Durante los últimos meses, el interés estratégico de Estados Unidos por Groenlandia ha escalado a un nivel sin precedentes. Las declaraciones públicas del presidente Donald Trump captaron la atención de la prensa internacional, los gobiernos europeos, organizaciones multilaterales y los estrategas alrededor del mundo.
La transición energética ha inaugurado un nuevo lenguaje del poder: quien controle la energía, los minerales críticos y las cadenas tecnológicas dominará la geopolítica del siglo XXI.
Mientras el mundo mira a la Inteligencia Artificial, EE. UU. y China libran una competencia más silenciosa: la carrera cuántica. Una tecnología capaz de alterar el cifrado global, las cadenas críticas y el equilibrio del poder digital que sostiene al Sistema Internacional. Por Estanislao Molinas