Saltar al contenido

La verdad está allá afuera, acá ¿Quién sabe?

Por Axel Olivares

Los alienígenas pueden estar entre nosotros, o puede ser que no. Pero en cualquiera de los dos casos, pueden darnos lecciones de cómo vivir en una sociedad mediática.

En julio una peculiar audiencia tuvo lugar en el Congreso de los Estados Unidos. Una serie de exmilitares y testigos dio su testimonio sobre ovnis o, como se los llama actualmente, FANI (Fenómenos Anómalos No Identificados) quienes afirmaron que el ejército estadounidense sabe más de lo que informa al público. Según atestiguó David Charles Grusch, ex oficial de inteligencia de la Fuerza Aérea, hay programas militares secretos que intentan utilizar la ingeniería de naves supuestamente extraterrestres recuperadas. Por otro lado, el excomandante de la Marina, David Fravor, habló sobre su “encuentro cercano” con un objeto volador en el Golfo Pérsico en 2004:

“Podía ir a algún lugar, descender en cuestión de segundos, hacer lo que quisiera y marcharse, y no había nada que pudiéramos hacer al respecto”. La tecnología a la que nos enfrentamos era muy superior a cualquiera que tuviéramos”.

David Fravor | Excomandante de la Marina

La audiencia, que casualmente reunió en una misma causa a demócratas y republicanos, tuvo como finalidad escuchar el testimonio por parte de pilotos comerciales y de la fuerza aérea sobre supuestos avistamientos alienígenas. Pero el tema no terminó ahí. Hace unos días el problema alienígena se trasladó al Congreso de México, pero esta vez con “pruebas empíricas”. Jaime Maussan, un periodista mexicano, presentó ante la Cámara de Diputados dos cuerpos “no humanos” descubiertos en Perú en 2017. En esta ocasión el objetivo fue alcanzar la regulación de los Fenómenos Aéreos No Identificados (FANI) e incluirlos en la Ley de Protección del Espacio Aéreo. México sería así el primer país en aceptar la existencia de “seres no humanos” en la Tierra.

Fuente / Georgia Public Broadcasting

La NASA exigió a las autoridades mexicanas divulgar información sobre los cuerpos “no humanos”. También se comprometió a brindar apoyo de investigación sobre vida extraterrestre. Mientras tanto, se están analizando los restos para conocer su origen y su veracidad.

¿Y sí todo esto fuera real? Estos sucesos podrían ser la piedra angular de una nueva era en la humanidad en materia de vida intergaláctica. Preguntas que siempre nos hicimos podrían ser respondidas o, por lo menos, comenzar a ser vistas con seriedad para poder formular hipótesis más rigurosas. Sin embargo, un tema así, que ha atravesado la curiosidad humana a lo largo de toda la historia, es hoy visto con el mayor escepticismo posible. Las audiencias ven a estas supuestas pruebas con incredulidad y hasta han sido objetos de burla por parte de la prensa y la audiencia en general.

Pero la posible presencia de seres de otro mundo no fue siempre un chiste entre la ciudadanía. En 1938, el flamante actor y director Orson Welles tomó en sus manos el poder de los medios para demostrar el alcance que tenían en una prematura audiencia mediatizada. La noche del 30 de octubre, Welles presentó en la serie de radioteatro “The Mercury Theatre on the Air” transmitida por CBS Radio, una adaptación de “La Guerra de los Mundos” de H. G. Wells. La novela, que se sitúa en la Inglaterra victoriana, está vez estaría ambientada en el Nueva York de 1938 y sería narrada en formato de falso noticiario. Durante 58 minutos, el programa tuvo en vilo a varios ciudadanos de Nueva York y Nueva Jersey con la espectacular narración de una invasión extraterrestre arrasando con todo a su paso.

¡Atención!, ¡atención!, al habla desde Newark, Nueva Jersey… Aquí Nueva Jersey… Una nube negra de gases venenosos se está extendiendo desde los pantanos de Jersey. Alcanza hasta la calle Sur. Son inútiles las mascarillas antigás. Se insta a la población a que se retire a espacios abiertos… Los automóviles deben tomar las carreteras números 7, 23 y 24… Eviten las áreas congestionadas. El humo está extendiéndose sobre el Raymond Boulevard… cambio.

