, 2025; Mottura, 2025).

Así, el caso de Vista funciona como un indicador especialmente nítido de cómo un shock geopolítico externo, canalizado a través de percepciones de riesgo, competencia y posicionamiento exportador, puede influir sobre las estrategias de un operador altamente concentrado en Vaca Muerta, dentro de una cuenca que ya venía expandiéndose con fuerte orientación al mercado externo (Bansal y Villarroel, 2025).


Estanislao Molinas (Argentina): Estudiante avanzado en Relaciones Internacionales, Universidad Católica de Santa Fe, y columnista en Diplomacia Activa.

Luka Santiago Cuellar (Argentina): Licenciado en Relaciones Internacionales. Universidad de San Pablo-Tucumán.

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