Testimonio de un falso operador. Fragmento del programa que causó el caos

A pesar de que el locutor de la CBS anunció al comienzo que se trataba de una dramatización, no todos sintonizaron la emisora a tiempo. Además, no muchos pudieron contenerse hasta el final en el cual Welles aclara que se trató de una broma para la noche de Halloween: “El invasor con cabeza de globo brillante y sonriente, que se encuentra en el salón de sus casas, no es otra cosa que un habitante con una calabaza hueca y si acaso el timbre de la puerta suena y al abrir no ven a nadie, no será un marciano, sino… Halloween”.


Figure Fuente / The Telegraph

Se estima que cientos de miles de personas creyeron que el Planeta Tierra estaba siendo atacado por marcianos. Aunque la cifra real de afectados es aun objeto de debate se sabe que las líneas telefónicas se congestionaron, las operadoras de CBS recibieron llamadas de radioyentes preguntando si era el fin del mundo. Algunos llegaron a asegurar su casa poniendo paños húmedos en las ventanas para frenar los gases tóxicos, otros llamaron a sus familiares para despedirse. El programa había logrado instalar el caos entre los radioyentes de la CBS. Al día siguiente, Welles debió dar una disculpa pública por el terror que el programa ocasionó.

Este acontecimiento se dio en un peculiar contexto en el cual las noticias de la expansión de la Alemania Nazi tenían conmocionado al público estadounidense por lo que cada radioyente estaba atento a los boletines de noticias que podían interrumpir la programación en cualquier momento. Por otra parte, con el apogeo de la radio el discurso periodístico había adquirido un particular tono de conmoción que le permitía a los periodistas transmitir a la audiencia no solo noticias sino también emociones en vivo y en directo. Welles comprobó el poder que los medios podían tener y jugó con el miedo tácito que cualquier ser humano puede tener frente a lo que pueda haber más allá de lo terrenal.

Pero ¿por qué un acontecimiento así hoy no sería posible? Las sociedades de 1938 habrían quedado anonadadas con el testimonio de exmilitares en el mismísimo Congreso de los Estados Unidos, o con la “prueba material” en el Congreso de México de que no estamos solos en el universo.

Probablemente la ciencia ficción haya indagado en tantos escenarios posibles con niveles de complejidad tan altos que cualquier “prueba material” en el mundo real es considerada ingenua y fraudulenta. Pero la incredulidad puede provenir de la desconfianza hacia las instituciones y las formas que estas tienen de instalar un tema en el público a través de los medios para así desviar la atención. Un problema así puede explicarse mejor con el término “agenda setting” desarrollado por los periodistas Maxwell McCombs y Donald Lewis Shaw y muy frecuente en teoría de la comunicación: los medios no tienen el poder de transmitirle a la gente cómo deben pensar o actuar, pero sí pueden imponer al público lo que han de pensar. En otras palabras, no importa si un tema es creíble o no, lo importante es que se hable de él.


Imagen / Princenton University

Las audiencias se han hecho conscientes de ese sistema y lo han utilizado como criterio para evaluar noticias de semejante extravagancia como las relacionadas a la vida extraterrestre. Es por eso que ni siquiera los medios transmiten el acontecimiento con seriedad sino, más bien, con escepticismo. Por ejemplo, el medio mexicano Pictoline denunció el uso de la audiencia en el Congreso como un modo de desviar la atención pública de problemas que acometen a México como lo son las denuncias por violaciones a los derechos humanos, el aumento de desapariciones cada año, los ataques a periodistas, la obstaculización a la libertad de prensa, los altos índices de violencia de género o el trato extorsivo hacia los migrantes por parte de las mafias, entre otros problemas.

El asunto extraterrestre puede haber pasado a un segundo plano para una audiencia un poco más preocupada por asuntos terrenales. Pero eso no significa que las poblaciones del mundo hayan dejado de creer en seres de otro planeta. De hecho, un estudio realizado en 24 países muestra que el 61% de las personas cree en la existencia de vida en otro planeta. Sin embargo, los últimos acontecimientos han demostrado que el asunto es quizás de los más complejos a tratar justamente por enredarse con otros temas y, en consecuencia, ser posibles objetos de distracción. Al menos el mito de Welles nos ha enseñado que el escepticismo hace que no nos tropecemos dos veces con la misma piedra. O en el peor de los casos, nos enceguezca frente asuntos fascinantes como la vida extraterrestre.


Axel Olivares (Argentina): Estudiante de Comunicación Social, Universidad Nacional de Cuyo.

Deja un comentario

Descubre más desde Diplomacia Activa

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo